Domingo de Ramos
Semana Santa en Ibiza: La lluvia agua la salida de La Borriquita
Es la primera vez que se suspende por causas meteorológicas la procesión con la imagen de Jesús entrando en Jerusalén desde que la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio la adquirió en 2008
«Es una pena, pero hay que priorizar la seguridad de los cofrades, la talla y los fieles que la acompañan», señala su presidenta, María Nieves Jiménez Bonet

La Agencia Estatal de Meteorología ya lo advertía con antelación: una irrupción de aire polar traería viento y precipitaciones a las Pitiusas el Domingo de Ramos. La predicción se ha cumplido, por lo menos en Vila. A las nueve y media de la mañana el agua cae con ganas sobre la ciudad y empieza a desbaratar parte de los planes religiosos programados en este arranque de la Semana Santa.
Ante el chaparrón, se decide suspender la bendición de palmas en la iglesia de Santo Domingo, programada a las diez de la mañana, y la posterior procesión hasta la catedral. Al público congregado allí se le invita a que vaya directamente allí, donde a las diez y media hay prevista una misa. La presidirá el obispo de Ibiza, Vicent Ribas, que bendecirá previamente las palmas y ramos de olivo de los fieles.
Las parroquias de Santa Cruz y del Roser también se ven obligadas a suspender sus salidas al exterior y celebrar el tradicional rito directamente en el interior de los templos, antes de comenzar la eucaristía. Lo mismo ocurre en la iglesia de Sant Elm, donde algo más de una veintena de personas asisten a la misa, pendientes de si podrá salir el paso de La Barroquita, que aguarda en el interior del templo, depositado en la entrada.
A esa hora, cerca de las diez y media, no hay rastro en las cercanías de la parroquia del Salvador de la Marina ni de cofrades del Santísimo Cristo del Cementerio ni de miembros de su banda de cornetas y tambores. No es de extrañar, porque no ha parado de llover. Rosa María y José, que se han desplazado desde Sant Jordi para ver a La Borriquita, vaticinan que «con lluvia no se celebrará el evento».

María Nieves Jiménez Bonet, en el claustro del Ayuntamiento de Ibiza, con los regalos de la rifa de la comida de hermandad. / Maite Alvite
Lo comentan justo cuando entran por la puerta de la iglesia, paraguas en mano, tres vecinas de Puig d’en Valls: Ernestina Almirón, cuyo marido e hijo pertenecen a la cofradía Nuestra Señora de la Piedad, y Lina Cardona y Aida Orvay, madre e hija, miembros ambas de esta hermandad con sede en Sant Elm. Aparece en escena un agente de la Policía Local y les pregunta si saldrá el paso porque hay que tener listo el dispositivo de seguridad para la procesión, que este año, para sortear las obras entre la plaza de Vila y la calle de Sa Carrossa, había tenido que modificar parte de su recorrido escogiendo como alternativa el entorno del MACE.
Dispuesta a acabar con tanta incertidumbre, Lina llama a su hermano Juan, que es uno de los encargados de portar a hombros la imagen de la entrada de Jesús en Jerusalén. Él, a la vista de la que está cayendo, no se ha movido de su casa, le cuenta. La que sí está en Dalt Vila, explica, es su mujer, Esperanza Roig, vicepresidenta de la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio, que está ayudando con los preparativos de la comida de hermandad.
Antes de poder aclarar con ella qué va a pasar, llega la confirmación oficial de que se anula la procesión a través de una llamada telefónica de la presidenta de la hermandad y de la Junta Coordinadora de Cofradías de Vila, María Nieves Jiménez Bonet.
Decisión consensuada
«Nos hemos reunido la junta directiva y nuestro consiliario, José Martínez Franco, y hemos tomado la decisión de cancelar la salida desde Sant Elm hasta El Convent debido a las malas condiciones meteorológicas. Hemos avisado a través de nuestros canales de difusión a todos los cofrades y les hemos informado de que se mantienen tanto la misa de las doce en nuestra sede como la comida de hermandad», explica.
La decepción y la resignación se pintan en los rostros de los feligreses que se van a enterando de la noticia. La procesión de La Borriquita es un evento «muy familiar y querido» que muchos, como Lina, viven con especial emoción.
«Da pena cancelarla cuando estaba ya todo preparado, pero hay que ser responsables y priorizar la seguridad de los cofrades, los fieles que nos acompañan y la imagen. Nos hubiera gustado salir, pero con el pavimento mojado alguien podría resbalarse y hacerse daño. Igualmente vamos a celebrar el Domingo de Ramos con la misa en Santo Domingo y la comida cofrade», explica la presidenta de la hermandad. Lo comenta mientras está trabajando junto a otros compañeros en el claustro del Ayuntamiento de Ibiza en la preparación de la comida de la hermandad, a la que está previsto que asistan en torno a 150 personas. «Habrá arròs de matances y rifa de regalos», recuerda.

Misa en la iglesia de Santo Domingo, presidida por Vicente Tur Palau. | M.A.
Desde que la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio empezó a procesionar con La Borriquita, «el 16 de marzo de 2008», solo se había cancelado este evento una vez, en 2020, debido al covid. Pero la primera vez que se anula por motivos meteorológicos es en 2026. Lo confirma Jiménez y también Antonio López López, de 80 años, «el cofrade de más edad de todas las hermandades de Vila que todavía procesiona en Semana Santa».
Este veterano miembro de la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio, que es uno de los que llevan a hombros este paso desde sus inicios, recuerda un Domingo de Ramos en el que tuvieron que cubrir a La Borriquita con plásticos para que no se mojara. «Cuando he visto esta mañana el panorama he pedido a Dios y a la Virgen que saliera el sol y dejara de llover», comenta a las puertas de Sant Elm. Sus ruegos, a la vista está, no han sido escuchados, pero él confía en poder cargar la imagen cuando la tengan que devolver a su casa, en Santo Domingo. Lo dice con esperanza, antes de entrar en el templo y hacerse con una ramita de olivo recién bendecida.
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