Presupuestos
Cuando Hacienda dijo no al «paripé» del «plan sin plan» del Consell de Ibiza
«Se trata de un plan sin medidas o, como denomina una parte de la doctrina, ‘un plan sin plan’». Es la coletilla con la que el Consell presentó su plan económico-financiero tras pasarse en seis millones el presupuesto de 2025... y que tuvo que borrar cuando Hacienda la obligó a redactar un nuevo plan.

Salvador Losa, en medio, alza la mano en una votación en el Consell. / Vicent Marí
Seguro que la vocal de la subdirección general de Gestión Presupuestaria y Financiera de entidades locales de la Secretaría de Estado de Hacienda dio un respingo y/o quedó ojiplática al leer el capítulo 9 de las «conclusiones y objetivos» del plan económico-financiero para los ejercicios 2026-2027 que el Consell le acababa de remitir por haberse gastado en 2025 más de lo presupuestado, concretamente 6.074.949 euros (unos mil millones de las antiguas pesetas), un 4,8% más del límite establecido por la regla de gasto. La institución estaba obligada a presentar ese plan a Hacienda tras haber incurrido en ese incumplimiento, pero en vez de plantear humildemente (y con muestras de arrepentimiento) cómo lo corregiría, el 27 de marzo aprobaba en pleno un «plan sin plan», «un paripé más que otra cosa, un trámite que hay que cumplir», en palabras de Salvador Losa, conseller insular de Gestión Económica. Losa no previó que aquella técnica de la secretaría de Estado de Hacienda se tomaba muy en serio su trabajo. Vamos, que no estaba para paripés. Ni para que la tomaran el pelo.
La secuencia de lo ocurrido ha sido muy rápida. Tras aquel pleno del 27 de marzo, Hacienda recibe el 8 de abril la solicitud del Consell para que le apruebe el plan económico-financiero tras haber sobrepasado la regla de gasto. Seis días más tarde, la vocal asesora de la secretaría de Estado de Hacienda (tras el respingo) responde, tajante, que el plan remitido desde Ibiza no hay por dónde cogerlo.
Un plan sin medidas
En efecto, es, como dijo Losa, un paripé. Su tirón de orejas a la institución insular es monumental. En su respuesta, a la que ha tenido acceso esta redacción, recuerda que, conforme a lo previsto en el artículo 21.2 de la de la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, el plan económico financiero enviado por el Consell tendría que recoger tanto las causas del incumplimiento como las medidas que adoptará para corregirlo.
Pero en su lugar, el plan de la Corporación local «no incorpora medidas, haciendo únicamente referencia al ‘compromiso de cumplimiento de la regla de gasto y seguimiento con control de ejecución’, siendo este compromiso el propio objetivo del plan, no una medida tendente a corregir el incumplimiento producido». No cuela.
Lo que para el conseller de Gestión Económica era poco menos que «un paripé», un mero trámite, para aquella funcionaria de Hacienda suponía un asunto muy serio. Tonterías, las mínimas. De ahí que instara al Consell a volver a presentar un plan económico-financiero como mandan los cánones, tal como consta en su respuesta a la propuesta remitida desde Ibiza: «Se hace preciso que el órgano competente para su aprobación inicial concrete las medidas y compromisos que aprueba la Entidad local de cara a garantizar el cumplimiento de las reglas fiscales y permitir, de este modo, realizar un seguimiento trimestral sobre su grado de cumplimiento». El Consell tenía que enmendar aquel «plan sin plan» y dejarse de paripés.
Consecuencia del paripé
En el pasado pleno, celebrado el viernes 24 de abril, el conseller Losa no tuvo más remedio que presentar la rectificación del plan económico-financiero que le exigía el Ministerio de Hacienda. El representante de Unidas Podemos, Óscar Rodríguez, le recordó que desde el ministerio le habían «cogido la matrícula» por «hacer paripés». «Le advertimos en el pleno pasado [del 27 de marzo] de que no se lo tomara a broma, y se lo tomó a risa», comentó la portavoz socialista Elena López, que calificó la respuesta de Hacienda como el resultado de «la soberbia» del conseller.
En el plan, el segundo plan, aprobado en la sesión del 24 de abril, desaparece la alusión a que era poco menos que un paripé. El informe-propuesta, elaborado por la tesorera Elena Riera Costa, modifica sustancialmente el punto 9 de las conclusiones, el que debió dejar alucinada a la vocal de la Secretaría de Estado de Hacienda. En el original (el plan aprobado el 27 de marzo en el pleno del Consell) se indicaba que las medidas propuestas se basaban en «el control del uso del remanente de tesorería para gastos generales y en el seguimiento y control permanente de la ejecución del presupuesto 2026 y 2027 dentro de los límites de la regla de gasto planteados y de estabilidad presupuestaria». Y añadía como coletilla: «Se trata, por lo tanto, de un plan sin medidas o, como denomina una parte de la doctrina, ‘un plan sin plan’».
En el nuevo plan, la tesorera del Consell borra la alusión a que es «un plan sin medidas, un plan sin plan», y añade que «las medidas propuestas se basan en una medida sin cuantificación económica consistente en el compromiso de disponer durante los ejercicios 2026 y 2027 del Remanente de Tesorería para Gastos Generales (RTGG) por una cuantía que no provoque incumplimiento de las reglas fiscales».
El límite, la regla
Es decir, que el Consell no tiene carta blanca para pagar todas sus inversiones previstas en 2026 y 2027 a base de echar mano de los remanentes. Hay un límite que debe cumplir: la regla de gasto, que no podrá volver a saltarse a la torera. Ni un euro más. Y no sirven las excusas planteadas por Losa, como alegar que las finanzas del Consell están saneadas.
Y eso, según el PSOE, puede provocar que la institución quede «bloqueada a finales de 2026», al no poder tirar de esos remanentes sin miramientos, como se hizo en 2025: «Tendrán que buscar dinero en otras instituciones» para hacer frente a esos gastos, advirtió Elena López en el pleno. Será la única manera de que algunos proyectos no queden varados. López consideró «lamentable» que Losa acudiera a esa última sesión «a ponerse chulo pese al revés del Ministerio, sin una señal de humildad o mea culpa». Pero el conseller se mantuvo en sus trece: «No confundan la chulería con la razón y la defensa de la gestión»… que Hacienda pone en entredicho.
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