Vivienda en Ibiza
La propiedad empieza a vallar el mayor asentamiento de chabolas de Ibiza, diez años después de ser okupado
Calculan en 200.000 euros "o más" el coste de limpiar, arar el suelo para impedir nuevas chabolas y vallar el perímetro de un terreno de unos 129.000 metros cuadrados

La propiedad del solar de sa Joveria donde se había instalado el mayor asentamiento de chabolas de Ibiza, situado entre los dos cinturones de ronda que rodean la capital y que se prolonga desde el Recinto Ferial hasta Can Misses, ha iniciado el proceloso y costoso trabajo de retirar todos los residuos, arar el suelo y vallar el perímetro para impedir la instalación de nuevas infraviviendas, lo que también controlará una empresa de seguridad contratada a tal efecto al menos un par de veces al día.
Esta labor de limpieza y protección del solar se lleva a cabo una vez que el Ayuntamiento de Ibiza procedió el pasado martes a desalojar a los chabolistas, apenas una decena de los más de medio millar que llegó a albergar, después de que el Juzgado de lo Contencioso Administrativo le concediera el pasado marzo la autorización judicial. El Consistorio había aprobado previamente, el 26 de enero también de este año, un decreto que autorizaba el desalojo y desmontaje del asentamiento. Pero la historia no se inició hace poco más de dos meses.
Diez años de lucha
Han sido diez años de lucha para los propietarios de sa Joveria, una familia ibicenca compuesta por cuatro hermanos que vendieron hace unos años la mitad del terreno a dos empresas, también de la isla, ante la posibilidad de un futuro desarrollo urbanístico. La primera denuncia por la presencia de okupas en el solar se interpuso en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Ibiza en 2016. Pero se han presentado además otra en el juzgado de Instrucción y una demanda en el de Instancia. Una carrera judicial de largo recurrido para recuperar el control de un terreno enorme, de unos 129.000 metros cuadrados, en la puerta de la ciudad; aunque su condición de rústico limita muchísimo cualquier actuación de desarrollo.
Que los primeros okupas se detectaran hace diez años demuestra la profundidad del problema habitacional que sufre la isla; pocos residentes hubiesen imaginado entonces que los asentamientos de este tipo brotarían en todo el territorio. Ocupados principalmente por trabajadores que no pueden, o no quieren por orgullo, pagar de 800 a 1.200 euros por dormir en una habitación.
Recuperado al fin el terreno, los cuatro hermanos y las dos empresas (una de ellas vinculada a un importante empresario de materiales de construcción y la otra, a un conocido arquitecto que fue concejal del PP en Vila), tienen el tremendo reto de recuperar esta propiedad a su situación anterior a 2016. Para empezar, este jueves iniciaron los trabajos de vallado, que serán complicados en algunos puntos porque debe eliminarse la vegetación y nivelar el terreno, preñado de socavones y de otros desperfectos.
Esta obra les costará un buen dinero porque el perímetro de la finca es enorme ("nos cobran 55 euros el metro lineal de valla", apuntan fuentes cercanas a la propiedad), y se calcula un coste de alrededor de 80.000 euros. Y esta factura deberá sumarse a todo lo que tienen que invertir en limpieza. También procederán a arar el suelo para impedir la instalación de nuevas chabolas.
Alrededor de 200.000 euros
Ya gastaron casi 50.000 euros en retirar residuos antes incluso de que se procediera a desalojar a los chabolistas. Pero es que resulta que lo que se han encontrado al entrar en su propiedad, apuntan las mismas fuentes, "no es nada comparado a lo que esperaban". Haciendo un cálculo aproximado, estiman que todos los trabajos pueden generar un desembolso de alrededor de 200.000 euros, "si no más, porque todo es caro, sobre todo la retirada y el tratamiento de los residuos, que debes seleccionar y luego enviar a la empresa correspondiente".
¿Y qué se encontraron en el solar? "De todo". Desde un ciudadano rumano que tenía "un negociete" alquilando parcelas en el terreno a 500 euros (todo un emprendedor), y que "ahora está en la cárcel" pero dejó a "dos secuaces controlando el negocio", hasta bombonas de butano ("muchas"), residuos plásticos, de madera, electrodomésticos, enseres de todo tipo, tiendas de campaña... "Ha sido muy heavy, la verdad". Y eso en lo que respecta a la superficie, a lo que se ve, porque tantos años de okupación pueden dejar una huella importante en el subsuelo. "Eso ya ni lo pensamos", dicen.
Entre todas las malas noticias se aferran al optimismo por recuperar el terreno y al agradecimiento al Ayuntamiento. "Lo han hecho genial", apuntan desde el entorno de la propiedad. "Se lo han currado, todo hay que decirlo". "No es fácil, han avisado a los implicados con días de antelación, han asistido a todos los que necesitaban vivienda... Fue todo muy pacífico en un operativo muy bien montado", añaden.
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