Obituario
Fallece Pascal Bonomo, el decano de las artes marciales y la musculación en Ibiza
Abrió en 1968 el primer gimnasio de judo y musculación de la isla y enseñó a centenares de pitiusos de varias generaciones
Su nieto repasa la apasionante vida de una figura clave del deporte de la isla

Pascal Bonomo, el decano de las artes marciales y la musculación en Ibiza / Sinuhe Pascal Tur Bonomo
Sinuhe Pascal Tur Bonomo
Nos deja Pascal Bonomo, el decano de las artes marciales y la musculación en Ibiza. No solo es un día triste para el mundo del deporte, sino para toda una comunidad que encontró en él no solo a un maestro deportivo, sino también a un guía personal para todos los que tuvieron la suerte de estar a su lado.
Pascal Bonomo nació en 1934, en la Casablanca de los años 40. De origen francés y siciliano, comenzó a los 15 años en el ciclismo en pista. Sin embargo, los inviernos y las condiciones dificultaban los entrenamientos, lo que le llevó a adentrarse en el judo, disciplina en la que progresó notablemente, junto al culturismo.
Su infancia no fue fácil. Su padre, Rocco, de origen siciliano, falleció cuando él era muy joven, y pasó años en un reformatorio junto a sus tres hermanas. De niño, incluso vivió un episodio impactante cuando una bala perdida cayó justo detrás de él mientras observaba aviones.
Su madre volvió a casarse con un francés, logrando sacar a sus hijos adelante. A los 18 años, Pascal tuvo que elegir entre la nacionalidad italiana o francesa, decantándose por esta última. Ese mismo año dejó Casablanca, tras dejar de ser protectorado francés.
Un referente para la juventud
Sirvió durante tres años en el ejército francés en Casablanca, participando en la guerra de Argelia, donde fue condecorado con una medalla. Gracias a su talento deportivo y la admiración de sus superiores, obtuvo permisos para entrenar y competir, convirtiendo su etapa militar en una experiencia positiva.
A los 27 años, tras la independencia, su familia se trasladó a Francia. Ya casado con su mujer, Lucía, con la cual compartió más de 70 años de vida, y madre de su hija Corinne —quien le daría sus nietos, Sinuhe y Tanit, a los que cuidó como a sus propios hijos—, se estableció en la Costa Azul. Allí trabajó en mecánica electrónica en coches de rally en Montecarlo. Más adelante, se involucró en el negocio de las máquinas tragaperras en Cannes, compaginándolo siempre con su pasión por el deporte.
El destino lo llevó a Ibiza gracias a contratos de reparación de máquinas. Llegó, resolvió su trabajo rápidamente y, justo antes de marcharse, un francés residente en Portinatx le propuso abrir un negocio en la isla. Aceptó… y se quedó para siempre.
Su llegada a Ibiza
Cuando llegó a Ibiza, la isla era muy diferente a la actual: estaba habitada principalmente por gente de campo y algunos hippies. Apenas había infraestructura deportiva, pero eso nunca fue un obstáculo para él. Con su titulación en judo, decidió abrir en 1968 el primer gimnasio de judo y musculación de la isla.
Fue recibido con los brazos abiertos. Llegó a formar a más de 300 niños, en un solo gimnasio él solo y delegando a sus mejores alumnos otros clubes y colegios en toda Ibiza, ya que no podía atender tantos alumnos. Solía participar en fiestas patronales con exhibiciones y fomentando el deporte por toda la isla. Durante diez años viajó cada fin de semana a Formentera en el barco ‘La Joven Dolores’ para dar clases.
En Sant Antoni fundó dos gimnasios llamados Kamakura, y su gran referente fue el gimnasio Pascal Judo Ibiza en ses Figueretes. Formó a generaciones enteras de deportistas, profesores y referentes del fitness en la isla, como Rafael Tur, de la cadena de gimnasios Nirvana, y Vicente Segovia, de gimnasios Fraile, que hoy son de los más reconocidos de Ibiza. También fundó el club de ciclismo C.C.P. Al llegar a Ibiza de la Costa Azul en aquellos años trajo todos los materiales de pesca submarina que nunca vio en la isla hasta años después.
Gracias a su experiencia como técnico de máquinas tragaperras y mecánico de rally, Pascal era capaz de reparar él mismo todas las máquinas de su gimnasio. De hecho, uno de sus grandes hobbies fue siempre arreglar objetos antiguos y dar nueva vida a lo que otros daban por perdido.
Incluso a los 87 años seguía sorprendiendo: levantaba 68 kilos en jalón al pecho y 32 kilos en mancuerna de bíceps. Los propios alumnos, impresionados, le grababan al no creer lo que veían. Hasta un mes antes de su fallecimiento, con 91 años, seguía montando en bicicleta a diario.
Parecía inmortal, pero se ha ido como lo que era: humano. Eso sí, dejando un legado imborrable en Ibiza. Como curiosidad, en su primera competición vistió un maillot blanco con líneas negras… y en su última competición de ciclismo para su asombro le pusieron uno idéntico al de su primera carrera, algo que comentó que siempre le dejó muy pensativo.
Otro detalle destacado: nació un día 6 y falleció también un día 6. Se va un hombre irrepetible, pero su huella seguirá viva en cada alumno, en cada gimnasio y en cada rincón de la isla.
Sinuhe Pascal Tur Bonomo es nieto de Pascal Bonomo, que falleció a los 91 años en Ibiza el 6 de mayo. El velatorio se celebrará en Pompas Fúnebres el viernes 8 de mayo de 17 a 21 horas.
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