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Gastronomía

Vicent Bernat, Cooperativa Ramadera Eivissenca: "El 'porc negre' de Ibiza es nuestro Jabugo"

La recuperación de esta raza autóctona impulsa a la Cooperativa Ramadera Eivissenca en su quinto aniversario

El presidente de la Cooperativa Ramadera Eivissenca, Vicent Bernat

El presidente de la Cooperativa Ramadera Eivissenca, Vicent Bernat / J.A. Riera

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

“Tenemos que hacer entender a la gente que es como el Jabugo. No lo comes cada día, pero sí en ocasiones especiales. Es un producto escaso y cuesta criarlo, por eso es más caro”. Así resume Vicent Bernat, presidente de la Cooperativa Ramadera Eivissenca, el valor del porc negre pitiuso, convertido hoy en el gran emblema de una iniciativa que cumple cinco años y que ha logrado dar un impulso inesperado al campo ibicenco.

La recuperación de esta raza autóctona, que llegó a darse por extinguida en Ibiza a principios de siglo, se ha convertido en uno de los mayores éxitos de la cooperativa. De hecho, su caso fue expuesto como ejemplo en el VIII Foro Ganadero Iberoamericano Conbiand, celebrado en 2023 en la Universidad de Veracruz, en México. El porc negre pitiuso pudo salvarse gracias a una pareja reproductora que conservaba un pequeño productor de Formentera, Jaume Yern.

En el caso de Bernat, el vínculo con esta recuperación comenzó en 2019, cuando adquirió tres porcs negres para la finca familiar de Cala d’en Serra, Can Pere Marí, que llevaba dos décadas sin explotarse. “Mi madre me dijo si estaba loco, porque habían desaparecido. Me preguntó para qué quería un animal con tanta grasa cuando con el cerdo blanco logras el doble de carne en la matanza”, recuerda.

Ahora cuenta con una cabaña de 60 porcs negres reproductores. Aunque estos animales tardan dos años en engordar para el sacrificio, el doble que las razas más productivas, la mayor proporción de grasa infiltrada en la carne les da una ventaja decisiva: una sobrasada más untuosa y sabrosa. Esa singularidad ha empezado a encontrar respuesta entre los consumidores. La cooperativa pasó de vender 638 kilos de porc negre en 2022 a 6.626 kilos el pasado ejercicio.

El impulso de Carn&Coop

Hoy, el porc negre pitiuso es el producto estrella de Carn&Coop, el punto de venta directa que la cooperativa abrió en 2022 en el Mercat Nou, junto a la entrada principal de la calle Extremadura. En esta carnicería comercializan corderos, cabritos y cerdos, tanto de razas autóctonas como de variedades más productivas llegadas de fuera, además de pollos y huevos de las granjas de otros socios. La ternera procede de una cooperativa gallega formada por pequeñas explotaciones de pasto.

“Tenemos tres requisitos en Carn&Coop: todo el material debe proceder de nuestras explotaciones, de otras cooperativas similares o de kilómetro cero”, subraya Bernat. En el caso del cerdo, sin embargo, ya pueden autoabastecerse completamente, especialmente gracias al porc negre pitiuso.

El origen de la cooperativa

La evolución de la Cooperativa Ramadera Eivissenca también explica este crecimiento. Lo que comenzó en 2021 con ocho ganaderos se ha ampliado ya a 18 socios. Detrás de este proyecto hubo un punto de inflexión inesperado: el parón económico durante las restricciones por la covid. Con el frenazo de la actividad, un grupo de jóvenes encontró tiempo para recuperar tierras que sus padres habían abandonado décadas atrás. Más que una manera de combatir el aburrimiento, aquello acabó siendo una vuelta a las raíces y al patrimonio ganadero de la isla.

Aquel impulso se encauzó a través de la cooperativa, la primera dedicada exclusivamente a la ganadería en Baleares. “Claro que existe un componente romántico, pero nos ayudó a cambiar de perspectiva. Pudimos abrir los ojos para darnos cuenta de que se puede vivir del trabajo que hacían nuestros abuelos”, valora Bernat al hacer balance del primer lustro de historia de la entidad.

Retos de futuro

De cara al futuro, uno de los grandes objetivos pasa por lograr el reconocimiento oficial del porc negre como raza autóctona por parte del Ministerio, un paso que también debería facilitar otra meta clave: conseguir para la sobrasada de Ibiza la distinción de Indicación Geográfica Protegida.

Aunque este embutido es su gran símbolo, la cooperativa también elabora de manera artesanal otras especialidades ibicencas, además de fuet, guanciale o carn i xulla menorquín. El aumento de la demanda les ha obligado incluso a ampliar su espacio de secadero con tres locales en el interior del mercado.

La entidad también confía en seguir creciendo con la futura incorporación de criadores de conejo ibicenco, una posibilidad que dependerá de que se construya una línea específica de sacrificio en el matadero insular, todavía pendiente de salir a concurso público.

Mientras llegan esos proyectos, la Cooperativa Ramadera Eivissenca ya tiene un motivo para celebrar: este sábado al mediodía conmemorará sus primeros cinco años de historia en su carnicería del Mercat Nou.

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