Desalojo de sa Joveria
Las caravanas del asentamiento de Ibiza evitan por ahora el desalojo: "Nos da un poco de respiro"
El Ayuntamiento de Ibiza no desalojará las caravanas al encontrarse en una zona de servidumbre pública, a diferencia del asentamiento chabolista
El desalojo del asentamiento chabolista de sa Joveria, completado este martes sin incidentes por el Ayuntamiento de Ibiza y la Policía Nacional en la zona del Recinto Ferial, reservaba una gran incógnita en la zona limítrofe con el Hospital Can Misses, donde los residentes de una treintena de caravanas contenían la respiración a la espera de resolver su futuro.
Y salió cara. Unas 60 personas, incluidos varios menores, han ganado una vida extra para seguir ocupando esta zona. La mayoría son españoles y sudamericanos y ninguna sabía con certeza cuál iba a ser su futuro a partir de este martes. La realidad es que ni siquiera en el propio Ayuntamiento tenían claro lo que podía ocurrir, ya que fuentes municipales aseguraron el lunes a Diario de Ibiza, a menos de 24 horas del desalojo, que las caravanas también serían desalojadas. Esa previsión generaba un escenario de posible conflicto porque, al contrario que la zona de chabolas del Recinto Ferial, prácticamente abandonada, en la de las caravanas no se había marchado casi nadie.
A las 11 de la mañana, varios agentes de la Policía Nacional llegaron al solar donde acampan las caravanas, congregaron a los residentes que a esa hora se encontraban allí y les comunicaron que ellos no formaban parte del desalojo. María, una de las residentes, detalló después lo que los agentes les habían dicho exactamente. La noticia era buena, pero a medias.
"La Policía nos ha dicho que sí, que está previsto el desalojo en esta zona, pero que todavía no está ni planteado. O sea, que el día que se plantee, se dicte una fecha y demás, vendrán a notificar como han hecho en la parte de lo que son las chabolas. Esto es algo que se va a prolongar, nos echarán de aquí y tendremos que mirar opciones de ocupar otro lado. No nos queda de otra", se resignó.

El alcalde de Ibiza, Rafael Triguero, atiende a los medios junto a la concejala de Bienestar Social, Lola Penín. / J.A. RIERA
La explicación del alcalde
Posteriormente, el alcalde de Ibiza, Rafael Triguero, explicó lo que estaba ocurriendo exactamente con ese terreno que también linda con el colegio Sa Joveria: "Esas caravanas no están dentro del ámbito privado de la propiedad, sino que están en la zona de servidumbre pública en sa Joveria. Hoy no era el momento de la actuación contra esas caravanas", dijo.
Una zona de servidumbre pública es una franja de terreno de propiedad privada que, por ley, queda sujeta al uso o paso restringido a favor de alguna autoridad pública. En el caso concreto de este camino de tierra en cuyo margen están instaladas las caravanas, implica la servidumbre de tránsito, pensada para permitir que personas o vehículos lleguen a un lugar público, como el hospital o el centro educativo.
Sin embargo, ese camino está cortado por las propias autoridades municipales, que instalaron unas piedras enormes en su entrada. El motivo principal fue evitar que entraran más caravanas al asentamiento. Es decir, que es el propio Consistorio quien no cumple la servidumbre de tránsito al tratar de evitar que crezca un asentamiento ilegal que no se ha librado del desalojo por ese principio. Digno de los hermanos Marx.
No se puede pernoctar en la vía pública
"El Ayuntamiento de Ibiza tiene una ordenanza muy clara, que se ha actualizado recientemente, y es que los vehículos solo puedan estacionar un máximo de 72 horas en el mismo lugar y no se puede pernoctar en la vía pública. Por tanto, esperamos que en los próximos días, de forma voluntaria, estas personas se desplacen a otros lugares donde sí pueden estacionar sus vehículos. No queremos dejar a nadie atrás, no vamos a poner la vida más difícil a estas personas, pero entre todos tenemos que tratar de respetar las normas, las ordenanzas y las leyes", reclamó Triguero.
La realidad es que ninguno de los caravanistas que seguían este martes en sa Joveria tiene planificado marcharse a corto plazo, sobre todo ahora que han ganado un poco de oxígeno, quién sabe por cuánto tiempo. "Tengo claro que me tengo que ir de aquí, pero no sé a dónde", resumía una de las más veteranas en el asentamiento, que tiene su puesto de trabajo muy cerca, en las cocinas del hospital.
Este respiro alivia especialmente porque, tal y como había comprobado una de las caravanistas durante una prospección para encontrar nuevos terrenos donde instalares, hay muchas propiedades de la isla en las que sus dueños están tomando medidas para evitar que se instalen desconocidos. "Es entendible. ¿Qué propietario quiere arriesgarse a una multa de 30.000 euros? Pero, ¿quién nos entiende a nosotros? Estamos totalmente vendidos. Se plantean viviendas de protección oficial, pero hay más demandantes que posibilidad de construir viviendas", argumenta María, otra caravanista, que "por desgracia" es veterana en estas lides, ya que el pasado mes de julio fue una de las desalojadas en es Gorg.

Un policía nacional frente a unas caravanas. / Vicent Marí
Propuesta de solución
Para evitar que este agónico juego del gato y el ratón se siga prolongando en nuevos escenarios de Ibiza, propone una solución: "Que el Ayuntamiento y el Consell habiliten una parcela de su propiedad y que vivamos allí pagando un impuesto, evidentemente, por el agua. En algunos casos no hace falta ni la luz, porque algunas caravanas son autosuficientes".
Además, reivindica que mantienen el terreno limpio, al contrario que en la zona desalojada de chabolas del Recinto Ferial, donde los montones de basuras se esparcen por doquier: "La gente aquí al menos tenemos un poco de decencia y no ensuciamos. Puede que haya alguna otra bolsa de basura, pero no queda dos meses tirada, al día siguiente se tira a donde pertenece".
"Aquí somos limpios y organizados"
Esa sensación de que la buena organización ha contribuido a evitar su salida forzosa cundía entre otros residentes. "Aquí somos limpios y organizados, no hay basura, y eso nos ha favorecido un poco. Aquí tratamos de mantener el espacio lo mejor posible", comentaba Ángel, un joven que vive compartiendo caravana con un amigo. "No sabemos hasta cuándo será, pero por lo menos tenemos un poco de respiro para acomodar ideas porque la verdad es que esto es complicado. Si esto es ilegal en toda la isla, ¿dónde nos vamos a meter?", se preguntaba.
Su compañero de vivienda reconocía que "la situación ha sido muy difícil y muy preocupante" durante los últimos días. "Igualmente, estamos tratando de buscar una mejor vivienda porque nuestro objetivo final no es quedarnos así. Tratamos de mejorar nuestra calidad de vida, pero no podemos con el problema de vivienda que hay en Ibiza". Su zozobra es doble, ya que no tiene papeles y también está inmerso en el proceso extraordinario de regularización de inmigrantes que acaba de comenzar en todo el país.
Por último, Guillermo, enfermo de cáncer, subraya otra derivada de la incertidumbre provocada por el posible desalojo: "Hay mucha gente que hoy no ha ido a trabajar por este motivo. Ya están perdiendo un dinerito y además poniendo en riesgo su puesto de trabajo", lamenta.
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