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Vivienda

Insólito desahucio de una vivienda en ibiza: obligado a desalojar su "casita de madera"

El conflicto se originó tras la ruptura de la pareja de la madre del desahuciado, quien vendió el usufructo vitalicio de la finca a su expareja en 2009

Viviendas diseminadas cerca de la costa en Ibiza.

Viviendas diseminadas cerca de la costa en Ibiza. / Xescu Prats

Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Baleares acaba de ratificar uno de los desahucios más insólitos de Ibiza, en el que el drama de la vivienda sigue dando lugar a situaciones incluso surrealistas, protagonizadas por afectados que siguen agarrándose a cualquier hilo que les ayude a encontrar un techo donde alojarse. La sentencia balear obliga a un joven a abandonar una vivienda porque no dispone de un título válido que justifique su permanencia en el inmueble tras ser requerido por el actual usufructuario.

El litigio tiene su origen en un documento privado firmado en marzo de 2009. En aquel momento, la madre del ahora desahuciado vendió el usufructo vitalicio de dos fincas de su propiedad a su pareja sentimental. En dicho contrato se estipuló que tanto la mujer como sus padres y sus hijos podrían seguir habitando en la finca, especificando para uno de ellos el uso de una "casita de madera".

Tras la ruptura de la pareja y la marcha del dueño de la vivienda, este inició acciones legales para que se reconociera su derecho de usufructo, que fue confirmado judicialmente. En 2024, envió dos SMS certificados reclamando la posesión de las fincas, a lo que los ocupantes no accedieron, desencadenando la demanda de desahucio. La defensa del joven sostuvo durante el proceso que su residencia en la finca no era gratuita ni carente de título, sino que se basaba en un derecho de habitación reconocido en el contrato de 2009. Sin embargo, la jueza de instancia, y ahora la Audiencia, han rechazado este argumento.

El tribunal subraya que el contrato no establecía duración, renta ni merced por ese uso, y que no resulta "coherente" que alguien adquiera un usufructo para luego dejarlo sin contenido otorgando habitaciones vitalicias a toda la familia del vendedor. La sentencia concluye que se trató de una "posesión tolerada" por las buenas relaciones familiares de aquel entonces, una situación que cesa en el momento en que el titular legítimo reclama la propiedad. El fallo definitivo obliga al joven a dejar la finca "libre y expedita" a disposición de su dueño, bajo apercibimiento de lanzamiento si no lo hace voluntariamente, y además le impone las costas del recurso de apelación.

Por otro lado, la Audiencia ha mantenido la absolución de la madre del joven. Aunque el demandante insistía en que ella seguía viviendo allí, la mujer pudo demostrar mediante un certificado de empadronamiento que reside en otro domicilio desde agosto de 2023, antes de que se interpusiera la demanda.

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