Entrevista
Eva Martínez Prieto, directora del Patronato Municipal de Música de Ibiza: «La ampliación de Can Ventosa es aire fresco para el Patronato de Música»
Una de las prioridades de Eva Martínez Prieto es que la Escuela Municipal de Música de Vila pueda crecer en profesorado, alumnado y especialidades, objetivos que serán factibles con las obras de ampliación de Can Ventosa, que comenzarán, según sus palabras, «de forma inminente». Desde el pasado 13 de abril, anuncia, parte de la actividad de la entidad se ha trasladado al colegio Sa Graduada y permanecerá allí mientras se llevan a cabo estos trabajos.

La nueva directora del Patronato Municipal de Música de Ibiza, Eva Martínez Prieto, el pasado 24 de abril, en un aula de ensayo del Patronato. | VICENT MARÍ

La música entró en la vida de Eva Martínez Prieto (Cartagena, 1964) desde la cuna gracias a su padre, que «tocaba el bajo en una orquesta de baile». A los siete años, cuenta, empezó a formarse y lo continúa haciendo, ahora con un gran reto por delante, dirigir el Patronato Municipal de Música de Ibiza. Comenzó estudiando piano en su ciudad y luego en las Pitiusas, donde se trasladó a vivir con su familia a los 13 años. Terminó dos carreras superiores, de este instrumento y de lenguaje musical, en el Conservatorio Joaquín Rodrigo de València. Durante muchos años, combinó su faceta de pianista con la dirección de Musidanza, una academia y empresa de espectáculos de Vila, y con un ballet de danza española. En 2004 decidió centrarse en la docencia y comenzó a dar clases de música en Secundaria. Más tarde fue profesora de piano y lenguaje musical, entre otras asignaturas, en el Conservatorio de Ibiza. Allí ha estado hasta que el pasado 16 de marzo se convirtió en directora del Patronato Municipal de Música de Ibiza. Aunque todavía lleva la ‘L’ (de novel), como dice ella, ganas e ideas no le faltan para esta nueva etapa profesional.

Eva Martínez Prieto improvisa al piano, instrumento que empezó a tocar con siete años en su ciudad natal, Cartagena. | V. MARÍ
¿Había tenido algún contacto con el Patronato Municipal de Música de Ibiza antes de hacerse con su dirección?
Había colaborado con la entidad. Había tocado con la banda en tres o cuatro ocasiones y alguna vez había ejercido como pianista acompañante.
¿Y qué fue lo que le impulsó a presentarse al concurso de méritos para ocupar esta plaza?
Con la carrera profesional que he desarrollado y habiendo gestionado cosas relacionadas con la música, era un reto que me motivaba. Es un proyecto importante y de responsabilidad que abarca muchos ámbitos, desde la escuela de música hasta la Orquestra o la Big Band Ciutat d’Ibiza y me apetecía crecer profesionalmente en ese sentido.
¿Qué factores cree que tuvieron más peso en su elección?
Eso habría que preguntárselo a los que me eligieron. Yo solo sé que en la baremación que se hizo, teniendo en cuenta los méritos y un proyecto que había que presentar, mi puntuación fue la mayor.
En enero del año pasado falleció Iván Mérgola, su predecesor, que dejó un vacío muy grande en el Patronato. ¿Tuvo oportunidad de tratar con él?
Tuve la gran suerte de conocerlo porque fui compañera suya en el conservatorio cuando él estaba en Formentera, un año que trabajé allí. Tuvimos bastante trato porque éramos amigos, no solo compañeros.
¿Tiene pensado seguir sus pasos o tiene otra visión para este proyecto?
Llevo pocas semanas y, de momento, estoy estudiando cada parcela para ver cómo funciona y me estoy poniendo al día del funcionamiento de todo. Para eso es importante hablar con todas las agrupaciones y con los profesores, estudiando las carencias que hay y lo que funciona bien. Me consta que Iván hizo una gran labor y lo que está bien yo creo que no hay que tocarlo. Cada persona hace sus propias aportaciones, pero la línea que siguió me gusta, todo lo que hizo me parece correcto. Siempre hay cosas que se pueden mejorar y él iba por ese camino, pero no le dio tiempo a todo.
Cuando Mérgola asumió el cargo, dijo que el gran lastre del Patronato era la falta de espacio, pero eso parece que pronto se va a solucionar con la ampliación de Can Ventosa, que el Ayuntamiento de Ibiza anunció que comienza la semana que viene. ¿Qué va a significar esta obra para la entidad?
Aire fresco, porque tener unas instalaciones nuevas repercute en todo. Tener más espacio es vital. Eso nos permitirá aumentar la plantilla de profesores y acoger a más alumnado. Ahora estamos limitados, nos harían falta más aulas. Con este proyecto, además de poder disponer de más clases, podremos contar con aulas de estudio, que ahora no hay. Mi propósito, como expuse en el proyecto que presenté al concurso de méritos, es que la Escuela Municipal de Música crezca, que se mejoren las instalaciones y ofrecer un mejor servicio y muchas salidas, incorporando también instrumentos nuevos. El Ayuntamiento de Ibiza va a empezar de forma inminente las obras de ampliación de Can Ventosa, aumentando el espacio con dos plantas más en la parte del edificio que da a la calle Pere Francès y con eso espero que se pueda llevar adelante mi idea de crecer más. Ya hemos conseguido trasladar al colegio de Sa Graduada parte de la Escuela Municipal de Música, la que se ubicaba en la zona de la calle Pere Francès, que es la que se va ampliar. Desde aquí agradezco la colaboración a la directora del centro y al delegado de Educación, que nos han cedido amablemente el espacio. La verdad es que estamos encantados allí y no hemos tenido ninguna incidencia. Se están dando clases en Sa Graduada desde el pasado 13 de abril.
¿Qué es lo primero que hizo como directora del Patronato el pasado 16 de marzo?
Preguntar mucho, presentarme a las agrupaciones y abrir las puertas a todos, al profesorado y a los miembros de las distintas formaciones, para conocer cómo funciona todo y las inquietudes que tienen los músicos. Como digo yo, ahora no vengo a trabajar, sino a formarme. Cada día, para mí, es una formación porque cada agrupación es un mundo.
¿Y qué inquietudes le han trasladado?
Por ejemplo, se habló de comprar algunos instrumentos que harían falta y del problema que ya hemos comentado, la falta de espacio, pero como ya van a empezar las obras de ampliación, todo el mundo está muy contento.
¿Qué otras prioridades tiene?
Lo más importante es dar difusión a la música, dar visibilidad a las agrupaciones en la calle. Que puedan hacer conciertos. Ahora se ha habilitado Es Polvorí, está también el baluarte de Santa Llúcia y las asociaciones de vecinos pueden solicitar actuaciones musicales en el espacio público. Todo eso hace que la gente nos conozca cada vez más y podamos atraer a personas para que estudien en nuestra escuela un instrumento y algún día puedan tocar en nuestras agrupaciones y estas puedan crecer.
Habló antes de incorporar nuevos instrumentos. ¿Tiene pensado alguno en particular?
Por ejemplo, el fagot, que es un instrumento de la orquesta sinfónica, y la guitarra. Y, respecto a los instrumentos que ya hay, nos encantaría poder crecer para ofertar más horarios. Porque ahora, por ejemplo, tienes seis horas de un determinado instrumento y solo lo puedes ofertar para seis alumnos porque las clases son individuales y, a lo mejor, hay doce personas que están interesadas. Cuando tengamos más espacio, se podrán ofertar más horas.
¿Hay lista de espera para la Escuela de Música?
Normalmente sí, depende del instrumento. Hay algunos más visibles o que llaman más la atención, como el violín o la percusión, pero poca gente sabe lo que es un oboe o una trompa, por eso es importante salir a la calle y darles visibilidad, para que no todo el mundo quiera tocar lo mismo, porque todos los instrumentos son necesarios.
¿Qué tiene pensado para la Orquestar y la Banda Simfònica Ciutat d’Ibiza?
Muchas veces, sobre todo en el caso de la orquesta, hay que llamar a músicos de fuera porque aquí no hay suficientes. Y eso que en los últimos años me consta que hay cada vez más porque la cultura musical está creciendo en Ibiza y en eso tiene que ver la visibilidad, porque ahora hay muchos conciertos de nuestras formaciones. A mí me gustaría seguir creciendo, a ser posible con profesionales de aquí, para poder tener una plantilla lo más estable posible. En cuanto a la dirección, me gustaría que, aunque vinieran directores invitados, que eso siempre enriquece, hubiera un director permanente durante un periodo largo, dos o tres años. Estamos estudiando el tema y la idea sería hacer una especie de concurso. Los planes para la banda van más o menos en la misma línea, con la elección de un director estable.
¿Y qué planes tiene en el caso de la orquesta de cámara, el coro y la Big Band?
Todavía no me ha dado tiempo a estudiar el tema de la orquesta de cámara ni tampoco el de la Big Band, que tiene bastantes actuaciones este año y funciona bien. El coro también tiene sus conciertos programados para 2026. Su director, que lleva muchos años, Miguel San Miguel, en principio seguirá, igual que la directora del coro infantil, Isabel Albaladejo. Han sido tantas cosas en tan pocas semanas que no he dado abasto. El tema del traslado al colegio Sa Graduada me ha llevado bastante tiempo y ahora también hay que planificar, que estamos en ello, todo el curso que viene de la escuela de música. Hay que hacerlo con antelación y teniendo en cuenta que vamos a estar en Can Ventosa y en el colegio Sa Graduada. Cuando termine con eso, que es lo prioritario ahora mismo, ya me pondré con la planificación de la programación del año que viene de las distintas formaciones.
¿Considera suficiente el presupuesto que tiene actualmente el Patronato de Música de Ibiza?
Nunca es suficiente. Siempre se quieren hacer conciertos y, sobre todo, en el caso de la orquesta, que requiere de muchos músicos, el coste es elevado porque muchas veces hay que traerlos de fuera. Luego también hay instrumentos que se deterioran por el uso y repararlos o comprar nuevos conlleva un coste elevado. Así que cuanto más presupuesto haya, mejor.
Su mandato dura cinco años, prorrogables. ¿Qué le gustaría haber logrado en este tiempo?
Que la escuela haya crecido, que se hayan conseguido los instrumentos que faltan y que la plantilla de las distintas agrupaciones sea estable y esté formada eminentemente por profesionales de aquí.
¿Cómo valora la evolución de la formación musical en Ibiza desde que pisó la isla con 13 años, en 1977, hasta ahora?
Ha crecido exponencialmente. Cuando llegué a Ibiza había especialidades que no existían. Yo hice cinco años de flauta travesera y tres de violín y para recibir clases tenía que ir a Mallorca. Ahora, en Ibiza hay profesores de prácticamente todas las especialidades. Que tanta gente estudie música e instrumentos tan diferentes ya es un éxito. Hay que seguir en esa línea para que haya más gente todavía formándose en esta materia. Yo creo que todo el mundo debería estudiar música, al menos unos años, porque está demostrado que es muy positivo para el desarrollo y la educación de los niños y para inculcar valores como la disciplina.
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