Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Redes sociales

José Sancho Pérez, lector de Diario de Ibiza, sobre el desmantelamiento el poblado chabolista de sa Joveria: “Tenían que hacer como en los 70 y dar cama y comida”

La idea de habilitar espacios regulados para trabajadores se repite una y otra vez entre los lectores

Vista del poblado de sa Joveria.

Vista del poblado de sa Joveria. / A.D.E.

Verónica Carmona

Verónica Carmona

Ibiza

El desmantelamiento del mayor asentamiento de chabolas de Ibiza ha provocado una oleada de reacciones entre los lectores de Diario de Ibiza, que han respondido a la pregunta sobre qué les parece esta actuación con opiniones muy diversas, aunque atravesadas casi todas por una misma idea de fondo: el problema real sigue siendo la falta de vivienda digna y asequible en la isla. José Sancho Pérez tira de memoria para resumir su propuesta en una frase: “No me parece bien, tenían que hacer como en los 70 y dar cama y comida”. Luis Miguel Sanz Camacho ironiza con que “ahora pueden hacer en esos terrenos pisos de lujo”, mientras Gloria Boned de Gracia lamenta la “falta de humanidad” y reclama que “alguna solución tiene que haber”.

Muchos de los comentarios coinciden en que nadie debería verse obligado a vivir en estas condiciones, pero discrepan sobre la forma de actuar y, sobre todo, sobre las soluciones que deberían ponerse sobre la mesa. Pedro Roig Torres resume esa visión al señalar que “nadie debe vivir en chabolas”, aunque advierte de que “el problema de la vivienda no lo resuelven echando a trabajadores de los asentamientos ilegales”. En su opinión, se deberían aceptar “espacios públicos o privados, en donde poder acampar con una caravana, Camper o similares” y también “permitir vivir en un camping legal público o privado todo el año”.

En una línea muy parecida se expresa Vicky Hurtado Morales, que contestaba a esa propuesta recordando que incluso esa alternativa está fuera del alcance de muchos trabajadores: “Caravanas pueden alquilar en un camping”, pero “los precios son imposibles igual que las viviendas”. Para ella, “no hay solución, demasiada gente y poca vivienda con precios razonables”, y remata: “Solución, sueldos acorde al nivel de vida y se acabó”.

Carlos London: “Los políticos son los únicos responsables de toda la situación”

Entre los comentarios más críticos con las administraciones figura el de Carlos London, que lamenta que “muy poco importa lo que piense el ciudadano” porque “los políticos son los únicos responsables de toda la situación”. A su juicio, se ha apostado por “dar licencia cinco estrellas y promocionar el lujo cuando no tienen capacidad en infraestructuras”, con un resultado claro: “Más lujo es igual a más pobreza”.

También hay lectores que cuestionan el momento elegido para actuar. Cinzia Morassi considera que el desmantelamiento “deberían haberlo hecho en invierno”, para que “la gente se buscara donde vivir o irse”, y “no cuando la temporada está en marcha”. José Pérez por su parte, lanza una reflexión más amplia sobre los límites de la isla: “Alguna vez habrá que decirle a alguien que ya no cabemos más”, porque ahora “la ‘selección’ la hace el dinero”, pero advierte de que, si continúa “el ritmo descontrolado de masificación y destrozo del entorno”, Ibiza “dejará de ser atractiva turísticamente”.

Comienza el desalojo de Sa Joveria

Sergio G. Cañizares / Guillermo Sáez / Maite Alvite

Otros comentarios ponen el foco en la dimensión humana del problema. Carmen Gracia Santos escribía: “Pues que si no hay viviendas tendrán que vivir en algún sitio, digo yo no”. Isabel Torres vinculaba además esta situación con otras prioridades en la isla y criticaba que “se quiera hacer un macroparking por 26 millones de euros” mientras “muchas personas tengan que vivir en la calle o peor, echándoles de todas partes”; una situación que, a su juicio, “no tiene calificativo”.

Espacios regulados para trabajadores

La idea de habilitar espacios regulados para trabajadores se repite una y otra vez entre los lectores. Christian Ramon defiende “un sitio, estilo camping con bungalows y sitio con punto de luz y agua para caravanas y punto de aguas negras”, con “admisión con contrato de trabajo y estancia limitada a tiempo de contrato”. Anna Maria Ricco también apuntaba en esa dirección y decía que le parece bien el desmantelamiento, “pero haría falta un espacio tipo camping para los que están trabajando, de pago accesible”. Simona Marziani insistía en la misma receta al reclamar “espacio adaptado a bajo coste donde gente con poco recurso puede vivir decentemente”, porque “desalojar no es la solución, es poner el problema bajo la alfombra”.

Desde otra perspectiva, Jose Contreras Chaume considera que la situación “nunca hubiera tenido que existir” y subraya que “con esa imagen perdemos todos”. A su juicio, “los empresarios se tienen que hacer cargo de sus trabajadores de temporada” y hacen falta “más vivienda social, con control”. Felisa Navarro Campo comparte que “no se tendría que haber llegado a esto”, aunque se pregunta “ahora dónde van a vivir” y teme que “buscarán otro solar o bosque”. Por eso reclama “un sitio donde toda esta gente pueda vivir dignamente” y exige a los gobiernos que “se pongan las pilas y trabajen ya en serio”.

Frente a estas opiniones, también aparecen voces que defienden el desmantelamiento como una obligación legal y de seguridad. Marisa Martin considera que “no es una opción hacerlo o no. Es cumplir la ley, y asegurar el lugar”. Recuerda que “un asentamiento chabolista no está permitido” y enumera riesgos como la falta de saneamiento, los incendios, la acumulación de basura o los posibles corrimientos de tierras. “No cabe aquí una opinión, sino hacer cumplir la ley por la propia seguridad de los chabolistas”, sostiene, aunque admite que “son decisiones difíciles para cualquier ayuntamiento”.

Algo más tajantes se muestran Marc Marí, que opina que “tardan demasiado, debería ser al momento y con receta”, Jose Manuel Sanchez Calvo, para quien “mucho tardaron, se les fue de las manos”, y Toni Prats, que define la actuación como “dolorosamente necesario”.

Cristina Pérez: “En Ibiza no debe de haber chabolas, ni gente que viva en esas condiciones”

Cristina Pérez también cree que “en Ibiza no debe de haber chabolas, ni gente que viva en esas condiciones”, aunque pide “buscar soluciones a corto plazo” porque “entra mucho dinero en esta isla”. Ana Ramirez Sanchez coincide en que la situación “está mal de arriba a abajo” y advierte de que mientras ayuntamientos y Govern balear no afronten “el problema de la vivienda”, “esto irá a peor”. Además, lanza una pregunta que conecta con la falta de mano de obra: “¿Quién va a poner las copas en esos hoteles de ricos si no hay personal?”.

Hadamin Ahmed insiste en que “la solución no debería ser esta” porque “estas personas tienen derechos” y recuerda que “son trabajadores temporales” en medio de “una verdadera crisis de alquiler”. Unai Rial Sanchez-Escribano va aún más allá y pide mirar antes a las personas que al asentamiento: “Antes de un asentamiento de chabolas en Ibiza, son personas y mano de obra necesaria en la isla”. En su comentario denuncia que esa realidad social se “limpie como si fueran basura”.

En esa misma línea, Stella Maris Cabrera Silvera califica la actuación de “totalmente inhumano tirar la gente a la calle”. José Márquez Núñez introduce además otra derivada del problema al señalar que hay quienes “cargan las tintas sobre los ilegales”, cuando “hay muchas personas que están haciendo la temporada que viven también en chabolas, caravanas,...”. Carmen Rodríguez admite que “no me extraña nada que se hagan chabolas para vivir” porque “en Ibiza están abusando de las personas con el precio de la vivienda”.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents