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Arte

Charlotte Mensforth, pintora de 90 años en Ibiza: "A un artista joven le diría que si quiere llegar a algún sitio tiene que pintar"

La artista británica expone, desde este lunes, 23 de sus obras en la Residencia Colisée, donde vive

Asisten a la inauguración familiares, amigos, residentes y personal de la casa de mayores

Samia Khenien

Samia Khenien

Ibiza

"Creo que los cuadros se explican por sí solos, igual que mi amor por el color y mi amor por la pintura, así que espero que se muestre en las imágenes", expresa la artista inglesa Shirley Beeching, cuyo nombre artístico es Charlotte Mensforth, quien a sus 90 años de edad expone una pequeña parte de sus obras en la Residencia Colisée, donde se hospeda. Mensforth explica que su parte preferida de pintar es "simplemente" ser ella misma: "Disfruto especialmente de expresarme". Cuenta que cuando era una niña pequeña, "lo primero que quería hacer era coger unos lápices de color" y expresarse.

La mujer señala que su recomendación para un artista joven sería: "Tienes que hacerlo, si quieres llegar a algún sitio tienes que pintar, esa es la parte más importante". Sus 23 cuadros (de los 40 que tenía escondidos, según cuenta su amiga Maria Aurora Serra) se alzan sobre las paredes blancas, gracias a la ayuda de varias amigas, incluida Serra, además de Lara y Marga, y en el día de la inauguración la visitan varios amigos más, además de familiares y muchos residentes de la casa de mayores.

Sus obras de arte

"Sus pinturas eran mayoritariamente imágenes 'en vivo' o escenas como paisajes, ocasionalmente retratos...", explica su hijastro, John Beeching, presente en la inauguración: "Suele usar los mismos tonos de colores, que son bastante fuertes, mucho morado, como se puede observar", define el hombre. "Eso siempre ha sido así, son sus colores preferidos y sus cuadros son muy decorativos", comenta Beeching.

"Tenemos bastantes cuadros suyos en Inglaterra y nos gustan mucho", sigue su hijastro: "Ha tenido mucho éxito, hizo exposiciones en España, Inglaterra, Canadá, Australia... Solía vivir de ello y ahora que ya no puede pintar ni esculpir es muy frustrante, porque esta era su vida", lamenta. "Todos nos volvemos viejos, yo mismo ya soy bastante mayor, y te das cuenta de que el final llega o de repente o con un deterioro gradual que es bastante difícil de aceptar", reflexiona.

Sus amigas

"La conozco de hace unos 20 años, me dio clases de pintura", cuenta Serra sobre su relación con la artista. "No tenía otro remedio que venir aquí [a la residencia], porque ya no podía vivir sola", lamenta su amiga. "Tenía todos estos cuadros en el garaje de la casa de una amiga y dijimos, qué haremos con estas pinturas tan guapas", añade Serra. "Se tienen que presentar, se tiene que hacer algo", explica que pensaba. "Fue una sorpresa, no se lo dijimos", comenta.

"Somos tres amigas que cuidamos de ella, Lara, Marga, que es pintora, y yo", explica Serra: "Marga guardaba los cuadros y después de hablar con ella me dijo que sería una buena idea. Me fui a ver a la dirección y ellos también creían que era una buena idea para la residencia, porque así hay movimiento...". Además, a ella le gusta "que venga gente de fuera a ver las obras, porque pueden venir", recuerda. "Marga y yo fuimos al garaje y elegimos los [cuadros] más bonitos", mantiene antes de señalar: "Podemos dejar la exposición el tiempo que queramos".

Su familia

El hijastro de Mensforth explica su relación con la artista: "Cambiaron la fecha de la exposición para que yo pudiera estar aquí", comenta, puesto que vive en Inglaterra. "Visito a Charlotte regularmente, el problema es que no puedo comunicarme con ella directamente, porque no puede usar el teléfono y siempre dependo de sus amigas o de la administración para poder hablar con ella. Quiero que sepan que lo aprecio mucho, es un balance difícil".

"Vengo dos o tres veces al año, durante una semana, e intento solventar los problemas documentales y burocráticos", indica antes de continuar: "Solía vivir aquí de niño, nunca viví con Charlotte, porque mi padre se casó con ella cuando yo tenía ya 17 o 18 años, así que solo estuve con ella en unas pocas ocasiones". Beeching comenta que más adelante, "les venía a visitar como adulto, cuando vivían en Palma". "Mi padre murió hace 25 o 30 años y yo sigo visitándola, por supuesto, soy el familiar más cercano que tiene, aunque no sea familia de sangre", explica el hombre. "Tengo un montón de fotografías y de recuerdos de ella pintando, conozco su pintura desde finales de los 60, desde el primer momento en que la conocí, básicamente", manifiesta.

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