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Un lector de Ibiza sobre la 'guerra' a las caravanas en suelo rústico: “Nuestros políticos no quieren gente trabajadora, solo clientes de cinco estrellas", afirma Antonio Torres Juan

Los lectores de Diario de Ibiza debaten sobre la ‘guerra’ declarada a las caravanas en suelo rústico y reclaman soluciones habitacionales, zonas habilitadas y una regulación clara

Un policía nacional frente a unas caravanas.

Un policía nacional frente a unas caravanas. / Vicent Marí

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Verónica Carmona

Verónica Carmona

Ibiza

La presencia de caravanas en suelo rústico en Ibiza vuelve a dividir opiniones entre los lectores de Diario de Ibiza. La pregunta lanzada en Facebook -“¿Qué opinas de la ‘guerra’ declarada a las caravanas en suelo rústico en Ibiza?”- ha generado decenas de respuestas que reflejan el malestar por la falta de vivienda asequible, la necesidad de regular estos asentamientos y la defensa de la propiedad privada. Uno de los comentarios que mejor resume el sentimiento de expulsión que denuncian algunos residentes es el de David Rubio Rufián, que escribe: “Ya no hay derecho ni a una vivienda indigna... Poco a poco nos están echando. Todos nos tendremos que ir antes o después”.

Varios lectores reclaman la creación de espacios habilitados para caravanas y trabajadores. Virginia Ferrer plantea: “¿Por qué no se hacen cinco campings bien hechos, repartidos alrededor de la isla, con duchas, luz, reciclaje de basura y lo más necesario, con precios populares, para que los trabajadores que vienen puedan vivir con unas mínimas condiciones higiénicas y de seguridad?”.

En la misma línea, Tanit Ibiza considera que “debería haber un espacio para quien tiene contrato de trabajo y pagar una cantidad que puedan asumir”. Añade que “hace falta gente para trabajar”, pero que muchos no pueden alquilar un piso “porque es imposible de pagar”.

Sergio Fons Castellón también defiende una solución regulada: “Lo suyo sería que hicieran un sitio para ello... luz, agua, sitio para echar aguas negras y que se pague por ese sitio. Está claro que no cabemos todos, es una isla, pero las plazas que se puedan". Aroa Ibiza coincide y afirma que “se deberían habilitar recintos a precios asumibles porque lo que les piden en un camping es un robo”.

Otros lectores ponen el foco en la comparación con otros lugares. María Espinosa sostiene que “en toda Europa hay sitios habilitados menos en Ibiza”. Marcelo Moreno se pregunta: “Todas las ciudades de Europa y toda España permiten poner caravanas y en Ibiza no”.

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Ausencia de alternativas habitacionales

La falta de alternativas habitacionales aparece de forma recurrente. Maribel Sagues Cardona pregunta: “Si no pueden alquilar ni una habitación, ¿dónde tienen que estar?”. Alejandro Sánchez lamenta: “Entre eso y que van vendiendo terrenos de camping, no sé dónde vamos a poder ir”.

También hay quienes culpan directamente a las administraciones. Jema Soundwave Storm afirma que “a estas alturas lo que está pasando es culpa del Gobierno por no habilitar zonas para ellos”. Alexis Carini critica que “como siempre en Ibiza, repriman pero no dan soluciones” y añade: “Ellos mismos o sus partidos han creado esto, no los trabajadores en sus caravanas o autocaravanas”.

Nany Silva Veigas considera que habilitar espacios dignos tendría consecuencias en el mercado del alquiler: “Si habilitan un lugar decente y digno para la gente trabajadora, significa que el abuso en los precios del alquiler acabaría y eso al final se traduce en votos en las próximas elecciones. El Govern balear no se va a jugar por la clase trabajadora”.

Defensa de la Propiedad privada

El debate también incluye la defensa de la propiedad privada. Jordi Quintana Sala recuerda que “se supone que el terreno rústico tiene dueño” y añade: “El que esté de acuerdo, que le aparquen en su terreno”. Daniela Natale opina de forma similar: “Un terreno rústico en la mayoría de los casos tiene dueño y si él está de acuerdo en su propiedad privada que ponga las caravanas”.

Juan V. Cardona sostiene que “el suelo rústico, si tiene dueño, debe ser protegido, como toda propiedad privada. De cualquier okupa. Con y sin caravana”. Aun así, diferencia entre ocupaciones irregulares y zonas reguladas: “Otra cosa es poner zonas de estacionamiento, regulado, y con servicios de pago —agua potable, evacuación de aguas grises, vigilancia, etc.—, que de eso hay en toda Europa. Pero eso es turismo familiar, no asentamientos chabolistas”.

Otros lectores apelan al cumplimiento de la normativa. Luis Rodríguez señala: “Hay una reglamentación y hay que cumplirla; el día que la cambien, se harán cosas diferentes”. Lam Abii rechaza el término “guerra” y escribe: “¿Guerra? ¿Desde cuándo legislar y poner normas de cumplimiento público es guerra? Tema aparte es que no se quieran cumplir, lo que causa libertinaje, incivismo y no saber vivir en sociedad”.

Vicente Ribas es tajante: “Las caravanas tienen sus espacios en los campings. Si no hay camping, no se admiten caravanas, ni chabolas, ni similares”.

Otros comentarios amplían el debate hacia el modelo económico y turístico de Ibiza. Luis Bonelli afirma que “en Ibiza hace bastante que sobran turistas y, por lo tanto, sobran negocios, gente, chabolas y caravanas”.

"Clientes cinco estrellas"

Antonio Torres Juan critica el modelo de isla que, a su juicio, se está promoviendo: “Nuestros políticos no quieren gente trabajadora, solo les interesan clientes de cinco estrellas que no dejan un duro en la isla; ya vienen con gastos pagados”.

Eduardo Enrique Gallardo Queizán considera que las medidas afectan especialmente a quienes menos recursos tienen: “Van a por el pobre... del que pueden tirar... en su mayoría españoles que no pueden acceder a una vivienda".

También hay lectores que piden actuar con el mismo rigor en otros ámbitos. Andreas Gagliardi reclama: “Que se pongan de igual manera con el tema del alquiler temporal”.

Entre las opiniones más desarrolladas figura la de Víctor Fernández, que defiende que las prohibiciones deberían llegar después de ofrecer alternativas. “La prohibición debe ir tras la oportunidad, y no al revés. Al revés es especular”, señala. En su opinión, primero habría que habilitar zonas que cumplan la normativa y cubran una necesidad real: “Una vez esto está resuelto, ponemos prohibiciones a aquellos que no acaten las susodichas normas”. Y concluye: “Pero prohibir directamente, sin dar pie a la oportunidad, es más

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