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Transporte en Ibiza

El conseller de Movilidad de Ibiza reconoce un "día duro" con la nueva contrata de autobuses

La desubicación de los usuarios que desconocían las nuevas líneas y los fallos tecnológicos y en el sistema GPS de algunos autobuses marcaron la jornada inaugural del nuevo servicio de transporte en Ibiza

Una informadora atiende a una usuaria en los andenes del Cetis, donde no hay cobertura de Internet.

Una informadora atiende a una usuaria en los andenes del Cetis, donde no hay cobertura de Internet. / Toni Escobar

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

“Ha sido un día duro”, reconoce Mariano Juan, conseller del área de Movilidad de Ibiza, transcurridas las primeras horas desde la puesta en servicio de la esperada nueva contrata de autobuses de la isla. Aún desconoce los datos de usuarios transportados, que se sabrán al finalizar el día, y de las incidencias habidas: “No podemos, pues, hablar de ciencia exacta; hablamos de sensaciones. Y ha sido un día duro, una jornada en la que hemos movido a miles de personas y en la que se han producido dos tipos de incidentes”. Uno de ellos, producto de “la desinformación y la desubicación de mucha gente” que desconocía que había líneas nuevas -“a pesar de que creo que hemos machacado bastante esto a nivel de comunicación”-, por lo que “muchos buscaban el equivalente a su línea antigua o que fuera su línea exacta”.

Pone el ejemplo de una mujer que buscaba el bus de Portinatx a Vila: “Es que ahora ya no va así la cosa, no son todos buses directos a Vila, sino que, precisamente, al ser transversales, te tienes que bajar en un sitio, haces un transbordo y coges otra línea y llegas a la misma hora que llegabas antes con el bus directo. Pero esta transversalidad, esta cultura del transbordo no se entiende en la isla aún”.

"Esta transversalidad, esta cultura del transbordo no se entiende en la isla aún”

Sin GPS no se mueven

Las otras “incidencias” son las “propias del sistema”, explica: “Ha habido algún autobús que, efectivamente, ha tenido problemas tecnológicos. Por ejemplo, el vehículo ha decidido no dar tiques o, en un caso, ocurrido en Santa Eulària, como el GPS no funcionaba, no podía circular, porque, por lo visto, si no tienes el GPS activado no se mueve”. Por ese motivo, a lo largo del día han tenido que “recolocar autobuses para suplir los que no podían circular”.

En el lado positivo, Juan indica que se han probado satisfactoriamente tanto las tarjetas nuevas como las viejas, “que están funcionando simultáneamente; esto puede parecer una tontería pero no es tan sencillo, es complicado”.

Agradece “la paciencia de los usuarios” y recuerda la evolución que, en una sola jornada, ha vivido el transporte insular: “Venimos de contratos en los que no se controlaba absolutamente nada porque no había nada informatizado, nada. Las incidencias que pudiera haber el día de ayer [por el martes] con el contrato viejo, no las sabíamos y solo nos podíamos fiar de las llamadas que teníamos de los usuarios, para luego pedir explicaciones por teléfono al concesionario”. Todo eso ha cambiado: “Ahora tenemos un panel en tiempo real que lo hemos estado mirando esta mañana y en el que vemos a todos los autobuses circulando que están geolocalizados”.

"El sistema se irá asentando"

De esa manera, en el Consell pueden conocer “el número de pasajeros, el chófer que lo conduce, las zonas por donde pasa, y así se puede hacer el seguimiento de todas las incidencias que ha habido y todos los fallos que se han producido, lo cual es importante para requerir a la empresa que cumpla el contrato”.

Las incidencias tecnológicas “se irán arreglando, el sistema se irá asentando, igual que la información de la gente, que también se irá recolocando cuando vaya conociendo cuáles son sus nuevas paradas y horas”. Y si se detectan “carencias o frecuencias que hace falta reforzar en periodos de máxima ocupación, cuando la gente va o viene de trabajar, por ejemplo, se hará gracias a que se dispone de una bolsa de kilometraje extra ofrecido por la empresa para ganar el concurso”.

El conseller de Movilidad insular reconoce que aún son “muy pocas” las líneas en las que se puede saber cuál es la ubicación de los autobuses en tiempo real

El conseller de Movilidad insular reconoce que aún son “muy pocas” las líneas en las que se puede saber cuál es la ubicación de los autobuses en tiempo real a través de la app de Alsa, Moby4you, si bien con el tiempo, según se vaya implementando el sistema, “van a aparecer todos los vehículos de todas las líneas en esa aplicación en tiempo real, pero por ahora no”. En las que ya se puede consultar este importante dato en la app, aparece un pequeño arco azul a la izquierda del tiempo que falta para que el vehículo llegue a la parada: “Y no sólo aparecerán todas en algún momento en esa aplicación, sino que acabarán saliendo también en Google Maps, incluso los transbordos necesarios. Los datos de las rutas ya están volcados en Google Maps porque la gente, sobre todo la de fuera, lo usa más que la propia aplicación de Alsa”.

Marquesinas apagadas

“Sí que nos ha extrañado una cosa: que las marquesinas de las paradas del Cetis estaban apagadas. No sabemos por qué. Esperamos alguna explicación de la empresa de por qué no han funcionado”, reconoce Juan. Respecto a que en los andenes del sótano del Cetis no haya cobertura de Internet para poder abrir la aplicación de Alsa, lo cual ha obligado a los informadores de la empresa de transporte a hacer fotocopias de las rutas para explicarlas a los usuarios, el conseller razona: “Estas son las típicas puñetas que no predices. Ni habíamos caído en que eso podía ocurrir. Pues habrá que hablar con la concesionaria para que ponga wifi abajo, porque no vamos a hacer a subir a la gente arriba para saber qué línea tiene que coger”.

"Pues habrá que hablar con la concesionaria para que ponga wifi abajo, porque no vamos a hacer a subir a la gente arriba para saber qué línea tiene que coger”

Esa y “otras puñetas habrá que ir limando” con el tiempo, como que el martes no apareciera en la app (ya está solucionado) que existiera conexión con Cala Llonga o que la aplicación mande a los vecinos de ses Païsses a sa Serra, a casi tres kilómetros andando, a coger el autobús para ir a Vila.

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