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Migración

Consulado móvil de Ecuador en Ibiza: "Los españoles son muy abiertos y nos hemos fusionado muy bien con ellos"

Jornada de renovación de pasaportes para la comunidad ecuatoriana

El agente consular de Ecuador Juan Carlos Álava tramita la renovación del pasaporte de una vecina de Ibiza.

El agente consular de Ecuador Juan Carlos Álava tramita la renovación del pasaporte de una vecina de Ibiza. / JA RIERA

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Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

El consulado de Ecuador en Palma está presente este fin de semana en Ibiza para tramitar la renovación de pasaportes a unas 70 personas de esta comunidad, según las previsiones de trabajo de Juan Carlos Álava, el agente consular desplazado hasta el domingo para llevar a cabo este cometido. Actualmente, la ecuatoriana es la séptima comunidad de origen extranjero más numerosa de la isla, con 3.389 personas, medio millar más que hace cinco años, de las cuales el 57% dispone de nacionalidad española, según los datos del último censo de población publicado por el Instituto de Estadística de Balears (Ibestat).

Desde hace cuatro años, Álava trabaja en Mallorca para asistir a unos 25.000 compatriotas suyos que residen en el conjunto de Balears, la mayoría de ellos dedicados a la "hostelería, construcción, servicios de limpieza, administración o asistencia domiciliaria". "Los españoles son muy abiertos y nos hemos fusionado muy bien con ellos", valora.

En las últimas semanas, el consulado en Palma ha recibido medio millar de solicitudes de ecuatorianos en Balears para acogerse a la regularización extraordinaria para extranjeros en situación irregular impulsada por el Gobierno. "Desde el mes de febrero, cuando se supo que se iba a emprender este proceso, se generó bastante emoción e ilusión. Mucha gente empezó a venir para recibir información, porque en ese momento solo existía un borrador, donde se indicaba que se iba a requerir documentación y que el consulado iba a facilitar el certificado de antecedentes penales", detalla Álava.

Como se trata de personas en situación irregular, la mayoría de ellas ha recurrido al servicio de gestores para "asegurarse de que no iban a errar en los papeles necesarios y porque tenían cierto temor a quedar rechazados". "También hay otros ecuatorianos que han tramitado la documentación por su cuenta en línea, con lo que no tenemos registros sobre ellos", precisa Álava.

Asistencia móvil

El consulado de Ecuador en Palma envía una delegación de manera periódica para atender las demandas de sus compatriotas. "Siempre les pedimos que estén presentes al menos dos veces al año", recuerda el presidente de la Asociación de Ecuatorianos en Ibiza y Formentera, Horacio Balda.

Habitualmente, el consulado móvil se instala en la sede de la Plataforma Sociosanitaria de las Pitiusas, en la calle Madrid de Vila. Las lluvias y el fuerte viento que azotan la ciudad en la mañana del sábado están provocando una menor asistencia de la que es habitual en estas jornadas extraordinarias. Sin embargo, la Asociación de Ecuatorianos ha podido cumplir con la entrega de una placa conmemorativa al agente consular por la labor que presta esta delegación periódica para este colectivo en Ibiza.

Horacio Balda, a la derecha, entrega la placa conmemorativa al representante del consulado de Ecuador, Juan Carlos Álava.

Horacio Balda, a la derecha, entrega la placa conmemorativa al representante del consulado de Ecuador, Juan Carlos Álava. / JA RIERA

"Aquí hemos tenido muchas facilidades por la integración. Estamos muy familiarizados con España, es nuestra madre patria y la gente es muy abierta", destaca Balda. En 1999, el feriado bancario —el corralito ecuatoriano— le obligó a dejar el supermercado que regentaba para buscar suerte en Ibiza, donde se ha ganado la vida como pintor de brocha gorda, tanto en su propia empresa como trabajando por cuenta ajena.

Balda sufrió un episodio trágico en su vida que afianzó aún más su estima por España. Durante la etapa más dura de la pandemia, su estado de salud empeoró gravemente por el covid, hasta el punto de que estuvo doce días en coma y 55 postrado en una cama del Hospital Can Misses. "A los seis meses, aprendí a caminar de nuevo", recuerda. "Yo me siento muy agradecido a la sanidad española", subraya.

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