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Economía

Las empresas de Ibiza y Formentera afrontan un aumento de precios debido a la crisis provocada por la guerra

Las subidas generales de costes podrían reducir los beneficios de las empresas pitiusas, que tendrían que subir los precios que fijan a sus clientes

De izquierda a derecha: Oscar Prohens, de Banco Sabadell; el presidente de Pimeef, Alfonso Rojo; y el responsable de comunicación de Pimeef, Toni Bonet

De izquierda a derecha: Oscar Prohens, de Banco Sabadell; el presidente de Pimeef, Alfonso Rojo; y el responsable de comunicación de Pimeef, Toni Bonet / Toni Escobar

Ibiza

"La inflación es como la pasta de dientes. Una vez que está fuera, difícilmente se puede volver a meter. Así que lo mejor es no apretar demasiado el tubo". La sorprendente comparación se atribuye al expresidente del Banco Federal Alemán Karl Otto Pöhl y son las empresas de Ibiza y Formentera las que la pueden sufrir en sus cuentas de resultados próximamente. Así, la subida del coste del petróleo debido a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán tiene todas las papeletas para ser el tema de conversación durante los próximos meses.

La Petita i Mitjana Empresa d'Eivissa i Formentera (Pimeef) ya atisbó algo de esta tendencia generalizada de crecimiento del coste de la vida cuando dio a conocer su 'Encuesta de actividad 2025' hace casi dos semanas. El documento señala que un 51,4% de las entidades consultadas tienen previsto aumentar sus precios de venta a lo largo de 2026 por un 17,4% que no comparte este pronóstico. El resto de los participantes en la investigación indicó no haberse formado una idea al respecto.

Sin embargo, se puede afirmar con casi total rotundidad que estos datos son inexactos, ya que el estudio quedó obsoleto desde el día de su publicación, ya que la entidad realizó estas entrevistas justo antes del conflicto bélico. Por lo tanto, las cifras podrían servir de orientación para hacernos una idea de las cotas mínimas de compañías que subirán sus importes finales.

¿A qué ritmo subirán los precios?

La cuestión parece ser si las empresas pitiusas aumentarán sus precios al ritmo de la inflación que está por venir. Aunque el peor negocio del mundo, y más desde hace algunos años, es hacer previsiones económicas, el documento de la Pimeef da algunas pistas de que el aumento general de costes ha perjudicado a sus asociados.

De esta manera, el 51,9% de los empresarios encuestados recuerda que en 2025 incrementaron sus precios de venta por debajo de la subida de los gastos que debieron afrontar. Otro 27,4% va un poco más lejos y asegura que no hizo pagar de más a sus clientes a pesar de la inflación. Por el contrario, el 17,3% reconoció que el crecimiento de sus costes estuvo por debajo que el de sus importes de venta y tan solo un 3,4% apunta que no modificaron sus precios porque el de sus proveedores se mantuvo.

Estas estadísticas indican que, por lo general, las compañías trataron de repercutir lo menos posible a sus consumidores la escalada de importes que sufrían. Es cierto que esta estrategia puede tener beneficios por lo que respecta a mantener la competitividad, pero lo más normal es que la rentabilidad de los negocios que la aplican se resienta.

Entonces, ante un escenario de un aumento general de importes más alto, ¿están preparados los comercios de Ibiza y Formentera para continuar con aumentos relativamente bajos? Si la respuesta es no, se cumpliría la comparación entre la inflación y la pasta de dientes y nos veríamos en una espiral de encarecimientos en el que la capa de población con menos ingresos sería la más perjudicada.

El temor a la insularidad

Como siempre, la insularidad agrava esta preocupante situación macroeconómica. Así, este medio ya ha publicado noticias sobre cómo afecta en concreto a los sectores del transporte, la agricultura y la pesca debido al mayor importe que supondrá trasladar suministros desde fuera. La 'Encuesta de actividad 2025' también da algunas orientaciones sobre en qué grado repercute a los negocios de las Pitiüses con la con las limitaciones que ya mencionamos.

De esta manera, el 32,3% de las compañías participantes en la investigación padecieron el año pasado un sobrecoste de entre un 1% y un 10% por el hecho de estar establecidas en Ibiza o Formentera. Otro 37,9% afirmó que tuvo que afrontar unos aumentos de entre un 11% y un 20% y un 23,8% sufrió unas subidas superiores al 20%. Aunque no contamos con datos desagregados por islas, es de esperar que los encuestados de Formentera acusen en mayor medida su situación geográfica por la 'doble insularidad' que supone tener tanta dependencia de las conexiones con Ibiza.

Es interesante observar que este apartado del estudio ofrece el histórico de estadísticas de los últimos años. Así, se puede ver qué ocurrió en 2022, el año en el que la invasión rusa de Ucrania desencadenó un golpe parecido en los mercados internacionales de la energía.

La buena noticia es que en aquella ocasión las respuestas que dieron los encuestados por la Pimeef sobre los costes extra de la insularidad apenas varió en relación con la edición anterior. Los empresarios que contestaron que no les afectaba este rasgo geográfico representaron un 1,8% menos que en las entrevistas de 2021.

Dentro de los que sí se vieron perjudicados, los que respondieron que sus gastos eran entre un 1% y un 10% mayores fueron un 2,4% más frecuentes. En los demás tramos, las diferencias entre los que afrontaron costes entre un 11% y un 20% y mayores de un 20% crecieron solo un 3,8% y un 3,2%, respectivamente. Como hemos apuntado, ninguna predicción está libre de error; pero estos datos invitan a no dejarse llevar por el pesimismo, por lo menos en este apartado.

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