Agricultura
Los agricultores de Ibiza, preocupados por el conflicto en Irán y la falta de relevo generacional
La secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, María Begoña García, y el conseller de agricultura, Joan Simonet, explican las medidas que se van a tomar en el campo en los siguientes meses

Público y asistentes a la asamblea esperando para comer en la cooperativa agrícola. / Vicent Marí

"Cuando hay lluvias y el tiempo es bueno para el campo, le cambia la cara a los payeses, para mejor", considera Joan Simonet, conseller de Agricultura del Govern balear, presente este domingo en la asamblea anual de la cooperativa agrícola de Santa Eulària. Josep Colomar, su presidente, confirma las palabras del conseller: "Los payeses nunca padecemos con el tema de las lluvias, cuando llueve es una alegría y un regalo". Aunque suene contradictorio, han podido cultivar menos, "la campaña del cereal ha caído un 10% con respecto al año pasado, pero eso es positivo", mantiene Colomar, que explica que habrá unas reservas de agua que no tenían: "Pasaremos el verano un poco más tranquilos".
"La agricultura es muy variable y depende de muchos factores externos. Por un lado, está el tema de la climatología", explica el gerente de la cooperativa, Xavier Conesa: "A veces, llueve cuando toca, entonces la gente puede hacer el trabajo que hace siempre, pero otros años no llueve cuando toca, entonces te tienes que aguantar". Añade, a su vez: "Como decía el presidente, venimos de unos años muy malos, en los que los acuíferos estaban muy bajos, entonces, toda la que venga [el agua], es bienvenida".
Cómo afecta la guerra al campo ibicenco
El gerente de la cooperativa habla sobre el cereal que "es una cosa que se mueve bastante". "Para lo bien que ha llovido, no ha habido tanto movimiento. También venimos de muchos años de sequía, con lo cual, el cereal, por mucho trabajo que se hiciera, ya no crecía", justifica. En este sentido, asevera que para los que lo han podido sembrar, "será un buen año para el pasto". Y con las lluvias, añade que "algunas personas se han quedado sin sembrar porque les ha cogido el agua y no han podido hacer el trabajo. Aunque cada día se trabaje más, es complicado: la agricultura es un tema muy heroico, y más en esta isla".
Con las últimas palabras se refiere a un problema que llevan advirtiendo los agricultores desde hace años: el relevo generacional. "Esto hace años que lo estamos pidiendo y reivindicando y seguimos sin jóvenes que cojan ese relevo", mantiene Conesa.
"Con la guerra de Ucrania no había cereal y no había semillas", recuerda Colomar: "Con la guerra en Irán sube el consumo agrícola, porque hay muchos derivados del petróleo como el plástico o el propio gasoil. Los agricultores siempre somos los que recibimos", considera el presidente de la cooperativa. Con respecto al aumento de los costes del campo, Conesa explica que no se trata de un problema solamente de gasoil, sino de "los fertilizantes que utilizan los agricultores, que contienen materias primas, como la urea, que tienen que pasar por allí [por el estrecho de Ormuz] y todo eso repercutirá".
Si se alargara el conflicto, Colomar cree que habrá problemas, no solo para traer fertilizantes, sino "en todos los aspectos": "Cuanto más se alargue el conflicto, más lo padeceremos". El problema principal que señalan es que "el agricultor planea la campaña, y si planea sembrar y poner fertilizante, por mucho que suba el precio tendrá que acabar poniéndolo porque la semilla ya está puesta y tiene que seguir adelante. Lo que ocurre es que si él calculaba unos costes de 10, al final acabarán siendo de unos 15". Con respecto a esto último no saben cuánto repercutirá en el precio y el producto final, pero Colomar señala que, para los payeses "normalmente suben los gastos, pero no los ingresos".
Además, recuerdan que en las islas hay un añadido: "La doble insularidad, que es un hecho: nosotros, en comparación con la Península, tenemos un sobrecoste de un 20%, aproximadamente, tanto de materias primas como para los fletes marítimos. Todo esto repercute de alguna manera, no es lo mismo ser agricultor en Ibiza que en Valencia", sostiene el presidente de la cooperativa.
Govern y Gobierno "remando en la misma dirección"
María Begoña García, secretaria de Estado de Alimentación y Agricultura, y Joan Simonet explican, después de la asamblea, las medidas que han tomado en sus respectivas administraciones para paliar las problemáticas que padece el campo. Simonet explica: "Estamos en contacto con el Ministerio para poder complementar con fondos propios la ayuda que ha sacado de fertilizantes y, en paralelo, sacamos una nueva línea para piensos de ganadería". Las ayudas del Govern suponen "1,5 millones de euros para fertilizantes, 3,5 millones para pienso, además de 1 millón para fomentar el producto local".
García recuerda que "el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la semana pasado puso sobre la mesa 877 millones de euros para el sector primario, porque es un sector estratégico del país". Sostiene, a su vez, que lo que ha hecho el Govern "es lo que tendrían que hacer todas las comunidades autónomas, dar ayudas complementarias allí donde el Gobierno estatal no llegue".
Antoni Costa, conseller de Economía, Hacienda e innovación del Govern, prefiere no contestar cuando se le pregunta: "Simonet es el que sabe en tema agrícola, yo solo he puesto el dinero", se justifica.
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