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Turismo

Estos son los precios del chiringuito Es Puetó, uno de los pocos de toda la vida que quedan en Ibiza y que podría cerrar sus puertas

El establecimiento de la playa de es Pouet, en Sant Josep, luce en su carta el lema de 'chiringuito desde 1969'

Su continuidad vuelve a estar en el foco después de que el TSJB haya confirmado la decisión de Costas de denegar la autorización para explotar el histórico negocio

Chiringuito de es Puetó

Chiringuito de es Puetó / J.A. Riera

Marisol Plaza Sánchez

Marisol Plaza Sánchez

Ibiza

El chiringuito Es Puetó, en la playa de es Pouet, en Sant Josep, es uno de esos nombres que forman parte de la memoria sentimental del litoral ibicenco. El propio cartel del establecimiento recuerda su historia con un lema muy reconocible: «Chiringuito desde 1969». Ahora, sus precios y su carta vuelven a llamar la atención en un momento clave para el futuro del negocio, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Baleares haya confirmado la decisión de Costas de denegar la autorización para su explotación.

La carta del chiringuito combina platos sencillos de playa, bocadillos, hamburguesas, pescados, carnes y algunas especialidades marineras. Entre los entrantes figuran el melón con jamón, a 14 euros; la ensalada mixta, a 12 euros; la ensalada de atún, a 13,50 euros; la ensalada de pollo, a 14,50 euros, o la ensalada de salmón y aguacate, a 16 euros. La ración de patatas fritas cuesta 6 euros.

En el apartado de platos combinados, la mayoría de opciones se sitúan entre los 13,50 y los 15 euros. La carta incluye tortilla de jamón, queso, champiñones o francesa con patatas y ensalada, además de huevos con salchichas, judías y patatas o hamburguesa con salchichas, beicon, judías y patatas.

Las patatas asadas también forman parte de la oferta clásica del local, con precios desde 13,50 euros para las versiones con jamón, queso y ensalada. También las hay de piña, beicon, huevo o atún y mayonesa. La opción con chile y ensalada asciende a 15,50 euros.

El menú infantil incluye tres opciones a 8,50 euros: dados de pollo con judías y patatas, un cuarto de pollo asado con patatas y salchichas con patatas.

Platos de pescado

En pescados, los precios van de los 15,50 a los 18,50 euros. La merluza a la plancha con patatas y ensalada cuesta 15,50 euros, igual que los langostinos en tempura y los calamares a la romana. El bacalao a la romana se ofrece por 16,50 euros, mientras que el salmón a la plancha con patatas y ensalada cuesta 18 euros. El salmón con salsa de gambas y patatas y la sepia a la plancha con patatas y ensalada cuestan 18,50 euros.

La carta de carnes incluye bistec de ternera con patatas y ensalada por 18 euros, pollo al curry con arroz por 16 euros, entrecot a la plancha con patatas y verdura por 23 euros, chuletas de cerdo con patatas y ensalada por 16,50 euros y chuletas de cordero con patatas y ensalada por 21 euros. También hay varias opciones de pechuga de pollo, pinchos y chili con carne, con precios entre 15 y 16 euros.

La carta completa del chiringuito Es Puetó

La carta completa del chiringuito Es Puetó / DI

Los bocadillos, disponibles de 10 a 19 horas, oscilan entre los 8,50 y los 10 euros. Entre ellos aparecen el de jamón con queso y tomate, jamón serrano con tomate, beicon con queso, salchichas inglesas o frankfurt, lomo de cerdo, atún con lechuga y mahonesa, vegetal y pollo con tomate, lechuga y mahonesa. La carta indica un suplemento de 2 euros por extra de patatas.

Los sándwiches cuestan entre 6 y 7,50 euros, mientras que las hamburguesas van de los 10 euros de la hamburguesa básica a los 12 euros de la hamburguesa con jamón serrano y queso curado.

En la zona de sugerencias destacan la ensalada de jamón serrano sobre láminas de tomate, el jamón serrano sobre pan tostado y los boquerones al vinagre de Jerez, todos a 15 euros. El tomate aliñado cuesta 9 euros.

Entre las especialidades de pescado, los pescaditos fritos y los chipirones fritos cuestan 14 euros; la sepia a la plancha y los mejillones al vapor, 15 euros; los mejillones marinera y las gambas al ajillo, 16 euros; y las gambas a la plancha, 20 euros.

El contexto judicial añade relevancia a una carta que pertenece a uno de los pocos chiringuitos tradicionales que quedan en la isla. El caso se remonta a una solicitud presentada en noviembre de 2017 ante la Delegación de Costas en Ibiza. El antiguo explotador pidió autorización para los años 2018 a 2021 en la playa de es Pouet, entre los hitos 1 y 4 del término municipal de Sant Josep. La petición incluía la ocupación con 24 mesas, 96 sillas, 54 metros cuadrados de sombrajo y explotación de kiosco.

Según recoge la sentencia, el solicitante venía explotando el establecimiento desde 1972. Primero lo hizo mediante una concesión administrativa concedida en 1969 y, después de que esa concesión se extinguiera en 1984, continuó con autorizaciones temporales.

Costas alega saturación de servicios de temporada

Costas rechazó la nueva petición en una resolución dictada el 6 de noviembre de 2018. La Administración argumentó que la negativa no se debía a la existencia de dos solicitudes para el mismo chiringuito, sino a la saturación de servicios de temporada en el litoral balear y a la necesidad de retirar obras fijas que ocupan la playa.

La resolución recogida por el tribunal señalaba que las obras fijas ocupaban una superficie de playa que ya no se consideraba necesaria, al existir una amplia oferta de servicios de restauración fuera de ella. También se apuntaba a instalaciones no autorizadas, como líneas eléctricas aéreas, almacenes y mayor superficie de la que figuraba en la concesión primitiva extinguida en 1984.

La viuda del antiguo explotador recurrió la decisión alegando indefensión y vulneración del principio de confianza legítima, por la larga trayectoria del establecimiento. Sin embargo, el TSJB ha rechazado esos argumentos. La Sala admite que Costas guardó silencio sobre la prueba solicitada por el interesado, pero considera que ese hecho no basta para anular la resolución, ya que la petición se formuló cuando el procedimiento se encontraba en una fase en la que solo cabía presentar alegaciones o documentos.

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