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Concentración de protesta

Primero de Mayo en Ibiza: «Nos dan una habitación paupérrima para tres personas»

Entre los asistentes a la concentración por el Día Internacional del Trabajador no faltan ejemplos de las precarias condiciones de los alojamientos que se ofrecen a cambio de un salario para llegar a final de mes.

Un momento de la concentración convocada por UGT y CCOO en el Parque de la Paz.

Un momento de la concentración convocada por UGT y CCOO en el Parque de la Paz. / JA RIERA

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

La secretaria general de Comisiones Obreras en Ibiza y Formentera, Consuelo López, cierra la lectura del manifiesto por el 1 de Mayo con un mensaje tan conciso como contundente: «¿Qué necesitamos? ¡Vivienda, vivienda y vivienda!», clama sobre el escenario del parque de la Paz de Vila.

Como era de esperar, entre el público no faltan ejemplos de la precariedad a la que se ven abocados un gran número de trabajadores debido a los precios inasequibles para acceder a un techo digno. Ante esta tesitura, cada vez son más frecuentes las voces que proponen que sean las empresas las que faciliten el alojamiento para su personal, especialmente por la temporalidad del sector turístico.

Sin embargo, esta alternativa, habitual décadas atrás, no siempre garantiza condiciones dignas, según algunos testimonios recogidos en el parque de la Paz. «La empresa nos facilita dormir en el propio hotel, pero las habitaciones que nos dan están en condiciones paupérrimas y lamentables», asegura una empleada que, por temor a represalias, se reserva tanto su nombre como el del establecimiento.

Ella se desplaza a Ibiza cada temporada, desde hace nueve años, siempre con un techo garantizado en su lugar de trabajo: «No vendría a la isla si tuviera que alquilar un piso, porque entonces no me quedaría nada para comer».

«La mayoría de las habitaciones que nos dan tienen humedades y moho. Donde yo duermo somos tres personas. Un compañero midió el cuarto y tiene 4,5 por 2,75 metros. Ni siquiera caben nuestras cosas», explica. Por si fuera poco, estos habitáculos carecen incluso de cuarto de aseo: «Fuera hay un cuarto de baño que compartimos nueve chicas», precisa.

Una de sus compañeras, que la acompaña en la manifestación, corrobora su testimonio: «Yo hace 20 años que vengo a trabajar a la isla, siempre con la misma empresa. Antes no era tan grave, pero hace cuatro años la vendieron y ahora estamos mucho peor», asegura.

Otra trabajadora de hostelería, María Ángeles, vive en un apartamento con su pareja durante nueve meses al año. Están pagando 1.200 euros: «Es un precio excesivo, pero sé que aquí es barato. Tengo compañeros que pagan mil euros por una habitación, incluso compartida», confiesa.

Pese a que pueda disponer de una casa sin compartir, María Ángeles vive con la incertidumbre de qué pasará la próxima temporada.

«Hemos tenido que rebuscar mucho para encontrar este piso, pero no podemos pagarlo durante todo el año», precisa. Los tres meses de invierno en que no está contratada regresan a Andalucía, donde pagan una hipoteca que al año les sale «tres veces más barata que el alquiler de nueve meses» en Ibiza.

Un garaje reconvertido

Leticia acompaña a María Ángeles en la concentración del parque de la Paz. Desde hace 12 años, ella vive permanentemente en Ibiza. Dada la situación actual, también se considera afortunada por disponer de un estudio de alquiler, aunque no sea la opción soñada por nadie, y suspira por encontrar «un espacio más grande».

«Hace diez años que tengo un acuerdo con el propietario. Pago 600 euros al mes, pero la casa es ilegal. Era un garaje, no tenemos contrato y, si se estropea algo, tenemos que pagarlo nosotros», detalla.

Además, su marido paga una habitación aparte en una casa de unos compañeros. «Él vive conmigo, pero en la casa no nos cabe todas nuestas cosas, así que tenemos esa habitación como almacén», precisa.

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