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Hazañas deportivas

Nieves Tur Muley, la atleta de Ibiza que hizo historia

El pasado 23 de abril Nieves Tur Muley, la primera mujer de las Pitiusas en completar una maratón, recibió el galardón en la categoría de Deportes de los Premios Onda Cero Ibiza y Formentera 2026

Este reconocimiento fue, según sus palabras, «el mejor trofeo» que le han otorgado por su trayectoria en el atletismo

NeusTur, la primera ibicenca en completar una maratón: "el mundo era mío"

Sergio G. Cañizares

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

Nieves Tur Muley lleva en el bolso una foto plastificada que capta el momento en el que se convirtió en «la primera mujer de Ibiza y Formentera en completar una maratón». Fue en el año 1997, con 46 años, en Valencia. Realizó una marca de 3 horas y 35 minutos, su «mejor tiempo». Que le acompañe siempre este recuerdo inolvidable es una muestra inequívoca del «orgullo» que siente por haber logrado esta hazaña, un mérito que se le reconoció el pasado 23 de abril con el galardón en la categoría de Deportes de los Premios Onda Cero Ibiza y Formentera 2026.

«Estaba de los nervios, me temblaban las piernas», confiesa al hablar de «la emocionante gala» en el Teatro Pereyra, en la que quiso rendir homenaje a su marido, Américo Piné Ortiz, fallecido hace siete años, que siempre fue para ella «un gran apoyo».

Nieves Tur, en la Pujada a la Catedral de 1988. | ARCHIVO PERSONAL DE N.T.M. / SERGIO G. CAÑIZARES

Nieves Tur, en la Pujada a la Catedral de 1988. / ARCHIVO PERSONAL DE N.T.M. / SERGIO G. CAÑIZARES

De padre ibicenco, «de Sant Mateu», y de madre mallorquina, esta pionera del atletismo femenino pitiuso nació en 1950 en Formentera, pero se crió desde bien pequeña en Ibiza. Quitando los partidos de baloncesto en el instituto, Nieves y el deporte habían tenido más bien poco trato, hasta que «con 38 años» le picó el gusanillo de «hacer footing».

Las ganas nacieron cuando empezó a llevar a su hijo, Ángel, a atletismo. Ella, una persona nerviosa y que necesita moverse, pensó que le iría bien correr y su marido, muy deportista, le animó a hacerlo. Así es como empezó «a trotar». Recuerda perfectamente la fecha, «el 18 de julio de 1988».

«Cuando corría sentía que me olvidaba de marido e hijos y que si tenía nervios se me pasaban», explica sobre las sensaciones que le provocaba el practicar este deporte. Viendo que se le daba bien y que estaba en forma, poco a poco empezó a entrenar más en serio, «primero con el Pitiús» y tiempo después con los compañeros del Club AVE.

Su primera carrera popular fue la Pujada a la Catedral, el 6 de agosto de ese mismo año. Se presentó ataviada con un pantalón de correr de su marido porque ella no tenía. En la clasificación quedó la primera y la única en su categoría, veterana femenina. Solo otra fémina corría en aquel evento, una niña llamada Mari Carmen Ruiz Roselló, que se clasificó también como primera en infantil femenina.

Nieves recuerda muy bien lo agotada que quedó después de aquel esfuerzo. «El trayecto era del Casino de Ibiza a la catedral, por la tarde y en pleno verano. Llegué hinchada, fue horrible, pero, a la vez, muy bonito», dice mostrando la imagen enmarcada que conserva de aquel día. «A esta foto le tengo mucho cariño», apostilla.

Poco a poco se fue dedicando a distancias más largas. «Mi marido me motivaba mucho y me metía un poco de presión», explica antes de contar cuándo hizo su primera carrera de 20 kilómetros. Fue en los años 90, en Barcelona, dentro del Circuito Adidas, que incluía también Valencia, San Sebastián y Granada. Conserva las medallas de las cuatro.

Lo de correr 42 kilómetros no se le pasaba por la cabeza hasta que un compañero, «Fermín», le animó a apuntarse a la Maratón Popular de Valencia diciéndole que si la completaba sería la primera ibicenca en lograr ese hito. Ese reto fue un acicate para inscribirse, junto al hecho de poder ver a su hijo, que por aquel entonces estudiaba COU en Paterna.

La atleta de Eivissa, en la Maratón de Valencia de 1997. | ARCHIVO PERSONAL DE N.T.M. / SERGIO G. CAÑIZARES

Nieves Tur Muley, en la Maratón Popular de Valencia de 1997, a la llegada a la meta. / ARCHIVO PERSONAL DE N.T.M. / SERGIO G. CAÑIZARES

Su pareja le entrenó a conciencia para la prueba. «Me llamaba la loca de la carretera porque cuando me preparaba para las maratones salía a las ocho de la mañana de Jesús, donde vivíamos en esa época, y hacía de lunes a sábado unos quince kilómetros y el domingo de 20 a 35. Cada cinco kilómetros mi marido me daba una botellita de agua», relata.

Meses después de esa maratón, que se celebró el 2 de febrero de 1997, cuando tenía 46 años, sus compañeros, los veteranos del Club AVE, le hicieron un homenaje sorpresa en una cena. Le regalaron un placa «en reconocimiento a su trayectoria deportiva siendo la primera mujer de Ibiza y Formentera en terminar una maratón».

El atletismo, ayer y hoy

«En aquellos años corría poca gente en Ibiza y los que lo hacían tenían que gastarse el dinero. Ahora no pasa lo mismo, hay carreras a diestro y siniestro y un nivel muy alto en hombres y mujeres. Es muy bonito ver que hay tanta gente haciendo atletismo y que hay muchos clubes y que todos se apoyan. Ese compañerismo lo veo con mi hijo, que está en el Grupo Deportivo Presuntos Triatletas, del que soy socia honorífica», comenta sobre la evolución de este deporte en la isla en las últimas décadas.

De los 38 a los 54 años hizo muchas semimaratones por Balears y la Península y nueve maratones, la última fue «la de Santa Eulària, en su segunda edición». «Mi ilusión era que mi décima maratón fuera la de Nueva York, ir allí con mi marido y Ángel y Neus, mis dos hijos, pero ese sueño se truncó porque cuando tenía unos 59 años me detectaron que tenía las plaquetas altas y me dijeron que tenía que dejar de correr porque me podía dar un infarto. Lloré un montón, pero me dije que todo tiene su caducidad», explica con tono apesadumbrado.

«El mejor trofeo»

En su trayectoria como atleta, Nieves ha roto incontables zapatillas y ha acumulado un montón de medallas y copas. Fue campeona de Balears y subcampeona de España de maratón en su categoría. «En el año 2000 participé en Valladolid en un Mundial de la Media Maratón y quedé primera en la categoría veterana femenina», destaca entre sus logros.

De todas las carreras que ha hecho, la que recuerda con más cariño fue la primera, en Valencia. Cuenta como anécdota que, en los últimos diez kilómetros, su hijo, que tenía 18 años, se puso a correr a su lado para que no desfalleciera. No es la única vez que le han dado ánimos acompañándola de una u otra manera. «En Sevilla mi cuñada me acompañó en bici, pero le dijeron que estaba prohibido», rememora.

Reconoce que, muchas veces, mientras estaba corriendo se preguntaba a sí misma por qué se había metido en aquello. «Cuando salías estabas muy motivada, pero si te calentabas el coco era lo peor, además, a veces, te daban calambres. Tienes que tener la mente fría para no flaquear», explica. Todo ese sufrimiento, sin embargo, lo compensaba la sensación al llegar a la meta. «En ese momento sentía que el mundo era mío», asegura. Luego, eso sí, se tenía que comprar «zapatos de abuelita de la talla 42 porque tenía los pies totalmente hinchados».

El atletismo le ha aportado muchas cosas buenas, entre otras, grandes amigos. Le ha enseñado lo que es «la convivencia» y le ha hecho sentirse muy orgullosa de sí misma porque es algo que nadie le ha regalado y que se ha «currado sola», siempre con la motivación extra de su familia. «Nunca me he retirado de una carrera», remarca satisfecha.

Nieves Tur Muley con su hijo, Ángel Piné, en la Mini Maratón Festes de Sant Bartomeu de 2021. | ARCHIVO PERSONAL DE N.T.M. / SERGIO G. CAÑIZARES

Nieves Tur Muley con su hijo, Ángel Piné, en la Mini Maratón Festes de Sant Bartomeu de 2021. | ARCHIVO PERSONAL DE N.T.M. / SERGIO G. CAÑIZARES

A pesar de que, por recomendación médica, ya no puede hacer atletismo, en 2021 hizo una pequeña excepción. El Club J.A.S.A. quiso premiarla con un homenaje durante la cuadragésima tercera Mini Maratón Festes de Sant Bartomeu, celebrada el 5 de septiembre de 2021 en el Passeig de ses Fonts, en Sant Antoni. Nieves la corrió y en los últimos metros su hijo la acompañó hasta cruzar la línea de meta.

Es otro momento emotivo que destaca, pero si tiene que escoger uno de todos los reconocimientos que ha recibido, se queda con el último. «El premio de Onda Cero Ibiza y Formentera es el mejor trofeo que me han dado porque que te reconozcan en vida lo que has hecho no tiene precio», asegura.

De la pista al gimnasio

Desde hace ya unos quince años Neus ha dejado las pistas por el gimnasio. A sus 75 años hace clases dirigidas 50 minutos al día, de lunes a viernes. Pero no olvida el atletismo. «Cuando me muera quiero que me pongan al lado el trofeo de una maratón y unas zapatillas», señala. Además de su hijo, su nieto, Luca, de ocho años, también ha heredado su pasión. «Es un deportista nato, juega al fútbol sala y corre como una bala», dice con orgullo de abuela.

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