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Entrevista | Carmen Ferrer Alcaldesa de Santa Eulària des Riu

Carmen Ferrer, alcaldesa de Santa Eulària: «Estas fiestas son una oportunidad para enseñar de dónde venimos»

Carmen Ferrer reivindica el valor de las Fiestas de Mayo como un escaparate de la identidad local, la tradición de Santa Eulària y una Ibiza que va más allá del sol y playa

La alcaldesa afirma que se prevé una buena temporada turística.| M.S.

La alcaldesa afirma que se prevé una buena temporada turística.| M.S.

Diana Blesa

Diana Blesa

Ibiza

Las fiestas de mayo de Santa Eulària llegan, un año más, como antesala de la temporada turística. Tradición, cultura popular, deporte y música se combinan en un programa con más de 80 actividades que reivindica las raíces del pueblo y su capacidad para atraer tanto a residentes como a visitantes. La alcaldesa del municipio, Carmen Ferrer, destaca el valor de estas fiestas para los vecinos, pero también como escaparate para mostrar una isla más allá del ocio nocturno o del sol y playa.

Carmen Ferrer frente al Ayuntamiento de Santa Eulària.| Marcelo Sastre

Carmen Ferrer frente al Ayuntamiento de Santa Eulària.| Marcelo Sastre

Las fiestas del Primer Domingo de Mayo llegan justo cuando Santa Eulària empieza a entrar en la temporada turística. ¿Qué significado tienen para los vecinos del municipio?

Nuestras fiestas han sido siempre muy tradicionales. El hecho de que coincidan con la apertura de la temporada es una oportunidad para poder enseñar de dónde venimos, nuestras tradiciones y el orgullo que tenemos de pertenecer a Santa Eulària. Con el grupo de ball pagès, por ejemplo, que ha crecido tanto en gente joven, tenemos la oportunidad de enseñar los trajes, todos los instrumentos... Por otro lado, podemos mostrar otras tradiciones como la exposición de flores, la del club de moto, la de coches antiguos y mucha música. Durante semanas hay actividades muy diversas, pero este fin de semana del primer domingo de mayo es una puesta de largo de nuestras tradiciones, por decirlo de alguna manera.

El día grande es muy colorido, especialmente con los desfiles de carros, vehículos antiguos, podencos... Una imagen muy distinta de la que conocen muchos de los visitantes que llegan a la isla.

Sí, y es importantísimo porque permite mostrar esa Ibiza de contrastes, enseñar que la isla no es únicamente sol y playa. La diversidad natural es nuestra marca y la isla está a la vanguardia en muchos temas. Poder presentar que Ibiza también tiene una esencia rural, con tradiciones muy bien conservadas, es un orgullo. Es la oportunidad de enseñar al visitante nuestra identidad, nuestra personalidad y nuestras raíces. Demuestra el respeto que tenemos a nuestra historia.

El programa supera las 80 actividades durante varias semanas. ¿Cómo se consigue que unas fiestas tan tradicionales sigan resultando atractivas para las nuevas generaciones?

Yo creo que la clave es la ilusión. Tradicionalmente, el primer fin de semana de mayo era el momento en el que comprabas el vestido nuevo de verano y lucías algo nuevo. Esa apertura del verano, esa ilusión por enseñar las cosas, sigue estando muy presente. Además, estas fiestas son posibles gracias a la participación de la gente y al ánimo con el que todos se implican. Uno participa en las actividades deportivas, otro en el ball pagès, otro en el club de motos o de coches clásicos, preparando con esmero ese coche que ha estado cuidando durante todo el año para poder enseñarlo. Esa ilusión se transmite de padres a hijos, a familiares y a conocidos.

Este año el programa (físico) pone el foco en la tradición ibicenca y, especialmente, en los instrumentos tradicionales. ¿Es otra pequeña forma de dar a conocer la cultura local?

Sin duda. Es una forma de poner en valor a los artesanos que han mantenido viva esta tradición, muchas veces aprendida de sus padres y transmitida de generación en generación. También es un homenaje a los materiales y a las plantas propias de la isla con las que se elaboran estos instrumentos, tan nuestros y tan mediterráneos. Creo que es importante explicar cómo se hacen y qué hay detrás de ellos, porque la cultura tradicional se respeta cuando se conoce. Y solo si la conocemos podremos amarla, respetarla y conservarla.

Como decíamos antes, las Fiestas de Mayo son la antesala de la temporada turística. ¿Con qué expectativas afronta Santa Eulària este verano?

Las expectativas son buenas y esperamos una buena temporada, aunque debemos ser prudentes. Vivimos en un contexto internacional volátil, con conflictos que afectan a los suministros, a los costes y también a la capacidad de los visitantes para viajar. No hay que olvidar que para venir a la isla la mayoría debe coger un avión, algunos un barco, y es importante que puedan hacerlo a precios razonables. Además, la situación económica de los países emisores también influye. Aun así, por el momento las reservas no se han resentido y las previsiones son positivas.

¿Cuáles son los principales retos del municipio ante el inicio de la temporada?

La temporada nos obliga a tener muchos retos. Tenemos el tema de la limpieza, el agua y la gestión de los flujos turísticos. Yo creo que son los retos a nivel operativo en los que más nos preparamos. Debemos mantener en perfecto estado de revista nuestras playas, potenciar la seguridad para todos, residentes y visitantes, y que en puntos clave donde hay acumulaciones de gente podamos gestionarlo de la mejor manera posible y no haya ninguna incidencia. Es esencial encontrar el equilibrio entre quien nos viene a visitar, el uso del territorio y el residente.

Santa Eulalia sigue siendo un destino muy familiar, pero también un escenario deportivo de primer nivel, como se ha demostrado en la reciente Copa del Mundo de Aguas Abiertas. ¿Qué balance hace el Ayuntamiento de esta cita?

El balance es muy positivo. Abril ha sido un mes muy deportivo, con la Vuelta a Ibiza en mountain bike, la maratón y el Campeonato de Aguas Abiertas. Para nosotros es positivo en todos los aspectos, porque permite mostrar una Ibiza distinta en el mes de abril, más allá del sol y playa o del ocio nocturno, y demostrar que desde el deporte también se puede hacer turismo en la isla. Además, estas pruebas muestran la capacidad de Ibiza para albergar eventos de este nivel, estimulan el deporte de base, tan importante para nosotros, y animan a la gente joven a practicar deporte. También tienen un impacto económico, porque quienes participan vienen acompañados y eso se nota en restaurantes, tiendas y comercio local.

El Ayuntamiento entrega este año la Medalla de Oro al Club Náutico Santa Eulària por su labor en la promoción de los deportes vinculados al mar. ¿Qué representa el Club Náutico para el municipio?

La relación del municipio con el mar es directa. El Club Náutico no solo ha hecho un gran esfuerzo deportivo, sino también medioambiental, trasladando a todas las generaciones que han pasado por allí el cariño y el respeto por un recurso tan preciado como el mar. Además de su labor en disciplinas como la pesca, el piragüismo, el kayak, la natación o la vela, también han sido pioneros en vela adaptada en la isla. Por eso, la Medalla de Oro reconoce no solo su trayectoria deportiva, sino también ese trabajo de concienciación, sostenibilidad y amor por el mar.

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