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Música

Pere Navarro, músico: “Ojalá algún día, cuando la gente piense en Ibiza, también piense en jazz”

El trompetista ibicenco acaba de regresar de una residencia de casi un mes en Georgia, donde ofreció cerca de veinte conciertos

Este sábado presenta en Can Ventosa el mismo espectáculo con el que ha girado fuera de España

Pere Navarro con su trompeta.

Pere Navarro con su trompeta. / Emma Burgos

Alejandra Larrazábal

Alejandra Larrazábal

Ibiza

El jazz también puede ser una forma de hablar de Ibiza. No de la Ibiza más evidente, ni de la que se repite en los folletos turísticos, sino de otra más íntima, cultural y arraigada. Esa es, al menos, la que Pere Navarro intenta llevar consigo cada vez que sube a un escenario lejos de la isla. El trompetista ibicenco acaba de regresar de Georgia, donde ha vivido una experiencia "poco habitual" para un músico de jazz: una residencia de casi un mes en un mismo escenario.

Esa continuidad le permitió tomar riesgos que en una actuación aislada quizá no habría asumido. Cambiar el orden de los temas, probar transiciones o medir la energía de la sala. “Normalmente vas a un sitio, actúas una noche y ya está. No hay ese factor de poder tomar según qué riesgos”, resume.

La residencia también le confirmó algo que Navarro lleva años buscando en sus conciertos: una línea ascendente. Un viaje sonoro que empieza desde un lugar quizá íntimo y termina en un terreno más expansivo. En Georgia, el espectáculo comenzaba con una primera parte más vanguardista y acústica, en formato de trío, para avanzar después hacia una zona “más soulful, con mucho más groove”. “Siempre he buscado que haya esa línea ascendente. Empezar de cero y acabar a cien”, afirma.

Ese mismo espíritu será el que lleve este sábado, 2 de mayo, a Can Ventosa, donde actuará a las 20 horas tras su regreso de Georgia. El concierto será el mismo show trabajado durante la residencia, una propuesta en la que conviven el jazz de trío, la improvisación, el pulso del directo y elementos pregrabados producidos por él mismo. Las entradas tienen un valor de 12 euros y pueden adquirirse en la web del Ayuntamiento de Ibiza.

La Ibiza menos evidente

Pere Navarro es consciente de que tocar fuera de la isla implica representarla. Pero no la Ibiza de la fiesta como marca universal, sino otra que considera más singular y menos conocida. “Intento representar la Ibiza de la que yo vengo”, señala. Hijo de familia ibicenca, el trompetista habla de una isla que rara vez se asocia al jazz, pero que para él tiene mucho más que decir que su imagen nocturna.

“Seguramente, si la gente piensa en Ibiza, raramente piensa en jazz. Ojalá algún día suceda”, comenta. Frente al tópico del desfase, Navarro recuerda la gastronomía, el patrimonio, las calas, los bosques, la historia y la ciudad amurallada. “La fiesta la encuentras donde sea”, sostiene. “Lo que no hay en todos lados es la gastronomía que tenemos, una ciudad Patrimonio de la Humanidad, unas calas y unas playas preciosas”.

Esa concepción también impregna su forma de entender el jazz. Para Navarro, este género no pertenece a ninguna élite ni exige ser comprendido desde un conocimiento técnico. “El jazz viene de lo más bajo y es para todos. No es algo sofisticado; se tiene que sentir”, defiende. Y lo compara con la experiencia de entrar en un museo: no siempre se conoce lo que hay detrás de una obra, pero eso no impide emocionarse ante ella.

Con motivo del Día Internacional del Jazz, el músico también reflexiona sobre cómo acercar esta música al público joven. Cree que Ibiza cuenta con un festival “súper interesante” que roza ya las cuatro décadas de historia, pero considera que podría beneficiarse de una promoción más anticipada. “En otros festivales del país, en febrero o marzo ya sabes qué artistas van a venir y la gente se organiza para viajar”, apunta. En su opinión, anunciar antes la programación permitiría vender también otra imagen de la isla, con escenarios tan especiales como el baluarte de Santa Llúcia, “con la catedral de fondo”.

Tocar fuera antes que en casa

La relación de Navarro con el Festival de Jazz de Ibiza viene de lejos. Recuerda que su primera participación fue como miembro de la Ibiza Jazz Big Band, cuando tenía alrededor de 16 años, entre 2009 y 2010. Después colaboró con Ibiza Jazz Experience, el proyecto liderado por Abe Rábade, y más adelante pudo presentar su propio quinteto.

Esa trayectoria también ha tenido una parte de visibilización. Navarro recuerda que llegó a tocar en Madrid, Barcelona o incluso Londres antes de poder presentar el proyecto en su propia isla. “Tuve que tocar por Europa antes de que me llamaran en mi propia casa”, afirma. Por eso celebra que en los últimos años se esté teniendo más en cuenta a los músicos locales. Siente, dice, que de algún modo ha contribuido a empujar para que otros jóvenes artistas no tengan que pasar por lo mismo.

Aunque en distintas entrevistas se le ha definido como uno de los talentos destacados del jazz español, Navarro prefiere no cargar demasiado con esa etiqueta. “Lo vivo como si hablaran de otro”, reconoce. Estar en Ibiza, lejos de los grandes centros del jazz en España, le ayuda a tomar distancia de ese tipo de reconocimientos. “Yo quiero que la música hable por sí sola”, resume.

Un EP entre Nueva York, Georgia e Ibiza

Navarro también prepara nueva música, un EP de cinco o seis canciones que funcionará como un resumen vital y artístico desde que terminó la grabación de 'Quintessential', su anterior álbum. Desde entonces, el trompetista ha seguido acumulando viajes, conciertos y experiencias.

Entre esas influencias aparece un viaje a Nueva York, además del formato de trío que ha trabajado recientemente en Georgia y que ahora presenta en Ibiza. En su caso, los proyectos no parecen avanzar como compartimentos cerrados, sino como una línea continua en la que cada escenario modifica de algún modo el siguiente paso.

Tras el concierto de este sábado en Can Ventosa, Pere Navarro viajará a Barcelona, donde el 13 de mayo presentará su último disco en la sala Jamboree, uno de los clubes de referencia del país. Después concentrará parte de su energía en The Illusions, un proyecto que colidera junto a otros músicos de la isla.

El grupo, integrado por siete músicos ibicencos, se presentó por primera vez en el Teatro Pereyra a finales de 2024 y trabaja ahora un salto internacional: el 19 de junio presentará su primer disco en Londres, en EartH Hackney, un teatro con capacidad para unas 750 personas. En la formación figuran, entre otros, Alain Ladron de Guevara a la batería y Jesús Bastias a la guitarra y el bajo.

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