Sanidad
Quejas por la comida del hospital de Ibiza: “Lo único que he comido en la semana ingresada ha sido el pan, la fruta y los yogures”
Las críticas por la comida en el Hospital Can Misses son constantes, con pacientes que prefieren traer alimentos de casa o comprarlos en la cafetería
Los propios trabajadores del centro reconocen a los pacientes que la comida no está rica

Pasillo de acceso a las plantas de hospitalización de Can Misses. / J.A.Riera

“Lo único que he comido en la semana ingresada ha sido el pan con el aceite que venía en la bandeja, la fruta y los yogures”. Es la crítica que hace Carmen, paciente del Hospital Can Misses, tras recibir el alta de la planta de Medicina Interna. Es, más o menos, lo que escribió en la evaluación que, antes de dejar la cama del centro sanitario, le pidieron que hiciera.
Se trata de un cuestionario al que se accede a través de un código QR. Antes de marcharse, los pacientes reciben una tarjeta con el código para que respondan a una serie de preguntas para valorar el servicio de restauración del hospital. En éste, que es anónimo, deben indicar la edad y puntuar con unas caritas las diferentes comidas: desayuno, mediodía, cena.
Curiosamente, en el cuestionario no aparecen emoticonos de caritas tristes o enfadadas para indicar que no te ha gustado algo. Hay cinco que se suponen que van de “no estoy nada contento/a con la comida” a “estoy muy contento/a con la comida”. Sin embargo, todas son la misma: la carita más sonriente del listado de emojis, la que tiene los ojos cerrados y la boca muy abierta de lo contento que está.
"¿Qué plato le ha parecido más apetecible?"
En el cuestionario se pregunta qué plato le ha parecido más apetecible al paciente y, por contra, cuál podría mejorarse y en qué sentido. Pregunta, esta última, la 16 del cuestionario, que algunos pacientes no pueden evitar pensar que es una broma. “¡Todo!”, exclama, al leerla, esta paciente, que se explaya en el recuadro que incluye la siguiente pregunta para poder detallar los “aspectos” en los que el servicio podría mejorar.
“Las patatas han estado crudas siempre, la carne estaba recocida, el pollo mal cocinado y salía un líquido extraño. La guarnición de la carne era, el mismo día, la misma verdura que iba dentro del guiso de judías pintas. El caldo de las sopas era agua, no tenía ningún sabor y apenas había cuatro fideos flotando. Lo único que he comido en una semana ingresada ha sido el pan con el aceite que venía en la bandeja, la fruta y el yogur. Y los desayunos”, escribe la paciente.

Los desayunos son, según la paciente, de las pocas cosas que se podían comer. / M. C. M.
Las quejas de los pacientes por la comida del Hospital Can Misses son una constante desde hace años. Sólo hay que pasar por cualquier planta de hospitalización para ver que las bandejas se devuelven de las habitaciones sin que muchos pacientes hayan tocado la comida. Además, es habitual que los amigos y familiares de los ingresados les lleven tuppers de casa o les suban algo de la cafetería. Los propios trabajadores, al ver que que los hospitalizados no comen mucho, reconocen que no está muy buena. Algunos, incluso, explican que la que reciben los pacientes es la misma comida que les sirven a ellos cuando están de guardia (al menos en el servicio de Urgencias) y que la mayoría opta por traerse algo de casa o cogerse un bocadillo o una ensalada del bar.
La paciente señala que en los días en los que estuvo ingresada sólo hubo un plato, más allá de los desayunos y la merienda, que "medio se podía comer", una tortilla con espinacas.
Hasta cinco cambios en las cocinas de Can Misses en dos años
Las críticas al servicio de cocina vienen de lejos. Y con todas las empresas que se han ocupado de él. De hecho, hace cuatro años la concesionaria del hospital, Gran Hospital Can Misses, decidió internalizarlo y gestionarlo ella directamente. Antes de esto, desde la concesionaria explicaban que habían hecho catas de los menús para asegurarse de que la comida cumplía los estándares de calidad. Además, un responsable de Gran Hospital Can Misses insistía meses después que de forma regular consumían los platos preparados en la cocina de Can Misses para comprobar que todo era correcto.
Entre 2016 y 2018 hasta cinco empresas diferentes gestionaron el servicio. La última de ellas, Sehrs Food, que renunció.
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