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Fraudes históricos | Ned Irving Locutor y fotógrafo

Ned Irving, hijo de Clifford Irving y Edith Sommer, en Ibiza: «Mi padre nunca pensó que iría a la cárcel por la autobiografía falsa de Howard Hughes»

Ned Irving (Barcelona, 1968) explica «el trauma» que supuso en su vida uno de los mayores escándalos literarios del siglo XX, la falsa autobiografía del magnate Howard Hughes, un fraude perpetrado por su padre, el escritor Clifford Irving, por el que acabaron en prisión tanto él como su pareja, la artista Edith Sommer

El primogénito de la pareja, que el 21 de abril inaugura su primera exposición en Santa Eulària, habla también del falsificador de arte Elmyr de Hory, cuya biografía escribió su progenitor

Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

¿Cómo ha marcado su vida tener como padres a Clifford Irving y Edith Sommer?

Hasta los cuatro años mi vida fue fantástica, viviendo aquí en Ibiza con mis padres, en paz y en medio de la naturaleza. Aquella época fue muy bonita hasta que en 1972 se fueron a prisión por el fraude de la falsa autobiografía de Howard Hughes. Aquello fue un trauma increíble. Mi hermano pequeño (Barnaby) y yo nos sentimos abandonados por ellos y sin saber por qué.

¿Quién se hizo cargo de ustedes?

Una amiga de mi padre, una americana de Nueva York que vivía en Ibiza y que no tenía hijos y que se hizo cargo de nosotros de forma voluntaria. Nos llevó a visitar a nuestro padre en la cárcel en Estados Unidos, pero a mi madre no la pudimos ver porque estaba en una cárcel en Suiza y allí no se permitían las visitas a niños menores de trece años. Mi hermano, que tenía dos años, pensaba que nuestra madre estaba muerta. Fue muy fuerte todo. Salieron de la cárcel cuando yo tenía seis años. Ellos ya se habían separado durante su época en prisión por carta. Nos tuvimos que acostumbrar a tener padres otra vez. Al principio vivimos todos en Nueva York, en Long Island, hasta que mi madre se casó con un abogado y nos llevó de nuevo a Ibiza.

¿Y qué pasó después?

Hasta los quince años estuve viviendo en la isla, en la casa familiar, en Can Formenter. Estudié en varios centros, entre ellos, la Alianza Francesa y el Morna Valley. Después me fue a vivir con mi padre a México. Allí terminé la educación secundaria. Luego estudié música y me especialicé en jazz en el California Institute of the Arts. Más tarde me convertí en locutor, una carrera que he combinado con mi gran pasión, la fotografía.

¿Habló con su padre alguna vez del fraude que perpetró y de las consecuencias que tuvo esa falsa autobiografía de Howard Hughes, uno de los hombres más ricos e influyentes de Estados Unidos en aquel entonces?

Sí, hablamos muchas veces. Yo también le expuse mi punto de vista. Le expliqué lo fuerte que había sido todo para nosotros. Hablar de ello le resultaba difícil. Una vez me dijo que si hubiera sabido el castigo que iba tener por aquel fraude, ir a prisión y tener que abandonar a su familia involuntariamente, no lo hubiera hecho. Él nunca pensó que lo meterían en la cárcel por aquello, pero en el sistema penal de Estados Unidos no había precedentes y con él quisieron dar ejemplo.

¿Le explicó alguna vez qué le motivó a hacer lo que hizo?

Nunca me lo dijo directamente. De forma sutil me dio a entender que lo que le motivó fue la aventura. Como dijo alguna vez en prensa: «Me metí en un tren en marcha de mentiras y no pude bajarme».

Que se metiera en esta ‘aventura’ también tuvo mucho que ver, me imagino, con el hecho de haber conocido en Ibiza al falsificador de arte húngaro Elmyr de Hory y escribir su biografía ‘Fake!, que se publicó en 1969.

Sí, su inspiración fue conocer a Elmyr de Hory, que llevaba 22 años falsificando obras de arte. En 1968 le propuso a mi padre que escribiera su biografía. Su historia, que es un auténtico thriller, fascinó a mi padre, que pensó en hacer algo parecido. Como mi padre no tenía en aquel momento mucho éxito como autor y tenía un contrato con una de las editoriales más grandes de Estados Unidos, McGraw-Hill, se le ocurrió que sería buena idea contar la historia de Howard Hughes, el hombre más rico del mundo y uno de los más poderosos en Estados Unidos, que llevaba once años escondido y nadie sabía nada de él. Hizo creer a la editorial, a través de una carta en la que falsificaba su firma, que Hughes, tras leer ‘Fake!’, le había encargado escribir su autobiografía.

¿En ningún momento pensó en contactar con Howard Hughes para hacerle la propuesta?

No le interesaba. Quería escribir sin su influencia. Pero investigó sobre él mucho. Se pasó año y medio buceando en bibliotecas. No se inventó todo. Utilizó las historias de Howard Hughes y rellenó con lo que le dio la gana los huecos. Tan bien se documentó que cuando su editorial empezó a tener dudas de la autenticidad del proyecto, contactaron con un hombre que conocía muy bien al magnate y le mostraron lo que había escrito mi padre, y este dijo que solo Howard podía hablar así y que aquello era auténtico. Hughes nunca dijo nada hasta el final, cuando desmintió con una llamada telefónica, con la que no se podía verificar realmente si era él, que la supuesta autobiografía escrita por mi padre fuera suya.

¿Con su madre habló también de todo este asunto?

Sí, yo quería descubrir la verdad de lo que había pasado en esos años y el por qué. Mi madre culpaba a mi padre siempre . Sin embargo, mi padre no le echaba la culpa a nadie. Asumía su responsabilidad y decía que mi madre le quiso ayudar voluntariamente. Ella, según me contó, robó un pasaporte de una amiga suya suiza y cambiaron la foto para poner la suya y luego escribieron el nombre de H.R. Hughes y abrieron una cuenta en Suiza. Allí era donde tenía que ir a parar el dinero que McGraw-Hill le iba a pagar a Hughes. Esa fue la parte que hizo mi madre y por la que la metieron en la cárcel en Suiza.

Ned Irving, el pasado miércoles, en las instalaciones de Diario de Ibiza con un catálogo de su obra fotográfica.

Ned Irving, el pasado miércoles, en las instalaciones de Diario de Ibiza con un catálogo de su obra fotográfica. / J.A. Riera

En el documental ‘F for Fake’ Orson Welles ponía a su padre a la altura de Elmyr de Hory, calificando a ambos de líderes mundiales de la falsificación. ¿Le parece exagerada esa afirmación?

No, fue muy atrevido lo que hicieron ambos.

Aunque era pequeño, ¿qué recuerda de Elmyr de Hory?

Recuerdo verlo en el Club San Rafael, bien vestido con la típica cesta ibicenca. Era un hombre extrovertido al que le encantaba entretener a la gente.

¿Y llegó a conocer a Orson Wells cuando estuvo en Ibiza para rodar ‘F for Fake’?

No. Con mis padres no habló porque por aquella época estaban en la cárcel. Las imágenes que aparecen de ellos son las que grabó François Reichenbach previamente para un documental de la BBC. Luego se juntó con Orson Wells y aquellas grabaciones sirvieron de base para ‘F for Fake’.

¿Le gustó ‘F for Fake’?

Sí, mucho. Además, el trabajo de cámara me pareció muy artístico.

¿Y la adaptación cinematográfica de ‘The Hoax’, la obra en la que su padre narraba los eventos que rodearon al desarrollo y la venta de la falsa autobiografía de Howard Hughes?

No se ajustaba mucho a la realidad, pero tampoco me pareció mala. Richard Gere hizo un trabajo estupendo. A mis padres no les gustó la película. De hecho, mi padre se enojó porque consideraba que Gere era demasiado bajito para interpretarlo porque él medía 1,90.

¿Qué ha aprendido de sus padres y de todo lo que vivió de pequeño?

Aprendí a no ser como ellos, en el sentido de ser más abierto a la hora de comunicarse. Aprendí también que mejor no casarse, mi padre lo hizo seis veces y mi madre, tres. Viendo todo aquel desmadre, pensé que mejor no complicarse la vida. El amor no necesita de contratos. El trauma que supuso lo que viví con cuatro años hizo también que me cerrara y que me empeñara en ser fuerte y no dejar traslucir mis emociones. Me ha costado años descubrir que lo más sano es abrirse, hablar de lo que uno siente y ser vulnerable.

Dígame algo positivo que le transmitieron sus padres.

Los dos eran muy libres en lo que respecta a la creatividad y les encantaba el arte, así que crecí rodeado de él. Además, me apoyaron para ser lo que yo quisiera y me dieron la libertad de explorar lo que a mí me inspiraba. Eso fue algo fantástico.

¿Se ha reconciliado totalmente con el pasado?

Sí, hace muchísimos años. No es cuestión de borrar el pasado sino de aceptarlo y aprender algo de él. También he perdonado a mis padres y ya no les echo la culpa de mi estado emocional. Yo no tenía ninguna influencia sobre lo que sucedió y no podría cambiar nada de aquello, lo que sí puedo cambiar es cómo estoy yo ahora y el futuro y en eso estoy trabajando.

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