Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

'Cinerama Culture' | Juanma Bajo Ulloa Cineasta

El cineasta Juanma Bajo Ulloa, en Ibiza: «Cuanto más enferma está la sociedad, menos quiere mirarse en el espejo»

El director vasco que conquistó a la crítica con su ópera prima, ‘Alas de mariposa’, y al gran público con ‘Airbag’ visita Ibiza después de muchos años para presentar su último largometraje, ‘El mal’

Con este inquietante ‘thriller’ con toques de terror, que se podrá ver hoy a las 19 horas en el hotel Grand Paradiso Ibiza, en Cala de Bou, se inaugura el ciclo ‘Cinerama Culture’

Tras la proyección, habrá coloquio con Juanma Bajo Ulloa y una de la actrices protagonistas, Belén Fabra

Maite Alvite

Maite Alvite

Cala de Bou

¿De dónde surge la necesidad de hacer ‘El mal’?

Normalmente lo que escribo surge de un impulso visceral y bastante subconsciente. Luego aplico la racionalidad para construir la maquinaria de relojería que es un guion. Es el caso de ‘El mal’, que escribí en 2006. Intentamos hacerla en esa época y luego en 2012, pero no se consiguió la financiación por diferentes motivos. Cuando en 2020, después de hacer ‘Baby’, revisé el guion, descubrí que la película es muy vigente y, al mismo tiempo, muy incómoda. Seguí haciendo versiones del guion y en 2024 ya tuvimos la financiación y la puse en marcha.

¿Por qué considera que es una película muy vigente?

Porque tiene una conexión muy cercana con lo que está ocurriendo con la sociedad, es decir, es una historia que habla sobre el ego y sobre hasta dónde puede derivar la falta de amor, es decir, al narcisismo más extremo. Me di cuenta de que la sociedad en los últimos años ha derivado hacia ese lugar de un modo casi patológico y que ‘El mal’ es una historia que conecta con esta realidad vigente hasta un lugar casi incómodo porque la sociedad, cuanto más enferma está, menos se quiere mirar en el espejo. Todo el mundo dice que se quiere conocer, pero no es cierto. La película surge de ahí, de la necesidad de hablar de la enorme incapacidad del ser humano para enfrentarse a su lado oscuro, para aceptar que tiene una sombra, y de la extraordinaria necesidad que tiene de ser reconocido, aceptado y admirado.

«La película surge de la necesidad de hablar de la incapacidad del ser humano para enfrentarse a su lado oscuro»

¿Había alguna motivación detrás del hecho de dar el protagonismo de esta historia a dos mujeres, una periodista y la otra una asesina?

Normalmente he escogido mujeres de protagonistas en mis películas por la sencilla razón de que siempre me interesa más lo que no conozco. De hecho, hago películas para comprender al ser humano y para entenderme. Son, de alguna forma, películas terapéuticas porque haciéndolas me siento mejor. Expongo las cosas que no puedo expresar hablando, pero también intento explicarme, es decir, explicar la parte oscura del alma humana. Como decía, me interesa siempre más lo que no conozco, por eso no suelo repetir géneros, porque siempre estoy buscando algo nuevo, y por eso lo hago desde el sexo que no me corresponde, que es el femenino, que es el que me resulta más desconocido y más interesante porque no es el mío. De hecho, mi primera película, ‘Alas de mariposa’, la escribí primero con un niño y cuando iba por la mitad del proceso me di cuenta de que era más interesante con una niña y lo cambié.

¿Alguna otra razón para haber hecho esta elección?

Sí, que la sociedad, sobre todo la actual, que es la más paternalista de todas las que he conocido en mi vida, trata a la mujer como a un ser a tutelar y la exime de pecado, la convierte en un ser, de alguna forma, sin mácula. En el momento que tú le quitas a alguien la culpa, la responsabilidad, la mácula, le eliminas la maldad. Es lo que intenta hacer, por ejemplo, el Estado con la mujer, la convierte en alguien que no es un ser humano porque si no tiene un lado oscuro, no lo eres, eres otra cosa. De alguna forma se manipula a las mujeres mediante esa proyección sobre ellas de que son seres victimizados en manos de alguien que las quiere dañar. Eso hace que las mujeres sean muy manejables en el siglo XXI y que estén en manos de esta dialéctica y de esta ideología, que se ha venido a llamar ideología de género. El ser humano tiene tanta luz como oscuridad, en el momento en que tú le quitas un lado, esa responsabilidad, esa culpa, lo deshumanizas para tu propio manejo, que es lo que se hace con los niños, con las mujeres...

¿De verdad piensa que la sociedad actual es la más paternalista de todas las que ha conocido?

Sin duda. Siempre hay un totalitarismo que intenta manejar la sociedad de un modo u otro. Lo hacía el catolicismo y ahora lo hace el Estado, porque no es un proceso que haya venido de la sociedad. Es el Estado el que permanentemente está diciendo que las mujeres no tienen esa mácula y que esa mácula pertenece a una serie de colectivos, en concreto, al hombre blanco hetero, que es el culpable de todos los males de la sociedad. De hecho, en cuanto presentas en una ficción un personaje con una parte oscura no puede ser más que hetero, blanco y hombre; no puede ser ni una persona de otra raza o una mujer. Es lo que el cine ha aceptado de la manipulación sistémica que hay de las narraciones. Te propongo que busques un personaje negativo en una película o una serie actual que no sea un hombre blanco hetero, no lo vas a encontrar.

¿Y por qué cree que al Estado le interesa este discurso en el que la mujer carece de maldad?

Es pura manipulación. En primer lugar se atomiza la población, es decir, los grupos sociales se han destruido; todo el mundo está enfrentado con todo el mundo y no puedes tener una conversación en Nochebuena con tu familia porque has convertido al mundo en enemigos, no en adversarios. Hay un pensamiento único y todos están enfrentados, hombres contra mujeres, gordos contra flacos; altos contra bajos; ricos contra pobres... La atomización social inmediatamente convierte a la sociedad en una especie de grupo sin ninguna cohesión que es absolutamente manipulable. De hecho, actualmente somos consumidores, no somos ni siquiera personas.

¿Quiere decir que somos manipulables todos, no solo las mujeres, como ha dicho antes, sino también los hombres?

Sí, se intenta manipular a ambos lo que pasa es que al hombre se le manipula por unos medios y a la mujer por otros.

El director vasco, ayer, en el exterior del hotel Grand Paradiso Ibiza, en Cala de Bou.

El director vasco, ayer, en el exterior del hotel Grand Paradiso Ibiza, en Cala de Bou. / JA RIERA

¿Entonces, al Estado le interesa enfrentar a hombres y a mujeres?

Totalmente, para manipularnos y convertirnos en la fosfatina social que somos actualmente, en la que no hay cohesión social. De hecho, muchas familias se han destruido ahora por lo que llaman la polarización política. Todo está polarizado. Eso es lo que interesa siempre a los totalitarismos desde que el mundo es mundo para simplificar las cosas. Hay una frase muy famosa que es la de ‘divide y vencerás’. Es el planteamiento de muchas películas en Hollywood: Proyectas toda la culpa y la responsabilidad sobre un personaje y el otro es inmaculado. En ‘El mal’ lo que hay es observación del ser humano y proyección, pero la responsabilidad de quién hace el mal o quién hace el bien está sobre el espectador. Antes que narrador, soy observador y una vez que observo a mis semejantes, a la sociedad y a mí mismo, proyecto eso en forma de personajes y de acciones. Muchas veces el espectador se siente inquieto porque quiere que yo le diga quién es el malvado y el culpable, pero eso yo no lo voy a hacer. La sociedad está acostumbrada a películas en las que hay el bueno y el malo y curiosamente nos suele atraer el último, lo que pasa es que no lo podemos reconocer.

¿Cuál opina que es el motivo de que nos atraigan más los personajes malvados?

En la película hay un presentador de televisión que pregunta eso a la autora, Elvira, a la que da vida Belén Fabra: ¿Por qué nos atraen esos personajes con lado oscuro? Le contesta que nos atraen esas personas porque nos reconocemos en ellas. Es decir, toda esa parte negativa la tenemos dentro de cada uno, otra cosa es que la cultivemos o no, pero como la tenemos cuando la vemos fuera la reconocemos. Por supuesto, la negamos. ¿A quién prefieres, a Luke Skywalker o a Darth Vader; a Clarice Starling o a Hannibal Lecter? Nos gustan más los segundos porque de alguna forma hay una atracción, lo que pasa es que, como seres humanos, somos capaces de discernir. También pasa con los nazis, todo el mundo los odia y no hay más que películas y documentales sobre ellos. Es decir, hay una fascinación por el mal, que es una parte intrínseca del ser humano. Es mirar por un agujerito lo prohibido.

¿Qué les contestaría a las personas que le tildan de misógino y machista?

A todos aquellos que no pueden controlarte les caes mal. Es el control de la sociedad, del Estado y de los medios de comunicación que son cómplices de su pensamiento, puesto que son subvencionados, para señalar a la gente y decir lo que está bien y lo que está mal, es decir, es el paternalismo del Estado. En cuanto tú dices la verdad o tomas otro camino te conviertes en incómodo.

Le he escuchado decir que los hombres en la actualidad lo tienen más complicado que las mujeres para lograr ayudas para hacer películas, pero, ¿reconoce también que las mujeres lo han tenido dificilísimo durante décadas para contar sus historias y dirigir?

Totalmente falso. Tengo una productora desde el año 84. Jamás se ha mirado ni el sexo, ni la religión, ni la raza, ni absolutamente nada sobre nadie que iba a participar en una película, excepto su talento, no como ahora. Trabajo en el cine desde los años 80 y mis compañeros, les puedes preguntar, te van a decir exactamente lo mismo.

Volviendo a la película ‘El mal’, el guion lo escribió en 2006, pero no consiguió financiación hasta 2024. ¿Por qué le ha sido tan complicado sacar adelante este proyecto?

En realidad hay un mecanismo industrial que en cada país tiene sus matices. En Estados Unidos se rige por los resultados económicos, es decir, lo que prima es que tu película sea comercial. En España funciona más en términos ideológicos y políticos. Hay un tipo de cine más comercial y otro que es más propaganda del Estado. Cuando tu camino es de independencia creativa, no encajas en ninguno de esos dos lugares y resulta muy difícil levantar una película. Para mí la independencia creativa no es no tener ideología, es justamente no estar al servicio de la ideología.

¿Echa de menos el cine de los años 90, cuando usted empezó a triunfar con ‘Alas de mariposa’ o ‘La madre muerta’?

Realmente siempre ha habido una industria muy alienada. En cada época había un patrón o había unos dueños del cine y había una manipulación del mensaje, lo que llaman el relato. Lo que pasa es que ha ido variando. En concreto, en el franquismo, que era otro totalitarismo, todo debía ser para el formato que el régimen quería difundir. A partir de la muerte de Franco se abre una pequeña puerta y hay unos años en los cuales es más fácil escaparse hacia un lugar de cierta independencia creativa, que es cuando tenemos la suerte unos cuantos cineastas de encontrar un pequeño hueco de libertad creativa. En los 90 ya hay grandes grupos mediáticos que están manejando muy férreamente la producción y a finales de los 90 y principios de los 2000 todo eso empieza a volverse profundamente ideológico y de nuevo el Estado empieza a controlar la narrativa, por medio, sobre todo, de ayudas. Es decir, se financia a aquellas películas que cuentan la misma historia que está contando el partido en el poder y que a su vez sirve a los intereses de los oligarcas del capitalismo más extremo.

¿Usted no ha contado con ninguna ayuda pública para ‘El mal’?

No. El dinero que he recibido de TVE no ha sido una subvención sino que han comprado los derechos de emisión de la película. ETB también ha pagado una cantidad para ser los primeros en emitirla en vasco. Y una cosa adicional, en el contrato ellos exigen una participación en los ingresos. ¿Qué tiene eso de subvención? Es una inversión.

«Cuando tu camino es de independencia creativa, resulta muy difícil levantar una película»

¿Ve algo positivo en la industria del cine actual?

Claro, que hay mucho talento en todos los ámbitos, además, es probable que nunca haya habido tanto. La exposición que hago de lo que ocurre con la industria tiene que ver con explicar que ese talento legítimo de gente que tiene una creatividad y una pasión por el cine, lamentablemente, en muchos casos está derivando a propaganda del régimen.

¿Qué le movió, después de ‘Alas de mariposa’ y ‘La madre muerta’, a hacer una película tan comercial como ‘Airbag’?

En primer lugar, quería salir del encasillamiento. Como has visto, no me gusta demasiado que me manipulen. Durante unos años, después de ‘Alas de mariposa’ y ‘La madre muerta’, todo lo que se difundía sobre mí era que yo era un tipo sesudo, intelectual, que hacía cine oscuro e intimista y yo no era así. Yo tenía un lado que me llevaba a exteriorizar o proyectar mis traumas personales. Pero también había una parte en mí que era absolutamente anárquica, gamberra y divertida. Eso estaba de alguna forma sin explotar y pensé en hacerlo y me fui al otro extremo. Desde la Grecia antigua la narración, la comunicación, el teatro, llámalo como quieras, ha sido el drama y la comedia. Yo ya había experimentado la máscara de la tragedia y ahora experimentaba la de la comedia porque a mí me interesa mucho lo surrealista, lo absurdo, lo divertido. De hecho, cuando estoy rodando un drama estoy todo el rato pensando chorradas y bromas. También tenía la necesidad, un poco, de tocar las narices al sistema. La comedia española que se hacía entonces se centraba en la conversación entre dos personas, pero no se había hecho todavía una comedia coral, con acción, persecuciones, más a la americana y me parecía que había que cubrir esa carencia.

¿Y después de una historia oscura como ‘El mal’, lo siguiente será comedia?

No tengo una previsión de mi trabajo, va ocurriendo en función del sentimiento que me va surgiendo. Sí que ha ocurrido que cuando he hecho una o dos películas muy oscuras me voy a la diversión, a lo gamberro, a tocar las narices. Ahora, después de un par de películas más intimistas y oscuras, el cuerpo me pide irme al otro extremo pero ¿quién sabe?

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents