Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El álbum

Unos clientes singulares

Unos clientes singulares | SAMIA KHENIEN

Unos clientes singulares | SAMIA KHENIEN

‘Pues son dos patos que entran a un bar y piden...’. Parece el principio de un chiste de los malos, pero estuvo cerca de ocurrir en una cafetería de Santa Eulària. Seguramente los dos animales habrían parado para reponer fuerzas de camino al río.

Tracking Pixel Contents