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Arqueología

Yacimientos de Ibiza: Piden proteger los restos púnicos del ‘balcón’ de es Vedrà

Los centenares de ‘instagramers’ y turistas que se congregan al atardecer en el entorno del ‘mirador’ de es Vedrà no sólo pisotean una de las pocas poblaciones del endemismo ibicenco ‘Genista dorycnifolia’: también se sientan sobre unos restos púnicos que tienen más de dos mil años de antigüedad.

Los dos muros del yacimiento, situado en el 'mirador' de es Vedrà.

Los dos muros del yacimiento, situado en el 'mirador' de es Vedrà. / Marcus Hermanns

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

Coincidiendo con el Día Mundial de la Naturaleza, Amics de la Terra denunciaba el pasado 3 de marzo haber detectado la creación de un aparcamiento en la zona de Cala d’Hort justo donde hay una de las pocas poblaciones de Genista dorycnifolia subespecie dorycnifolia, un endemismo exclusivo de Ibiza. Coches y personas, aseguraba la entidad ecologista, «chafan» allí ejemplares de esta planta cuando salen de sus vehículos y caminan por la zona: «Incluso han arrancado algunos para facilitar el estacionamiento».

Desde el aparcamiento se accede a la Torre des Savinar y s’Era des Mataret, la espectacular plataforma desde la que se ve es Vedrà y, al fondo, el cabo de la Nao, el extremo de la Península más próximo a la isla. Es uno de los lugares más concurridos de la isla gracias a Instagram. Multitud asegurada en los ocasos estivales.

El problema, recuerda el arqueólogo Marcus Heinrich Hermanns, es que todos esos visitantes no sólo chafan la protegida genista ibicenca: también pisan y se sientan sobre los restos arqueológicos púnicos de s’Era des Mataret. Más de 2.000 años nos contemplan desde esos restos. Según describió el arqueólogo y técnico del Consell Joan Ramon en ‘Ses Païsses de Cala d’Hort. Un establiment rural d’época antiga al sud-oest d’Ibiza’ (publicado en Quaderns d’arqueologia pitiüsa), posiblemente correspondan a «un santuario» púnico. Se trata de «restos de muros de bloques bien construidos con restos de un fino enlucido», en torno a cuya superficie se ha hallado «cerámica púnica tardía», es decir, de los siglos III-II a.C.

Con vistas a es Vedrà

José Vicente Jiménez lo describe en la web Balears Antigua como «una hilera de sillares, con una esquina escuadrada en el extremo más cercano al mar». Hay allí «dos muros paralelos, cortados por la acción destructiva del precipicio, con rellenos arcillosos». Sugiere que esos restos requieren «una profunda investigación realizada de forma metódica», pues podría tratarse «de un santuario o bien de una instalación rural que habría controlado y explotado el llano subyacente».

Hermanns coincide en que el muro de sillares, que aflora en la explanada al pie del acantilado con vistas a es Vedrà, requiere una investigación a fondo: «No es un bancal típico. Hace dos años lo miré a fondo. Se ve un enlucido blanco, que no hay en cualquier lugar. Llama la atención porque está bien hecho, de manera que debía pertenecer a un edificio representativo. Posiblemente, como señaló Joan Ramon, era un santuario costero. Hay que tener en cuenta que se halla en el punto más cercano al cabo de la Nao, es decir, a la Península. Y está justo donde la gente se reúne para ver la puesta del sol». Desgaste asegurado, pues.

Vista de los sillares del yacimiento púnico.

Vista de los sillares del yacimiento púnico. / Marcus Hermanns

A su juicio, «se tendría que vallar la zona y estudiarla» mediante «unas catas de sondeo para verificar lo que es y si dentro de los bancales hay más estructura. Tenemos constancia de este muro de sillares, en la parte inferior con el enlucido y la cerámica en superficie, pero no se sabe si realmente hay más cosas debajo».

En 2009, Hermanns fotografió los fragmentos del enlucido, así como de la cerámica incrustada en tierra al pie del muro. Volvió en 2024 y ya no encontró el enlucido: «Lo busqué sin éxito».

Otro yacimiento vallado

Respecto a la protección de ese yacimiento, pone el ejemplo del de sa Penya Esbarrada, situado al pie de los acantilados de Corona (eso que según la toponimia turístico-instagramer se denomina las Puertas del Cielo), donde hay una alquería de época andalusí que está vallada: «Por lo menos, allí la gente no puede sentarse encima de las piedras para ver al mar, como ocurre en s’Era des Mataret», señala. Se creía inicialmente que sa Penya Esbarrada, descubierta casualmente en 1976, podría corresponder a un poblado de la edad de bronce.

El de s’Era des Mataret no es el único yacimiento que Hermanns considera que debería protegerse: «Otro, que está al lado del mar y que se ve afectado directamente, es el de s’Argamasa, donde el paseo marítimo pasa por encima del hormigón hidráulico de época romana».

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