feria | Tercera jornada
Santiago Mollo, feriante: «Es el peor año que hemos vivido nunca en Ibiza Medieval»
La lluvia y el viento obligaron el sábado por la mañana a cancelar varias horas las actividades de la feria, aunque gran parte de los puestos del mercado permanecieron abiertos
Los comerciantes lamentan la caída en las ventas, pero confían en que la situación remonte

Maite Alvite

La lluvia cae con ganas cuando Ibiza Medieval abre sus puertas. Son las diez de la mañana y solo unos poco valientes, la mayoría con aspecto de turistas, se atreven a salir a la calle para darse una vuelta por la feria. En Vara de Rey los artesanos y comerciantes, que han protegido sus puestos con plásticos, miran al cielo y cruzan los dedos para que el tiempo cambie.
Media hora después tres mujeres vestidas de payesas cruzan apresuradas el céntrico paseo, paraguas en mano y levantándose los rifacos para no mojarlos. «Tenemos un puesto de encaje de bolillos en la calle de Antoni Palau y de allí se va todo el mundo por lo menos hasta las cuatro de la tarde», comentan.
Minutos después, el Ayuntamiento de Ibiza confirma a través de sus redes sociales que, «a causa del mal tiempo, se han cancelado todos los actos previstos en la feria hasta las 18 horas». «Los comerciantes que quieran permanecer abiertos son libres de hacerlo, pero a los artesanos de los talleres tradicionales de Ibiza, como tienen materia prima que se puede estropear con el agua, les hemos recomendado que se vayan hasta que deje de llover», explican fuentes del Consistorio.
En Vara de Rey prácticamente la totalidad de los puestos permanecen abiertos, aunque la tormenta les ha dejado sin luz un rato, hasta que dos operarios de la empresa Edison Next se acercan a s’Alamera a solucionarlo. «Venimos de la catedral y allí hay pocos tenderetes abiertos. Hace mucho aire por esa zona y eso es peor que la lluvia. Los de comida del baluarte de Santa Llúcia sí están funcionando, pero están sacando agua a punta pala», explican.
En Perfumes artesanos CM Iván Castro y Elena Gisbert hablan de cómo la lluvia, que cayó también el jueves y el viernes, les está afectando. «Las ventas, la verdad, podrían ir un poco mejor», dicen con tono resignado. Son de Elche y en su primera vez en Ibiza Medieval. También lo es para Rosa y Juan, dos feriantes artesanos del vidrio procedentes de Madrid que llevan en el negocio 23 años. «Estamos acostumbrados a las inclemencias meteorológicas y vamos preparados. Cuando llueve se vende bastante menos, pero confiamos en que ahora que empieza a salir el sol esto se anime», dicen señalando al público que se asoma por la zona ahora que han cesado las precipitaciones. Para este negocio, el mejor día de ventas en Ibiza Medieval fue «el viernes por la mañana».
En el puesto contiguo están Sara y Felipe, de Cáceres, que llevan tres años participando en la feria de Vila. Son los propietarios de S3 Art Collection, un negocio de «bisutería de coleccionista» orientado al público «friki» con el que se recorren mercados medievales y salones del manga de toda España y Portugal. «Este año, en cuanto a ventas y afluencia de público, no tiene nada que ver con 2025. El jueves ya no fue lo que debía y este sábado por la mañana lo damos por perdido. La lluvia nos está condicionando bastante, pero es algo contra lo que no podemos luchar. Igualmente el turista sale siempre, menos que otras veces, pero donde se nota sobre todo es con los locales, que prefieren quedarse en casa », apuntan.
En cualquier caso, Sara es de las que ven el vaso lleno y valora mucho las ganas con las que el público de las Pitiüses acoge cada edición de este evento . «Por un año que te llueva no hay que echarse atrás, hay que dar un par de oportunidades a cada ciudad para saber si funciona o no e IbizaMedieval siempre funciona», asegura pensando en los colegas de los puestos vecinos que acuden a la feria por primera vez.
Si en Vara de Rey ya empieza a haber un poco de movimiento a las once y media, en la plaza del Parque, la zona de las atracciones y talleres intantiles, no se ve ni un niño. Las caras de circunstancias de los feriantes lo dicen todo. «Este es el peor año que hemos vivido nunca en la Ibiza Medieval por culpa de la lluvia. Encima, este año, con la subida de los precios de los carburantes los pasajes de barco nos han costado una barbaridad. Si este domingo sale el sol, a lo mejor, cubrimos los gastos de venir aquí, pero todo es muy relativo», afirma Santiago Mollo, que lleva participando en la feria de Vila desde hace 17 años. Forma parte de la empresa Momu 5, de Alicante, encargada de la decoración y de las distintas atracciones que hay en la plaza del Parque y en Dalt Vila.

Los talleres de artesanía ibicenca vacíos, este mediodía. / J.A. Riera
En la Plaça de sa Font, la pulpería Camino de Santiago ha decidido seguir abierta, aunque a mediodía apenas tiene clientela. «Nos está haciendo daño la lluvia. No hemos tenido ningún día bueno de momento. Con un tiempo así esto será la ruina porque aunque el domingo salga bueno no lo va a resolver. Piensa que aquí trabajamos 30 personas, con todos los gastos que eso conlleva», apunta Juan, uno de los empleados.
No todos los feriantes están notando los efectos negativos del temporal, es el caso de Agnieszka Hordyniec, que regenta la herrería ubicada en el Patio de Armas. «Está yendo casi igual que otros años», asegura esta herrera polaca que cada año participa en una quincena de mercados medievales en distintos países de Europa. De todos ellos, su preferido es el de Ibiza por «la bella localización histórica» en la que instalan su puesto.
De la lluvia al viento
En sa Carrossa, donde habitualmente un sábado a mediodía de la Ibiza Medieval no cabría ni un alfiler, se puede pasear sin apreturas. «Este año está yendo regular con el mal tiempo, nada que ver con 2025, que salimos contentos», apunta Iván Sáez, de Delicias Rellenas Hermanos Sáez.
A medida que se asciende por Dalt Vila, las rachas de viento son cada vez más fuertes. En el baluarte de Santa Llúcia el aire sopla con intensidad y los tenderetes de comida y bebida parece que, de un momento a otro, saldrán volando. A pesar de ello y de la escasa afluencia de gente, buena parte siguen abiertos, hasta que sobre la una y media de la tarde miembros de Emergencias del Govern, Bomberos, Policía Nacional y Protección Civil les informan de que por seguridad tienen que desmontar los chiringuitos durante unas horas.
En la plaza de la Catedral la ventolera también es importante y los pocos puestos que permanecían abiertos, ahora están cerrados. El responsable del espacio dedicado a la cetrería, Francisco Miranda, explica que las aves, que en condiciones normales estarían expuestas al público, «se encuentran en su zona de descanso».
Al mal tiempo, buena cara
«De los siete años que llevo asistiendo a este mercado medieval, este puede ser uno de los peores a nivel de ventas. La lluvia nos está afectando mucho, pero a ver si al final se salva con esta tarde y mañana. El sábado suele ser uno de los mejores días en cuanto a afluencia de público, pero con el mal tiempo la gente se asusta», afirma Daniel Palomar, al frente del puesto Olé al Gusto, en la calle de Joan Roman. El responsable de esta tienda gourmet de Madrid no pierde la esperanza de que la situación remonte con el buen tiempo y no solo pueda cubrir gastos sino que, incluso, el saldo sea positivo. «Venimos a ganar, pero si empatamos, no nos disgustamos», afirma optimista.

Diana Ferreiro, de Pulpalia. / J.A. Riera
«El balance, de momento, es malísimo, estoy que no me lo creo, es el primer año, de los ocho que llevo viniendo aquí, que recuerdo con lluvia. Se están resintiendo las ventas bastante, es una pena», lamenta, por su parte, Sebastián, de Verdearte, un puesto de plantas sin maceta.
En Pulpalia, un negocio de pulpo a la gallega y carnes a la brasa de Lugo, Diana Ferreiro coincide con las valoraciones del resto de feriantes consultados. «Este año, y llevamos 22 asistiendo a este evento, está siendo bastante flojito por el mal tiempo, aunque esperamos que se arregle porque Ibiza nunca ha fallado en cuanto a volumen de gente. Si sale bien esta noche y el domingo compensará el haber venido a la isla, pero cada vez cuesta más viajar aquí porque hace tres años pagábamos 900 euros por los pasajes de barco y esta vez nos han contado 1.900 euros», comenta.
Ferreiro es de la opinión de que «a Ibiza hay que venir con buenas energías porque si no se magnifica todo» y por ello tiene la esperanza de que, a pesar de la lluvia y el viento, «todo saldrá bien». Para terminar echa mano del refranero: «En Galicia siempre decimos que nunca llueve a gusto de todos y que Dios aprieta, pero no ahoga».
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