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Apuntes

Es Broll de Ibiza volverá a abastecer todo el verano a los regantes de Buscastell

Los cerca de 50 propietarios vinculados a este sistema tradicional de regadío esperan una mejor campaña de cultivo después de las abundantes lluvias

Limpieza, ayer por la mañana, de una de las acequias que distribuye agua de es Broll de Buscastell. | TONI ESCOBAR

Limpieza, ayer por la mañana, de una de las acequias que distribuye agua de es Broll de Buscastell. | TONI ESCOBAR

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Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Ibiza

El verano de 2026 será el primero de los últimos años en el que es Broll volverá a abastecer con continuidad a la comunidad de regantes de Buscastell. El presidente de la asociación de vecinos de la zona, José Bonet Costa, explica que las abundantes lluvias de este invierno permitirán que el agua corra hasta que vuelva a llegar el frío.

Hace diez años un estudio del Govern balear estimaba que el caudal de es Broll puede variar entre los 12.000 litros por hora en verano y los 60.000 durante periodos de lluvia. Cuando hay sequía, el caudal va perdiendo fuerza y Bonet explica que en las últimas temporadas era habitual que el agua dejase de llegar entre junio y julio.

«Hará unos dos o tres años que no llegaba agua a Can Damià», apunta Alicia Torres Torres, refiriéndose a su finca, que se encuentra en la parte baja del torrente y, como ya ocurría cuando funcionaban los molinos de agua del valle, hace tiempo que ésta tardaba mucho en llegar cuando regaban los propietarios de los terrenos más cercanos al manantial. Ahora sabe que este verano será diferente.

«Puede que haga cinco o seis años que no llovía así y ahora tendremos agua para todo el verano», coincide un tercer propietario que prefiere no dar su nombre. Todos se concentran este sábado en la limpieza de la red de acequias que riegan los terrenos de Buscastell. Algunos recuerdan que el pasado 25 de octubre es Broll manó agua con fuerza y la devolvió a los canales y huertos que lo rodean. Al margen de las precipitaciones, este sistema de regadío de origen andalusí se rige por rigurosos turnos de reparto que asignan a cada parcela unas horas y unos días concretos de riego.

Bonet indica que fue a partir de mediados de los años 90 cuando la primera sequía afectó al nivel freático de la zona y al manantial de es Broll, que alimenta en parte el torrente de Buscastell. Desde entonces, se ha ido repitiendo: «Unos años baja el agua y otros no». De este modo, los alrededor de 50 propietarios de la zona, según calculan los asociados, asumieron hace tiempo que la calidad del riego iba a funcionar «por años».

«No se ha perdido agua»

Después de las lluvias frecuentes de este invierno, Bonet sostiene que este 2026 el regadío será bueno, e incluso aclara: «Ha llovido mejor porque hay años en los que baja mucho torrente y es muy espectacular, pero eso no le aporta mucho a es Broll, porque en las lluvias muy rápidas el agua se escapa y la tierra no bebe». En cambio, al haber llovido con más frecuencia pero de manera más pausada «los acuíferos lo han notado más y no se ha perdido agua».

En las temporadas en las que prima la sequía, la preocupación de los agricultores no se centra tanto en mirar al cielo como a lo que les rodea. La cuenca de Buscastell compite en absatecimiento con los terrenos de Sant Mateu, Santa Agnès y Sant Miquel, donde ha aumentado el consumo de agua: «Antiguamente no había perforadas en la zona norte porque el agua estaba a mucha profundidad y las máquinas que se usaban solo bajaban a los cien metros. Sin embargo, ahora bajan a 500 y todo el mundo tiene una perforada en su casa», observa Bonet.

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