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Gastronomía

Vecinos al calor del plato más tradicional de la Semana Santa de Ibiza

Jóvenes y mayores se han juntado estos días en la Asociación de Vecinos de Can Tomàs, en Sant Antoni, para preparar una de las recetas más típicas de la Semana Santa ibicenca: el ‘cuinat’

Hicieron todo el proceso, desde recoger la ‘verdura’ hasta catarlo después de cocinarlo el Jueves Santo.

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

No se han perdido ni una fase del proceso. Desde recoger la verdura en el campo hasta relamerse, e incluso repetir plato. Los vecinos de Can Tomàs han vivido varios días pegados a una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa de Ibiza: el cuinat. Y es que la asociación de vecinos ha organizado su primer taller para aprender a preparar esta receta ancestral. «Es el primer año que lo hacemos. Siempre intentamos hacer actividades para dar a conocer nuestra cultura y nuestras tradiciones. Hemos hecho talleres de bescuit de Nadal, de flaó, de magdalenas ibicencas, de hierbas... ¡Teníamos pendiente el cuinat!», explica Apolònia Barceló Soler, presidenta de esta agrupación de vecinos.

Aún conserva en la boca el sabor del que prepararon todos juntos. Una de las cosas que más ha llamado la atención de la asociación es el interés que despertó la actividad entre la gente joven. «Participaron activamente en este taller y se interesaron tanto en conocer los ingredientes (verdura -colleja- acelgas, espinacas, guixes, habas, hierbabuena, ajos, ajos tiernos, ñoras, aceite...) como el completo y laborioso proceso de elaboración», destaca la presidenta. El taller estaba abierto a todo el mundo, aunque los miembros de la asociación de vecinos tenían un descuento en el coste de la actividad. Pagaban diez euros de los 25 que costaba a todos los demás.

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El momento de deshojar la 'verdura'. / AAVV Can Tomàs

En el taller, al final, se dio una mezcla de participantes interesante: personas que tenían conocimientos sobre este plato y auténticos novatos. Los primeros compartieron su saber mientras los segundos se empaparon de los conocimientos de los expertos, recuerda la presidenta.

Así, el miércoles por la tarde quedaron todos para ir al campo a recoger la verdura, el ingrediente principal de la receta. «Teníamos un poco de miedo de que se pasara la verdura y, de hecho, habíamos programado el taller unas semanas antes, pero iba bien y, como la teníamos controlada...», comenta Apolònia, que relata que, ya con toda la verdura recogida pusieron las guixes a remojo y todos se dedicaron a la ardua labor de deshojar el ingrediente protagonista. Lo dejaron preparado y se marcharon.

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Hasta la mañana del Jueves Santo, cuando a las diez de la mañana se pusieron todos manos a la olla. Cocieron las guixes, que ya estaban en su punto después de toda la noche en agua, y las habas. Lavaron la verdura y las acelgas y de éstas separaron el tronco «cortándolo muy pequeñito, para luego hervirlo añadido a la verdura», relata Apolònia, que continúa: «Organizados en grupo cortábamos los ajos, preparábamos las espinacas, hierbabuena, freíamos y picábamos las ñoras... y así hasta completar todo el proceso».

A mediodía llegó el mejor momento del taller, el de probar el cuinat. Si alguien se pregunta cómo estaba, Apolònia no duda en contestar: «¡Buenísimo!». De postre, como no podía ser de otra manera, hubo flaó.

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