Entrevista
Santiago Colomar, historiador. Menció d’Honor Sant Jordi 2026 del IEE: «Si no hubiera sido historiador, habría sido historiador»
Atrapado por el pasado y la Historia desde que de niño cayó en sus manos un libro sobre mamíferos prehistóricos, este docente y escritor empeñado en rescatar el pasado de Formentera recibe este domingo la Menció d’Honor Sant Jordi del Institut d’Estudis Eivissencs, en un acto que se celebrará en el Auditori Caló de s’Oli desde las 19.30 horas. También obtendrán sus galardones las impulsoras de la Revista 078, Menció Producció Cultural, y el Grup de Teatre Júnior des Cubells, Menció Jove.

«Si no hubiera sido historiador, habría sido historiador» | P.M.V.
Usted se licenció en Historia Moderna por la Universidad de Barcelona ¿Siempre tuvo claro lo que quería ser de mayor?
Cuando éramos pequeños, a mi hermano le regalaron un libro de mamíferos prehistóricos y a mí, uno de aves. Hicimos un cambio de libros y, desde entonces, me fascina todo lo antiguo, lo que está perdido en el tiempo. Por aquel entonces coleccionaba los cómics de ‘La gran aventura de la Historia’, que todavía los tengo, y miraba la serie ‘Érase una vez el hombre’. Esa fue mi escuela y siempre tuve claro que estudiaría Historia. Llegada la hora de elegir especialidad, iba un poco perdido, pero al final elegí Historia Moderna, porque ahí está la revolución científica, la génesis del capitalismo, el descubrimiento de América, el imperio de Felipe II... miles de cosas interesantes.
Sus principales investigaciones y libros versan sobre Formentera. ¿La isla tiene algo especial que le hace centrarse en ella o si hubiera nacido en Toledo escribiría sobre Toledo, por poner un ejemplo?
Lo de ir centrándome en Formentera surgió sobre la marcha, no estaba previsto desde el principio. Tras mi licenciatura, obtuve una beca de cuatro años para investigar y hacer una tesis, que trataba sobre el impacto del corsarismo norteafricano, sobre todo de Argel, en las costas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Balears entre 1571 y 1650. Formentera formaba parte de ese tema, porque en aquella época la isla estaba despoblada y servía de base corsaria para sus asaltos a la península. Y mientras terminaba la tesis, me di cuenta de que no había nada sobre la isla, estaba todo por hacer. Hoy en día, la historiografía de Formentera sigue siendo muy escasa.
¿Qué parte de la historia de la isla está sin tocar y debería estudiarse?
Desde que se constituyó el Consell se está haciendo un trabajo muy bueno, con las becas de Igualdad y las Jornadas de Joan Marí Cardona entre otras iniciativas que están dando unos frutos fabulosos. Pero antes, no había gran cosa. Quedan muchos temas por tocar, por ejemplo el mundo de las compañías marítimas, que es muy desconocido y muy interesante. Como la historia de la Unión Marítima de Formentera, la primera compañía naviera de la isla, que se creó en 1925. Y a nivel arqueológico, habría que estudiar la historia medieval de Formentera, con más excavaciones en es Monestir, un lugar que tuvo mucho poder y del que solo se tiene algo de información documental.
¿Dónde consigue el material para sus investigaciones?
Yo soy un historiador local, pero no soy un historiador localista. Esto quiere decir que se puede hablar de Formentera, pero siempre buscando un contexto más amplio, más allá de las fuentes de la isla y de Ibiza. Hay que ir también a Mallorca, a la Península, a Argelia, donde seguro que hay cosas interesantes. Un buen ejemplo es ‘El diputat provincial Marià Serra’, la biografía que escribí sobre el primer diputado de Formentera en la historia. Tuvo una trayectoria muy larga como emigrante en Estados Unidos, en el Caribe, en Uruguay... Y además, tras la Guerra Civil, tuvo que huir a Francia . Así que fui varias veces hasta allí para investigar, lo que me permitió tener una perspectiva amplia del exilio. De hecho, descubrí muchas cosas relacionadas con Formentera, que me han dado la idea para mi próximo proyecto.
¿Ya está preparando otro libro?
Sí. En Formentera tuvimos dos exilios: durante la guerra, con una huida de varias barcas hacia Argelia, que era una colonia francesa; y cuando terminó y casi medio millón de españoles, entre ellos formenterenses, pasaron por la frontera hasta Francia y muchos no regresaron. Por el momento, he encontrado 50 exiliados de Formentera y creo que hay más. Este nuevo proyecto es la continuación lógica del libro ‘El Diputat provincial Marià Serra’.
Con su faceta de docente en el instituto Marc Ferrer, está muy cerca de la juventud de la isla. ¿Están interesados en la historia de sus antecesores, en sus raíces, en mantener sus tradiciones ?
No, y es muy triste. Veo que hay un desarraigo muy notable, sobre todo en los últimos años. La llegada de la migración que no se acaba de identificar con el lugar, o que es transitoria, lo hace muy complicado. Además, el vínculo entre abuelos y nietos ya no existe, o no es tan fuerte como hace 30 años. Y eso es muy importante para la conexión pasado-presente. Es la otra cara del dinero, del éxito del turismo, del cosmopolitismo.
Acaba de aprobarse la modificación de la Constitución que permitirá que Formentera cuente con su propio senador. Un hito histórico de gran importancia.
Es uno de los retos que señalaba en las últimas líneas de mi libro ‘Formentera a l’època contemporània’. Es muy importante para que la isla no esté eclipsada por Ibiza o por Mallorca. Somos cuatro islas y cada una tiene su personalidad propia. Hay que estar administrativa y políticamente en igualdad de condiciones. Pero todavía quedan muchos retos por alcanzar, como el Juzgado de Primera Instancia, la integración de la gente que viene o que prevalezca la disciplina urbanística.
Después de haber recibido el Premio Ramón Llull del Govern balear y el Premio Sant Jaume del Consell de Formentera, ahora recibe la Menció d’Honor del Institut d’Estudis Eivissencs. ¿Qué significan estos galardones para usted?
Los premios siempre son agradables. Te dan tres cosas. Por una parte, significan el reconocimiento de los tuyos, que te dicen que te aprecian. Por otra, son un aliciente para seguir trabajando. Y la tercera es un poco preocupante, porque recibir tantos premios a lo mejor quiere decir que ven que ya estás mayor, que estás más al final que al principio de la vida. Es broma, estoy encantado con los premios. Los historiadores damos un servicio social, muy necesario en esta época de desarraigo, en la que la identidad está un poco difusa. Estamos aquí para explicar qué somos, de dónde venimos, qué cosas han marcado nuestra identidad y los momentos brillantes y oscuros que han marcado nuestra trayectoria para poder aprender y avanzar.
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