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Educación

"Hay magia aquí": El instituto Isidor Macabich de Ibiza conmemora cinco décadas de educación

El primer equipo docente del Macabich tuvo que "ir a todos los pueblos de Iglesias buscando alumnos", porque no tenían ninguno, asegura Joan Marí Tur

En la actualidad el centro cuenta con casi 1.000 estudiantes

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Samia Khenien

Samia Khenien

Ibiza

"Queremos dar un detalle conmemorativo a los directores y las directoras que están hoy aquí", explica Maria Vidal Bañuls, actual directora del instituto Isidor Macabich durante el acto de celebración del 50 aniversario del centro. Los pequeños detallesen agradecimiento por la labor de estos profesionales incluyen una camiseta, además de un ramo de flores para el primer director del instituto, Joan Marí Tur, Botja, y para la actual directora. "Quería dar las gracias a todos los asistentes, a los alumnos de servicios, cocina y gestión de alojamientos y asistencia turística, que han organizado todo el acto, además de los de vídeo y dj", ensalza Vidal sobre la labor de todos los que han participado en el correcto funcionamiento del aniversario.

A la directora le hacen saber que el obispo, que ha llegado tarde, tras los discursos de los antiguos directores, finalmente, se encuentra entre los asistentes: "¿Dónde está el obispo? Por favor, ¡si ya te lo has perdido todo! Antes del piscolabis lo hablamos", ríe Vidal antes de dar paso a que salga todo el mundo de la sala para ir a presenciar el ball pagès, a cargo de alumnado del centro de la Colla de Jesús. Además de un par de formaciones tradicionales, Valentina, una joven pagesa, hace una cantada clásica, en honor al acto de celebración: "50 anys tots juntets, és més temps del que pareix", rezan algunos de sus versos.

Los discursos de los antiguos directores

"A pesar de que he estado más de media vida dando discursos, reconozco que hoy estoy más nervioso que nunca", admite el primer director del instituto, Joan Marí Tur, en su intervención. En sus inicios, "empezamos a ir a todos los pueblos buscando alumnos, porque no teníamos ninguno", cuenta. Explica que cuando empezaron las clases en el centro el 12 de enero de 1976, "les podíamos ofrecer un autobús gratuito a todos los pueblos, era el primer instituto, la primera escuela, en ofrecer transporte escolar". Empezaron en es Castell: "No teníamos ni muebles ni presupuesto, solo teníamos la buena voluntad, y hubo una gran suerte de que mi padre era íntimo amigo de los padres del entonces ministro de Educación, lo cual favoreció que pudiéramos obtener ese centro", sostiene, lo cual provoca la risa de los asistentes.

"Yo entré al instituto el curso 1977-78, el último que estábamos en es Castell", explica Marià Juan Ribas, el siguiente director en hablar, que asumió el cargo en dos ocasiones diferentes. "Realmente no era un instituto, ni tan solo un centro, en ese entonces era una sección de formación profesional del Tècnic de Palma", sigue el antiguo director: "Cuando entré eran 12 profesores y no llegábamos a 150 ó 160 alumnos. Las clases se hacían con un frío que pelaba", ríe Juan. "Hacíamos los horarios del instituto con dos DINA4, uno para los grupos y uno con los nombres de todos los profesores", recuerda, y añade, sobre la familiaridad que había en el centro: "Todos los viernes salíamos a cenar juntos".

La siguiente directora, Lucía Barranco Aparicio, explica la evolución de las tecnologías que vivió en el cargo: "Cuando llegaba septiembre, el equipo directivo se atrincheraba en la sala de alumnos, armado con papel, un lápiz y una goma para hacer los horarios. Al cabo de los años, fue introducir los datos en el ordenador y el programa lo hacía todo, o casi todo", bromea la directora.

Toni Roselló Montelongo, por su parte, ironiza sobre la situación en la que vivían los profesores como él en su época. "Cuando empezamos en es Castell eran cinco profesores con papeles y nóminas, luego estaban los profesores agregados, como yo mismo, que no tenían ni nóminas ni horarios ni nada, pero hacíamos falta", explica el antiguo director: "Yo era el profesor de dibujo técnico, física, química, artes gráficas, pero a la hora de cobrar, no tenía papeles". Además, cuenta que cuando se hizo el cambio de es Castell al barrio de sa Blanca Dona, "los empleados y los familiares transportamos el mobiliario con nuestros coches personales", poniendo de relieve la implicación de todos por construir el instituto.

"Llegué al centro en el 1982, tras seis años de funcionamiento, en un edificio magnífico que era el primero que se hacía en sa Blanca Dona", sostiene Felip Cirer Costa, director durante 16 años. "La FP en aquel entonces no tenía el reconocimiento que tuvo posteriormente, costó mucho", rememora: "Hicimos múltiples charlas en los pueblos y asociaciones de padres, para que conocieran el sistema educativo que había". "Teníamos 380 alumnos y tras muy poco tiempo ya eran 600, luego llegamos a 900 y llegó el punto en el que teníamos 1.004 alumnos", recalca Cirer.

"Quiero destacar que cuando estás aquí, estás muy bien y crees que el buen ambiente que hay, la ayuda del profesorado y la buena comunicación con los alumnos pasa en todos lados, pero cuando salí de aquí vi que eso no era así", destaca la penúltima directora, María José Molina Coll: "Puede parecer bucólico, pero de verdad que hay magia aquí, el Macabich es muy especial". Cuando empezó en 2010, "teníamos mucha FP, pero que entrara alguien de FP a dirección no fue fácil", explica Molina. "Después creo que con el buen trabajo conseguimos muchas cosas, hemos luchado mucho y este edificio ha sido muy luchado", evidencia la exdirectora. "Hace siete años que no estoy aquí y sigo pensando que el Macabich es mi centro y que cuando estoy aquí es mi casa".

Los representantes actuales

Al inicio de la presentación, la directora Vidal agradece "el esfuerzo y la dedicación" de docentes, personal de administración y servicios, alumnos, familias y equipos directivos que "han contribuido a la historia del centro y a su realidad actual". "Quería hacer una breve mención a la evolución del instituto a lo largo de los años: del claustro inicial de profesorado, formado por 5 docentes y 77 alumnos, hemos pasado a ser una comunidad educativa formada por 133 docentes y casi mil alumnos", explica la directora. "Las familias profesionales iniciales, automoción y administración, han evolucionado a las seis familias profesionales actuales y el centro ha experimentado un crecimiento importante en infraestructuras: contamos con tres edificios, dos aulas externas y una cesión de espacios. Este crecimiento no hubiese sido posible sin el apoyo de la administración a la educación pública", asegura Vidal.

El secretario autonómico de desarrollo educativo, Mateu Suñer, comenta: "Los centros educativos se abastecen de tres patas que para nosotros son primordiales: una primera que son los equipos directivos y los docentes, que llevan a cabo los diferentes proyectos educativos, su trabajo es el motor de la educación; la segunda son las familias, aquellas que confían en la escuela pública y que se implican en el día a día y que hacen crecer lo que llamamos comunidad educativa; la tercera, los alumnos que llenan estos centros, no solo de conocimientos, sino de vivencias, experiencias y de muchas otras cosas".

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