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Mujer

Maria Duran: “Abolir la prostitución es un deber del Estado”

La Associació Dones Progressistes celebra una jornada para reclamar la abolición de la prostitución, penalizar a los puteros y proxenetas y proteger a las mujeres prostituidas

Alejandra Larrazábal

Alejandra Larrazábal

Ibiza

El Casal d'Igualtat acogió este sábado la II jornada 'L'abolició del sistema prostitucional' organizada por Dones Progressistes d’Eivissa, en la que se abordó el marco jurídico actual, la realidad de las mujeres en situación de prostitución y el papel de los medios de comunicación en la visibilización de esta forma de violencia contra las mujeres.

La jornada arrancó con la ponencia inaugural ‘Claus de la llei d’abolició de la prostitució’, a cargo de Maria Duran i Febrer, abogada y miembro de la Asociación de juristas Themis y exdirectora del Institut Balear de la Dona (IbDona). Tras una pausa café, se celebró una mesa redonda ‘Anàlisi del marc jurídic i la proposta abolicionista a Espanya’, en la que participaron la propia Maria Duran, Vanesa Abramovich, representante de Médicos del Mundo Baleares; Cristina Martín Vega, directora de Diario de Ibiza; y Montse García, vicepresidenta de Dones Progressistes. El debate estuvo moderado por Clara Rosselló, secretaria de la asociación.

María Durán, ponente en la II Jornada de la abolición del sistema prostitucional.

Maria Duran, ponente en la II Jornada de la abolición del sistema prostitucional. / Toni Escobar

Durante la sesión, Duran analizó tres formas de legislar sobre la prostitución: prohibicionismo, reglamentarismo y abolicionismo. El primero fue definido como un modelo que castiga penalmente la prostitución y que puede acabar criminalizando también a las mujeres en situación de prostitución. Frente a ello, el reglamentarismo es el modelo que considera la prostitución un “mal necesario” o un trabajo sexual que debe ser controlado por el Estado mediante licencias, controles sanitarios y espacios habilitados. Duran citó a países como Holanda y Alemania como ejemplos de este enfoque.

La jornada puso el foco en el abolicionismo, entendido como un modelo jurídico que considera la prostitución una forma de explotación y violencia contra las mujeres, propone no castigar a las prostituidas, sino actuar contra la demanda, el proxenetismo y quienes se lucran de la prostitución ajena. Se defendió la necesidad de una legislación que sancione a los hombres que pagan por sexo, castigue la tercería locativa (a quienes alquilan locales en los que se ejerce prostitución) y ofrezca recursos reales para que las mujeres puedan salir de la situación de prostitución.

Duran hizo referencia a un estudio realizado en Balears por el IbDona en el que se entrevistó a 239 personas en situación de prostitución, que puso de manifiesto una clara relación entre trata, explotación sexual y prostitución. Según los datos expuestos, el 33% de las mujeres prostituidas no disponían de autonomía económica y, de las 211 mujeres extranjeras incluidas en el estudio, solo el 31,3% tenía documentación, lo que evidencia la situación de vulnerabilidad administrativa, económica y social en la que se encuentran.

Duran recordó experiencias internacionales como la sueca, vigente desde 1999, que penaliza la compra de servicios sexuales pero no a la persona que los ofrece. El modelo abolicionista parte de la base de que la prostitución es una vulneración de los derechos humanos, y es incompatible con la igualdad entre mujeres y hombres. Duran también abordó el caso de Francia, cuya ley de 2016 adoptó el llamado modelo nórdico, eliminó la sanción a las personas prostituidas y estableció itinerarios de salida con ayuda económica, alojamiento y apoyo para la inserción sociolaboral.

En el caso español, Duran recordó que el Grupo Parlamentario Socialista presentó en el Congreso dos proposiciones de ley orgánica, en 2022 y en 2024, para modificar el Código Penal y prohibir el proxenetismo en todas sus formas. Ninguna de las dos iniciativas llegó a debatirse al no reunir los apoyos suficientes para su toma en consideración. Las propuestas planteaban una redacción efectiva del delito de proxenetismo, la sanción de la tercería locativa y la penalización de los hombres que compran sexo.

La realidad de Ibiza

Desde Médicos del Mundo Baleares, la mediadora cultural Vanesa Abramovich puso el acento en la realidad de las mujeres atendidas por la asociación en Ibiza, muchas de ellas migrantes en situación de especial vulnerabilidad. Explicó que la organización trabaja desde hace años en la isla con personas migrantes y mujeres en contextos de prostitución, ofreciendo una primera acogida, información sobre derechos, orientación sanitaria, apoyo psicológico y acompañamiento social.

II Jornada de la abolición del sistema prostitucional en Ibiza y Formentera.

II Jornada de la abolición del sistema prostitucional en Ibiza y Formentera. / Toni Escobar

Abramovich señaló que muchas mujeres llegan sin conocer sus derechos, con miedo a ser deportadas o sin saber que pueden acudir a recursos sanitarios, sociales o policiales. También advirtió de que en muchos casos no se identifican a sí mismas como víctimas de trata, aunque sus relatos sí reflejan situaciones de explotación, violencia o coacción. “Crear un vínculo con estas personas es importante”, defendió, "muchas mujeres necesitan tiempo y confianza antes de contar su historia o pedir ayuda".

La técnica de Médicos del Mundo recordó que muchas mujeres proceden en su mayoría de países como Colombia, Venezuela, Brasil o Rumanía, y que arrastran situaciones previas de pobreza, violencia, amenazas, abusos o cargas familiares en sus países de origen. Explicó que muchas tienen hijos o familiares a quienes enviar dinero, lo que incrementa su dependencia económica y dificulta la salida de la prostitución. Frente a la idea de que se trata de “dinero fácil”, Abramovich insitió que las condiciones que viven estas mujeres están atravesadas por la desigualdad, el miedo y la violencia.

El papel de los medios de comunicación

Cristina Martín Vega, directora de Diario de Ibiza, centró su intervención en la importancia del lenguaje y del papel de los medios de comunicación para sacar la prostitución del espacio oculto. “De lo que no se habla, no existe”, afirmó, comparando el tratamiento actual de la prostitución con el camino recorrido por la violencia de género, que durante años fue considerada una cuestión privada o doméstica hasta que logró entrar en el debate público.

Martín Vega alertó de la “involución” que se está produciendo en materia de derechos y libertades, y alertó de que los avances feministas no son irreversibles. En este sentido, reclamó responsabilidad a los medios de comunicación, formación en perspectiva de género y una mayor visibilidad para las mujeres prostituidas. Durante su intervención, citó además algunas frases del libro 'La revuelta de las putas', de Amelia Tiganus, "la biblia del abolicionismo", para reforzar la necesidad de escuchar a las supervivientes del sistema prostitucional y de comprender los mecanismos de violencia, sometimiento y supervivencia que atraviesan muchas mujeres en contextos de prostitución.

Conclusiones

Durante la mesa redonda también se insistió en que la prostitución no puede analizarse sin hablar de los hombres que pagan por sexo. Las participantes reclamaron que los hombres estén presentes en esta conversación, que asuman su responsabilidad y que sean también referentes en la lucha contra la explotación sexual. “No podemos seguir hablando de violencia de género y de prostitución sin que los hombres estén en la conversación”, se defendió durante el debate.

Como conclusión, Dones Progressistes d’Eivissa situó la abolición de la prostitución como una urgencia política y social. Las ponentes defendieron que no basta con modificar el Código Penal si no se garantiza una atención integral a las mujeres prostituidas, con recursos para su recuperación, alojamiento, regularización, empleo y apoyo psicológico. También insistieron en que la sociedad debe dejar de considerar la prostitución como una elección individual aislada y empezar a verla como parte de un sistema de explotación sostenido por la demanda masculina y por los beneficios económicos del proxenetismo.

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