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Solidaridad

Rosa, madre de una niña de Ibiza con cáncer: "Mi hija tenía un tumor en la cabeza, hasta que no lo vives no sabes lo que es"

Aspanob ha organizado el evento este domingo en el Paseig de ses Fonts de Sant Antoni

Los fondos conseguidos sirven para ayudar a las familias de menores enfermos que se tienen que trasladar afuera de la isla

Samia Khenien

Samia Khenien

Ibiza

"Todos somos voluntarios y todo lo que se hace hoy, tanto la comida, como la venta de dulces, es para beneficiar a las familias", explica Francisco Alvado, voluntario de la Asociación de familias de menores con cáncer de las Islas Baleares (Aspanob) que se encuentra la mañana del domingo en el Passeig de ses Fonts de Sant Antoni vendiendo camisetas, tazas y otros objetos para recaudar fondos.

En el paseo se encuentran un par de cientos de personas que esperan para ver las actuaciones del centro de danza Sabrina Dance Center y la exhibición de karate a cargo de los alumnos del dojo Ikigai. Tras la chocolatada de la mañana, las autoridades, entre ellos el alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra; el representante de la empresa Pitiusa, Rafael Martínez; Richard, de viajar con Richard, y la delegada de Aspanob en Ibiza y organizadora de todo, Mari Carmen Vargas, dan paso a los bailarines y karatekas, mientras múltiples voluntarios venden desde cañas hasta juguetes y papeletas pasando por dulces.

Las vivencias de las familias

"Si hay niños y familias que se tienen que desplazar a Palma o a Barcelona, les van a ayudar a desplazarse y les van a ofrecer pisos de acogida", explica Alvado. "También buscan profesores para los niños, puesto que cuando están desplazados pierden clases, además de psicólogos tanto para los menores como para los familiares", cuenta sobre los servicios que ofrece Aspanob. "Tuve un hijo mío afectado", explica y añade que: "No tuvo cáncer, no necesariamente tiene que tener cáncer para que le atienda la asociación". En su caso, "de un momento para otro estaba en coma inducido con una peritonitis y le tuvieron que desplazar a Mallorca. Mi mujer y yo fuimos y, durante 20 días que estuvo ingresado mi hijo, Aspanob nos puso un piso de acogida".

Sobre el piso, explica que "son compartidos". En su caso: "Compartíamos un piso con una familia de Menorca, no nos veíamos prácticamente porque cuanto ellos volvían, nosotros íbamos". "Me gustaría colaborar sin haber tenido que necesitarlo", afirma Alvado, que continúa: "Llegas a Mallorca sin saber, ellos te buscan donde quedarte, nos acogieron y a partir de ahí te alegras un poco, el hecho de hablar con familias, compartir experiencias y ayudarnos los unos a los otros es muy importante", comenta.

"Yo tengo a mi niña en la asociación", explica Rosa, otra voluntaria que vende dulces y pastelitos junto con su compañera Natalia: "La niña tenía una enfermedad que se llama esclerosis tuberosa: tenía un tumor en la cabeza". Rosa explica que desde Ibiza les derivaron a Palma: "Cuando ya llevaba tres días en la habitación la asociación vino a darme ayuda: una habitación donde dormir, un sitio donde poderme duchar, poder comer... Al lado del hospital", describe, claramente emocionada por lo sucedido.

"Me ayudaron muchísimo en un momento muy crítico, con psicólogos... Bueno, la verdad es que con todo", afirma la voluntaria: "Yo, mientras pueda, vendré a trabajar en todas las fiestas que organicen". "La batalla contra el cáncer es luchar día a día, saber que tu hijo está bien", sostiene sobre cómo se sobrelleva algo así: "Es una experiencia que, sin psicólogos, no puedes gestionar", y valora de forma positiva, sobre todo, el trato recibido por parte de las psicólogas: "El cariño que te dan... es como otra familia". Aun así, comenta que otra cosa que le ayudó a mantenerse fuerte fue ver a niños que están realmente enfermos "y que están saltando, chillando de alegría y riéndose. Cuando ves eso, dices, 'yo no me puedo encontrar de esta manera'". Eso sí, reconoce que "hasta que no lo vives, no sabes lo que es".

'Arròs' voluntario

José Vicente 'El ranchero', Ángel Javier, Francisco Vicente y Teodoro cocinan un arròs de matances para "unas 450 personas", afirma este último. Todos son de la hermandad de los Legionarios y, aunque no son cocineros profesionales, comentan que siempre ayudan en eventos como el de este domingo: "Lo hacemos para las hermandades, para los cofrades de Santa Cruz y para la gente que nos lo solicita, pero siempre como actos sociales. Nosotros ni cobramos, ni queremos cobrar", comenta Teodoro.

Mientras el público espera pacientemente a que se acabe de cocinar el arroz atienden a la actuación de las niñas, adolescentes y algunos niños de la academia de baile que muestran sus pasos más preparados, con trajes intrincados y exhibiciones que varían desde sevillanas, con el público gritando "¡olé y olé!" a cada rato, hasta danza contemporánea, con una niña en volandas, con tules lilas girando y haciendo flotar sus brazos al ritmo de 'The Climb', de Miley Cyrus.

María José, voluntaria que se encuentra en el estand de venta de papeletas, comenta que tienen "una tómbola, donde están repartidos varios premios, traídos por varias empresas y anónimos". "Aquí tenemos vinos, gorras, camisetas, un viaje a la India, joyas, una maleta, aceite, algún queso y cositas para animales...", cuenta la mujer, que asegura que "todo el pueblo de Sant Antoni se ha implicado mucho y ha aportado su granito de arena".

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