Entrevistaº
Catalina Barceló, directora general de Economía y Estadística del Govern balear: «La vivienda es el principal reto económico de las Pitiusas»
En octubre presentó en Eivissa un estudio que advertía de que la renta per cápita de Eivissa y Formentera lleva 22 años por debajo de la europea. Ahora analiza la evolución económica de las islas, marcada por un crecimiento sostenido en el que, según los últimos datos, «las Pitiusas son las únicas islas de Balears que han aumentado su productividad», pero también por retos como la vivienda, la presión poblacional y la incertidumbre internacional.

La directora general de Economía y Estadística del Govern balear, Catalina Barceló. | TONI ESCOBAR

Las Pitiusas cerraron 2025 con un crecimiento económico cercano al 3%, ¿qué significa, teniendo en cuenta que los datos son similares a los de Mallorca?
Ibiza y Formentera cerraron el año con un PIB del 2,9%. Es una cifra muy positiva, en términos macroeconómicos, porque encadena varios años de crecimiento y refuerza la idea de que la actividad económica funciona bien. De hecho, está por encima de la media nacional y duplica las tasas de la Unión Europea. Por lo tanto, hablamos de una economía sólida, dinámica y con impacto en el mercado laboral.
¿Supone una fortaleza o hay que poner límites?
Todo crecimiento tiene externalidades negativas, como los problemas de capacidad hídrica, las altas tasas de motorización o la gestión de residuos. En los últimos años es un clamor social y político que el crecimiento debe acompañarse de un equilibrio con la parte social, que incluye vivienda, y la parte medioambiental.

Catalina Barceló, en la sede del Diario de Ibiza. | TONI ESCOBAR
¿Les llama la atención el dato, comparado con el 3,2% del PIB de Mallorca?
Las Pitiusas han experimentado una evolución muy rápida, sobre todo desde la pandemia. Su PIB sufrió de una forma más intensa porque son islas más terciarizadas que Mallorca o Menorca. Tras la pandemia, el repunte de la actividad en las Pitiusas fue más intenso, pero los crecimientos del 4% (VAB), que es lo que hemos visto hasta ahora, no se pueden sostener en el tiempo. Nos encontramos cómodos con crecimientos de entre el 2% y el 3%, que permiten gestionar las externalidades de una forma más pausada.
El estudio que presentaron en octubre destacó que ese crecimiento no se ve reflejado en la renta de los ciudadanos pitiusos, ¿por qué?
Por ahora no tenemos toda la información de la que nos gustaría disponer pero de los datos macro con los que trabajamos se hacen diferentes análisis. El PIB per cápita de Balears está por encima de la media española, pero no de la europea. En Ibiza, sin embargo, se sitúa en torno a los 31.000 euros, lo que significa que está 4.000 por debajo de Mallorca y 5.000 por debajo de la Unión Europea donde, en cambio, las tasas de crecimiento están entorno al 1,5%. Esto ocurre porque, aunque la isla ha generado mucho volumen de producción, ese crecimiento no ha ido al mismo ritmo que el aumento de la población. En octubre presentamos que la población ibicenca tenía un crecimiento exponencial de más de un 73% en los últimos 20 años, en comparación con el 37% de Mallorca y el 15% de España en el mismo periodo. Eso hace que la ratio de producción entre personas se reduzca y que existan problemas vinculados a este incremento demográfico tan fuerte.
¿Cuál es la retribución media de un residente en las Pitiusas?
En 2019 fue de 17.800 euros en Ibiza y el dato más reciente, de 2024, la sitúa en 22.600, cuando fue de 23.100 en Balears. En cinco años la diferencia en Ibiza supone un crecimiento de la retribución media del 17%, aunque a este dato hay que descontarle la inflación. En cuanto a la renta media por persona, el último dato disponible del INE es de 2023: 21.800 euros, frente a los 17.000 de 2019. Esto supone un incremento del 28,2% de la renta bruta desde el periodo precovid por lo que, en términos estadísticos, el ciudadano ha mejorado y recuperado su renta bruta.
Sin embargo, la sensación no es esta...
Te doy otro dato. La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE mide cuestiones como la exclusión social y el riesgo de pobreza. Según esos datos, Balears es una de las comunidades autónomas con mejores resultados, presenta algunas de las tasas más bajas. La tasa Arope, de exclusión social, está en torno al 15%, frente al 26% nacional, y la de riesgo de pobreza ronda el 12%, frente al 20% de media en España. Es decir, según esa metodología, Balears presenta una situación relativamente favorable, aunque eso no siempre se perciba así en el día a día. El problema es que no disponemos todavía de suficientes datos a nivel microeconómico.
Conociendo la situación fuera de las cifras, ¿cuál es el principal problema?
La inflación es la nota negativa de estos últimos años. Dado el dinamismo que tenemos en Balears, ha estado por debajo de la media española pero, evidentemente, tiene unas consecuencias que percibe el ciudadano porque supone una pérdida del poder adquisitivo. La ECV ofrece una fotografía general sobre pobreza o exclusión social, pero se deben poner en relieve otros indicadores, como la inflación.
Las patronales pitiusas mencionan constantemente los perjuicios de la economía sumergida, ¿hay datos de cómo repercute en la economía Pitiüsa?
Por definición, la economia sumergida ocurre fuera de la ley y fuera de la estadística oficial, que es donde hacemos el trabajo de análisis y previsiones económicas. Eso no significa que no se sepa que existe. En Ibiza sois pioneros en el tema de la lucha contra las viviendas vacacionales ilegales. Que no haya datos a nivel oficial no implica que la Administración no sea consciente de que existe el intrusismo ni que no se combata.
El informe de octubre reveló que la productividad pitiusa no estaba a la par con su crecimiento económico, ¿cuál es la productividad de un trabajador aquí?
Según los datos del Eurostat, que salieron hace unos días, por lo que no se conocían en octubre, la productividad en las Pitiusas en 2023 llegó a 74.700 euros, que significa que una persona es capaz de producir ese dinero con su trabajo. Cuanto más valor tiene esa producción, más alta es la productividad, y uno de los datos interesantes es que en 2023 las Pitiusas han sido las únicas islas que han aumentado en productividad porque en las demás islas se ha mantenido.
¿Les resulta llamativo?
Depende. La productividad tiene varias palancas: la formación, la tecnología, la innovación... Aquellas que permiten dar más valor añadido y más producto final por persona ocupada. Si, por ejemplo, en un hotel incorporas tecnología porque tienes un software para las reservas de las habitaciones, tienes un servicio de habitaciones monitorizado... Haces un esfuerzo por llegar al máximo en cada actividad. Según los datos del Eurostat, Ibiza y Formentera en 2023 consiguieron este esfuerzo. Significa que se están haciendo los deberes.
¿Tiene alguna relación con la desestacionalización?
Sin duda. Somos islas del Mediterráneo que tenemos el grueso en temporada media y alta. Todo el esfuerzo que se está haciendo para que los meses de marzo a mayo y de octubre a noviembre se consiga alargar la temporada son muy positivos. Sin embargo, aquí hay un tema que no depende de la voluntad de la comunidad autónoma o de sus empresarios, que son las rutas aéreas. Tiene que haber un medio de transporte que pueda poner nuestro producto en el mercado y se tiene que mantener fuera de temporada alta como mínimo con los principales países emisores.
¿Cuál es el impacto económico de que haya personas viviendo en asentamientos en una isla que no para de crecer?
Está claro que hay un impacto social muy grande. El problema de la vivienda afecta a las Balears desde hace tiempo y se ha vivido de una forma más intensa en los últimos años. Los incrementos poblacionales y la salida de vivienda del mercado residencial hacia usos turísticos agravan esos problemas sociales y, aunque no tenemos el dato del impacto económico, se debe minimizar. La dirección general de Vivienda está haciendo mucho trabajo para identificar cuánta vivienda hace falta en las Pitiusas.
¿Se puede cuantificar el coste económico de la presión sobre un territorio con recursos limitados?
Tenemos un monitoreo de las variables que inciden directamente en cada una de estas externalidades, como la tasa de motorización, los recursos hídricos consumidos, las pérdidas, los kilos de residuos tratados, etc. Otras direcciones generales están poniendo en marcha iniciativas para evaluar, cuando se decide poner en marcha un proyecto público, cuál es el impacto derivado de ese proyecto y qué beneficios tiene para la sociedad que se inviertan bienes públicos en este.
Para la dirección de Economía, ¿cuál es la principal prioridad económica de las Pitiusas?
La vivienda es el principal reto. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del Ibestat en 2024, las familias de Balears invierten el 37,4% de su presupuesto en vivienda, agua, gas y electricidad, mientras que la media nacional es del 32,4%. La economía doméstica es la que más condiciona a las familias, junto con el transporte, al que también le dedicamos un esfuerzo superior que la media nacional, y los alimentos. En cambio, dedicamos menos a bebidas, vestimenta, sanidad, información y comunicación, restaurantes, cuidado personal, y mucho menos aún a educación, que la media.
¿Pueden seguir creciendo las Pitiusas como lo están haciendo hasta ahora?
Sin tener en cuenta la guerra en Irán, las tasas se estaban normalizando. En los últimos trimestres las tasas ya no estaban alrededor del 3%, sino que iban bajando. Cuando nos reunimos con las patronales para tener un feedback inmediato de previsiones ante la guerra, la gran mayoría esperaba tener una muy buena temporada turística porque si más del 80% [del crecimiento económico] viene del sector servicios y conseguimos mantenerlo, reforzaremos una parte muy importante de este crecimiento. No olvidemos que detrás hay un mercado laboral y, si podemos mantenerlo al menos igual que en 2025, seremos capaces de salir del impacto exógeno —ante el que intentamos resolver esta situación con las medidas que ponemos en la mesa con un primer paquete, y no descartamos un segundo— más dignamente que otras regiones.
¿Podría darse el caso de que crezcamos más este 2026?
Ahora todo es demasiado incierto. Nos podríamos encontrar con que esta temporada vengan más turistas. Tenemos una situación en la que podría darse el caso de que, si hay restricciones de cruce o un incremento fuerte de los precios de combustibles y de los billetes, los viajes programados de trayecto largo no se hagan. Entonces, habría un movimiento turístico hacia destinos más consolidados. Somos un destino natural del Mediterráneo cercano a una gran parte de Europa y no nos tenemos que dar a conocer. Esto significa que hay cierta calma pero quizá no se note en cuestión de volumen. Hay que ver qué segmento de mercado viene, porque podría ser de mayor poder adquisitivo y menos gente.
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