Premios al Mérito Ciudadano y Medalla de Oro de Ibiza
Cinco ejemplos de compromiso que «articulan la esencia» de Ibiza
El Centro Cultural de Jesús acoge la emotiva entrega de los Premios al Mérito Ciudadano y la Medalla de Oro del Consell de Eivissa, una celebración que el presidente de la institución considera necesaria para reconocer «trayectorias que contribuyen al desarrollo social, cultural y humano de la isla».

Cinco ejemplos de «compromiso». Es lo que para el presidente del Consell de Eivissa, Vicent Marí, son los galardonados este viernes, en el Centro Cultural de Jesús, con los Premios al Mérito Ciudadano 2026 y la Medalla de Oro de la institución, una ceremonia que ha servido para reconocer públicamente «trayectorias, iniciativas y valores que contribuyen de manera ejemplar al desarrollo social, cultural y humano de la isla». Marí ha subrayado que «el funcionamiento de una sociedad depende de colectivos, empresas y entidades profesionales, de personas que articulan la esencia de un pueblo». Para el presidente, «este pueblo funciona y está vivo, precisamente porque tiene personas dinámicas, con iniciativa, y organizaciones de todo tipo que trabajan activamente».
En este sentido, ha remarcado que «desde las instituciones públicas se tiene el deber de reconocer y valorar a estas personas y entidades, sin las cuales seríamos una sociedad sin espíritu, sin alma». Los Premios al Mérito Ciudadano y la Medalla de Oro del Consell sirven de reconocimiento a quienes aportan «pequeños granos de arena que, juntos, acaban convirtiéndose en una montaña».
De los premiados al Mérito Ciudadano, Marí ha valorado la tarea desarrollada por Maria Marí —maestra jubilada que lleva casi dos décadas al frente de la Colla de Labritja y de la Federació de Colles de Ball i Cultura Popular— en la defensa de la cultura popular, un trabajo «discreto pero imprescindible para convertir tradición en futuro» y que ha sido «clave para que la cultura popular ibicenca no solo se conserve, sino que continúe viva y reconocida». «Sin buscarlo, seguramente también sin quererlo, Marí ha ido tejiendo, como las telas de gonella robustas, resistentes y únicas, su compromiso con la defensa y divulgación de la cultura popular», ha dicho el presidente. Para Maria Marí, que no se esperaba ser recibida por varios sonadors, la mayoría de la Colla de Labritja, este premio es el resultado del «esfuerzo colectivo de gente que quiere preservar la cultura popular», que no es otra cosa que «la memoria del pueblo». Siempre motivada por su vocación, Marí asegura que nunca se tomó la defensa de la cultura como un trabajo.
«Marí ha tejido, como las telas de ‘gonella’ robustas, su compromiso con la cultura popular»
Libertad para informar
También ha alabado el presidente del Consell el trabajo de otro ciudadano con mérito, Joan Serra, periodista que «modernizó y profesionalizó el periodismo en Eivissa». Marí ha repasado su comprometida y extensa vida profesional.
Tras recoger el premio, Serra ha agradecido a las empresas editoras haberle otorgado «lo más importante que se puede dar a un periodista: confianza y plena libertad para trabajar». También ha mostrado su «gratitud» a los compañeros con quienes ha trabajado durante casi medio siglo: «Hacer cada día un medio de comunicación es un trabajo de equipo, donde hay esfuerzo y talento de mucha gente. Ha de haber un responsable -sobre todo para hacer de pararrayos y recibir bofetadas-, pero los buenos resultados son siempre un mérito compartido».
Sin embargo, no ve Serra su trayectoria periodística como un mérito: «Para mí ha sido un gran privilegio, porque he podido dedicarme toda la vida a hacer el trabajo que más me gusta… Y además aquí, en Eivissa. Siempre he querido hacer periodismo en la isla, un periodismo comprometido con nuestra tierra, honesto, que aportara información, conocimiento, ideas, argumentos, que estimulara la reflexión de los lectores u oyentes y, en definitiva, que ayudara a tener una isla mejor».

Joan Serra recibe el premio de manos del rpesidente del Consell. / J.A. Riera
También se siente un privilegiado por haber vivido la edad de oro del periodismo en España y en Eivissa: «Pero esa edad de oro, que empezó en la Transición, en 1977, acabó hace más de 15 años. Hoy, el periodismo decente vive un momento complicado. (...) El periodismo riguroso, el que no es sensacionalista, que busca informaciones de interés general y las contrasta antes de publicarlas, que respeta unos principios éticos, que tiene un compromiso cívico y está al servicio de la sociedad, se ha debilitado mucho». Muchas empresas y Estados, asegura, «gastan cantidades enormes de dinero y de recursos para manipular la realidad, para invisibilizar la buena información» y para «hundir a los medios de comunicación tradicionales porque son unos testigos incómodos». La visibilidad de un medio «ya no depende solo de las noticias que publica, por muy interesantes que sean, sino de unos algoritmos a través de los cuales las grandes multinacionales tecnológicas deciden qué se tiene que ver más o menos en función de sus propias conveniencias comerciales, económicas o ideológicas».
En ese sentido, Serra lamenta que en las redacciones «se trabaje más pensando en Google, Discover, Instagram, Facebook o ChatGPT que en el interés de los lectores; se está más pendiente de conseguir clics o de saber cómo funcionan los algoritmos que pueden viralizar un contenido, que de las necesidades y las inquietudes de la gente que tienen alrededor. Y esto, a la larga, acaba empobreciendo las informaciones y debilitando el buen periodismo y la sociedad».
Serra anima a seguir «confiando, sobre todo, en los medios locales, pues son los que tienen la fuerza de la proximidad"
A pesar de todo esto, Serra anima a seguir «confiando, sobre todo, en los medios locales, pues son los que tienen la fuerza de la proximidad, de conectar mejor con la realidad de nuestro entorno, los que entienden mejor nuestras necesidades y los que más se someten al escrutinio exigente de los lectores».
El reputado periodista dedica el premio a Marta, su mujer, y a Ignasi y Alba, sus hijos: «Es justo que hoy les agradezca públicamente su paciencia y su comprensión, pues me han hecho las cosas más fáciles. Este premio es sobre todo para vosotros».
De los servicios de emergencias, otro de los premios al Mérito Ciudadano, el presidente del Consell ha destacado que sus miembros «no miran la hora, ni el riesgo, ni el cansancio. Y gracias a ellos, muchas veces lo peor no llega a pasar». Ha valorado su tarea durante la doble dana del otoño de 2025 puesto que, ante una emergencia colectiva, «el conjunto de la población se pudo beneficiar de la acción diligente de un amplio equipo de profesionales y voluntarios preparados, coordinados, que actúan con rapidez y eficacia en momentos en que todo puede cambiar en cuestión de minutos». En octubre, ha recordado, se vivieron «situaciones inéditas e impensables que pusieron a prueba la capacidad de acción y reacción de los servicios públicos».
Pablo Gárriz, director general de Emergencias, ha recibido el premio en nombre de todos los servicios involucrados durante aquellos dos diluvios, que también han subido al escenario para recibir sus respectivos diplomas acreditativos, desde los bomberos hasta representantes de las policías locales, la Guardia Civil y la Policía Nacional, el Ibanat, Protección Civil y los agentes de Medio Ambiente. Garriz ha rememorado tanto los preparativos para enfrentarse a cada uno de esos fenómenos meteorológicos adversos, que se sucedieron con una semana de diferencia, como el trabajo desarrollado durante aquellas riadas que anegaron la isla, una gestión que requirió mucho «sacrificio» para solventar momentos extraordinariamente complicados. El director general de Emergencias, tras lo vivido, insta a todos a apostar por la «cultura de la prevención».
La «gran familia» de Corona
También ha destacado el presidente del Consell el papel de la Asociación de Vecinos de Santa Agnès de Corona, que con su acción de recuperación etnográfica de la fiesta de sa Sitja, desde hace 15 años, revive un modo de vida rural que incluye la recuperación de oficios antiguos y técnicas ancestrales de elaboración de cal, carbón o trabajos del campo, una «tarea constante que ha convertido una iniciativa local en referente de participación de todo un pueblo y de toda una isla».
Maria Ferrer (la anterior presidenta de la asociación) y Miquel Bonet (el actual) han recogido el premio. Ferrer ha destacado que la asociación funciona «como una gran familia, una piña», y que su directiva es prácticamente la misma desde hace 18 años, cuando empezaron a recuperar la cultura ancestral de Corona. Para Bonet, lo importante ahora es restablecer el antiguo paisaje de la zona, que es «ruina y desolación» desde que se han visto obligados a arrancar miles de almendros viejos y enfermos. Para este año ya cuentan con 35 solicitudes para desarraigar almendros muertos y sustituirlos por árboles jóvenes y resistentes, como los algarrobos.
Un milagro rural
Sobre la Medalla de Oro, concedida al Centre Cultural de Sant Carles en reconocimiento a su trayectoria y a su contribución decisiva en la proyección cultural a través del Festival Internacional de Música d’Eivissa i del Concurs Internacional de Piano, el presidente insular considera que se trata de una iniciativa privada nacida de «la pasión y el compromiso que ha conseguido superar trabas y abrir fronteras al mundo, no solo proyectando Eivissa hacia afuera, sino haciéndonos crecer como sociedad hacia adentro». La medalla, según Marí, «es el mejor homenaje que se podía hacer a Jaume Ferrer, alma del festival, pero también a todas las personas que siguen creyendo en la música como idioma universal de unión y de superación». El galardón «simboliza excelencia, pero también un legado que Maria Àngels Ferrer [su actual directora artística] impulsa con aquel espíritu inicial y que hace posible que cada nueva edición sea un éxito».
Después de que Reya Thomas interpretara al piano ‘Flors de baladre’ y tras la entrega de la medalla, Ferrer ha señalado en su discurso que, «visto desde la perspectiva que da el tiempo, celebrar el festival y el concurso internacional de piano fue posible por la fuerza de voluntad y la caparrudesa» de sus padres, Jaume y Angelina, «que desde el primer momento crearon un proyecto utópico». Ha sido «un milagro rural» movido por el «entusiasmo colectivo», en el que ha colaborado todo el pueblo, desde pintores y artistas a agricultores y a «familias con piano» que han abierto sus casas a músicos de todo el mundo. Ferrer ha agradecido la ayuda prestada por los siete presidentes del Consell y los tres alcaldes de Santa Eulària que ha habido desde 1987, cuando iniciaron su andadura, así como la colaboración de este diario y de su actual directora, Cristina Martín, en este caso por la elaboración de los informes de méritos «que avalan la concesión de esta medalla».
El presidente de Eivissa comenzó su discurso, precisamente, con unas palabras de Maria Àngels Ferrer que «definen lo que significan» estos premios: «Honramos a los que caminaron primero para que ahora podamos correr».
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