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Fiesta de los mayores de Ibiza: «Empezamos a vivir al jubilarnos»

El Recinto Ferial acogió este sábado la fiesta de los mayores y reunió a las asociaciones de la tercera edad de todos los municipios de la isla. Durante la jornada se visibilizaron las diferentes actividades que realizan a diario, se reivindicó el valor de la convivencia y se reclamó, en algunos casos, mejores espacios para fomentar el envejecimiento activo.

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Ibiza

«Antiguamente, el mayor se quedaba en casa. Ahora es todo lo contrario», asegura Toni Serra Besora, presidente de la Associació de Majors de Sant Mateu. Lo afirma con tono de celebración: «Se dice que los niños chicos quieren vivir, y nosotros también... Empezamos a hacerlo cuando nos jubilamos», añade.

Sus palabras cogen forma en un escenario instalado en el Recinto Ferial, donde ahora canta el coro de la Associació de Majors l’Esplai y después bailarán en línea miembros del Club de Majors Sant Jordi. Este sábado se celebra aquí la Festa dels Majors y hay 17 puestos para cada una de las asociaciones integradas en la Federación Pitiusa de Asociaciones de la Tercera Edad y también uno para Cruz Roja, la Asociación Creix y la Universitat Oberta per a Majors (UOM).

«Un día como hoy es importantísimo», valora Serra, no solo porque en él se muestran las actividades que realizan los mayores de la isla, sino también porque se juntan muchos más conocidos que en el día a día de cada asociación. En la que preside Serra hay 220 asociados y organizan actividades semanales de gimnasia, yoga, baile en línea, uso de tecnologías o creación de piezas de esparto, como las que se exhiben en su puesto bajo el nombre ‘Feinetes’ de Sant Mateu.

Juntarse y comunicarse

No es difícil imaginar los beneficios que tienen estos encuentros para los más mayores de la sociedad. Se aprecian en la calidez de sus saludos, el modo en el que siguen un paso de baile o la expresión facial de quienes cantan y reviven el pasado a través de la música. En un intento de poner palabras a estos gestos, Serra solo puede responder: «Hay que estar dentro para conocerlo... También hacemos excursiones de 90 personas por la isla. Comemos juntos, nos comunicamos...».

Esta última frase es la que repiten desde todas las asociaciones como seña de identidad. «Tenemos un punto de reunión y terapia, compañía y distracción, que es lo que necesitamos», indica Antonia Torres Torres, presidenta de la Associació de Majors de Sant Antoni de Portmany.

En el puesto de esta organización se muestran cuadros, prendas tejidas a ganchillo, velas o cortinas payesas. Todo está elaborado por miembros de la asociación, que en total son cerca de 500. Unos son más participativos que otros y sobre todo intentan compartir habilidades. Torres explica que incluso hay un grupo de mujeres en el que «cada una sabe algo diferente y que enseña a las otras».

Además de estos talleres, los sábados y los domingos hay baile con música en vivo en la sede de la asociación. «Las mujeres van a la peluquería y cada sábado es una fiesta», destaca. La presidenta reconoce que realizar estas actividades y ofrecer otras como clases de gimnasio o yoga es posible porque tienen «mucha suerte» por disponer de un buen espacio en el que hacerlo, en el Club es Clot Mares.

Desde la Associació de Majors l’Esplai, trasladan todo lo contrario: «No tenemos ni un despacho digno», critica su tesorero, Vicent Marí. «No podemos mostrar artesanía porque no tenemos salas para hacerla», añade María Balbina Palau, presidenta desde el pasado septiembre.

Precisamente, las mesas de su estand no cuentan con las prendas de ganchillo o los cestos de esparto que caracterizan la decoración del resto. Sin embargo, explican que tratan de ofrecer a sus asociados actividades semanales como clases de gimnasia, pilates, zumba o Tai Chi Chuan. «Promocionamos paseos, hacemos desayunos sorpresa... Tratamos de reinventarnos», añade Balbina mientras apunta hacia la pared en la que han colgado varios carteles que anuncian las caminatas.

Instalaciones para mayores

Marí explica que la sala de la que disponen en Can Ventosa no es suficiente para los ya más de 1.400 asociados, a los que no deja de sumarse gente: «Se incorporan entre tres y cinco personas semanalmente y sería ideal tener instalaciones para nuestros mayores», reclama. Desde la asociación comparten la sensación de que el Ayuntamiento de Ibiza, que gestiona este centro cultural de Vila, no prioriza la cesión de espacios a l’Esplai como debería: «Van primero los empadronados y luego nosotros», lamentan. «Paso por las sedes de otras asociaciones y ellos tienen medio edificio cuando nosotros solo una sala polivalente», reitera Marí.

En este sentido, Balbina indica que la asociación ha trasladado la necesidad de unas instalaciones mejores al Consell, que es la Administración a la que Marí nombra junto a la Fundación Abel Matutes y la Fundación Julián Vilás Ferrer, como «únicas» entidades de las que reciben colaboración. «Somos la asociación de mayores más antigua de Ibiza y nuestra función es potenciar el envejecimiento activo. Necesitamos un lugar mejor para nuestros mayores, que son los protagonistas», sentencia Marí, tras recordar que el coro que hay en el escenario es una de las iniciativas que se pusieron en marcha en diciembre del año pasado para los mayores de l’Esplai.

Escuchándolos hay más de 50 personas, a las que luego se sumarán cinco usuarios de cada residencia de mayores de la isla, cuentan desde la organización del evento. También está presente el presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, que visita los diferentes puestos en compañía de la consellera balear de Bienestar Social, Sandra Fernández; la consellera de Bienestar Social, Carolina Escandell; el presidente de la Federación Pitiusa de Asociaciones de la Tercera Edad, Toni Pujolet, y miembros de las diferentes corporaciones municipales de la isla.

El ambiente también lo animan las actrices de la Associació de Pageses Emprenyades y una exhibición de tir amb bassetja a cargo del Club JASA. Durante la jornada, que incluye la preparación de un arròs de matances para unas 1.200 personas, la Associació de Majors de Sant Agustí también ofrecerá una representación teatral y habrá baile en línea.

Esta última disciplina es «la salvación de los mayores», según Toni Torres Torres, presidente de la Associació de Majors de Puig d’en Valls. En el puesto del centro Llar Ibiza, que gestiona el Consell, Araceli Juan, Victoria Ferrer, María Rodríguez, Jennifer Saxpy y Josefa Ribas muestran otras vías de «salvación». Exponen telas bordadas y pintadas por ellas mismas. En cambio, en el estand de la Associació de Majors de Sant Jordi i Sant Francesc, hay cuadros de santos: «Teníamos bastante material y queríamos mostrar lo que decoraba antiguamente las casas», aclara su presidente Paco Ramón, que también se refiere a la asociación como un espacio «en el que se hacen cosas en comunidad».

«Socializar es muy importante a nuestra edad», coinciden desde la Asociación de Alumnos de la Universitat Oberta per a Majors (AUOM). Su presidente, Pep Serra, recuerda que además de los cursos para mayores de 50 años que se imparten en la UIB, en dos semanas se iniciarán una serie de charlas divulgativas, a las que los interesados se pueden inscribir en los diferentes ayuntamientos de la isla porque, como reza el eslogan de la UOM, hay «una vida para aprender».

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