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Semana Santa

El obispo de Ibiza asegura que las procesiones de Dalt Vila se celebrarán "con normalidad"

Vicent Ribas desvela, durante la reunión de la Junta de Cofradías, que el alcalde se ha comprometido a "acelerar" las obras que en estos momentos impiden transitar desde la plaza de Vila hasta Can Botino

Llegada de los representantes de las cofradías, este viernes, al Obispado para reunirse con el obispo.

Llegada de los representantes de las cofradías, este viernes, al Obispado para reunirse con el obispo. / J.A. Riera

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José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

La Semana Santa se celebrará en la ciudad de Ibiza “con normalidad”, “como siempre se ha hecho”, para lo cual el Ayuntamiento se ha comprometido “a acelerar las obras en Dalt Vila” que, en principio y como aseguraba el propio alcalde, Rafael Triguero, el pasado lunes, suponían un obstáculo insalvable para que las cofradías procesionaran por el Portal de ses Taules, la plaza de Vila y la calle General Balanzat. Es lo que ha asegurado el obispo de la diócesis de las Pitiusas, Vicent Ribas, durante el encuentro de la Junta de Cofradías de Vila celebrado la noche de este viernes en la sede del Obispado, situada en la calle Pere Francès, en la que además han participado la presidenta de dicha junta, María Nieves Jiménez Bonet (que también está al frente de la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio, de la iglesia de Santo Domingo), y los responsables del resto de cofradías de la ciudad, así como José Martínez Franco, delegado de Liturgia y párroco de Sant Antoni.

Según ha sabido este diario de fuentes participantes en esta cita, Ribas ha explicado que desde el Consistorio le han asegurado que “habrá Semana Santa como siempre”, para lo cual “se acelerarán en los próximos días las obras” pendientes. El objetivo es que “el Jueves y el Viernes Santos haya procesiones con normalidad”, ha indicado en una reunión que se preveía larga pero que finalmente no ha durado más que media hora.

Problemas con la Borriquita

Eso sí, no se podrán celebrar como es habitual la procesión de la Borriquita por Dalt Vila, el Domingo de Ramos (29 de marzo), así como varias estaciones de penitencia, como la de la Cofradía Nuestra Señora de los Dolores, que tendrá dificultades para disponer del Patio de Armas, como es costumbre, como escenario para cantar el Miserere. En principio, y según ha sabido esta redacción, la Semana Santa se celebrará con “normalidad desde el Miércoles Santo”, es decir, desde el 1 de abril.

Todo esto se concretará el próximo lunes (23 de marzo) en un encuentro que, en principio, tendrá lugar a las 21 horas y al que acudirán el obispo, el alcalde y parte del equipo de gobierno del Consistorio de Ibiza y, al menos, la presidenta de la Junta Coordinadora de Cofradías de Vila, para intentar salvar in extremis la Semana Santa, según han informado a este rotativo fuentes municipales y han confirmado desde las cofradías.

El Ayuntamiento de Vila ha mantenido durante esta semana “varios contactos” con Nieves Jiménez y con el responsable de la diócesis de Ibiza tras anunciarse, el pasado lunes, que las obras que se desarrollan en Dalt Vila, concretamente desde la plaza de Vila y hasta Can Botino, no estarían acabadas a tiempo, lo cual provocó indignación en las cofradías porque desbarataba toda la planificación de las procesiones de Semana Santa en la ciudad.

El hallazgo de restos arqueológicos, así como de una tubería de microcemento en la plaza des Desemparats, son las principales causas del considerable retraso que acumulan las obras de reforma que se llevan a cabo tanto en esa vía como en la de plaza de Vila y en la calle del General Balanzat, de manera que el tránsito entre Can Botino, sede del Consistorio, y el Portal de ses Taules es, en estos momentos, impracticable, especialmente para los pasos de Semana Santa, que justo transcurren por esos viales, sobre todo el Viernes Santo (3 de abril).

Diez días para ponerlo todo a punto

En principio, el alcalde afirmó inicialmente que el retraso de las obras obligaba a modificar el itinerario de aproximadamente ocho de las trece procesiones programadas entre el Viernes de Dolores (27 de marzo) y el Domingo de Resurrección (5 de abril). Esos cambios no solo afectarían al evento más multitudinario, el que tiene lugar el Viernes Santo, sino también a la procesión de la Borriquita por Dalt Vila, el Domingo de Ramos (29 de marzo), y a varias estaciones de penitencia, como la de la Cofradía Nuestra Señora de los Dolores. En caso de que se confirme que el Consistorio está dispuesto a que sea finalmente una “Semana Santa normal”, tiene apenas una decena de días laborables para ponerlo todo a punto. De lograrlo será poco menos que un milagro.

«Por una cuestión de seguridad, estamos buscando una alternativa para que la Semana Santa tenga un recorrido por la ciudad con normalidad, quitando que no podrán pasar por la plaza de Vila ni el Portal de ses Taules», afirmó el pasado lunes el alcalde, Rafael Triguero. Si se confirma lo dicho por el obispo en la reunión de la noche del viernes, ese acceso podrá ser posible antes del 1 de abril. Ahora mismo hay abiertas largas y profundas zanjas, algunas de hasta un metro de profundidad y dos de anchura, y el firme está cubierto por piedrecitas, cascotes, polvo, arena, adoquines y material de construcción. Hay vallas metálicas por buena parte del recorrido que impiden el acceso de los transeúntes. Transitar por allí es, en estos momentos, peligroso no sólo para los integrantes de las cofradías, sino también para los fieles que decidan asistir a su paso. Suelen ser millares.

La procesión del Santo Entierro, por ejemplo, no podría celebrarse en estos momentos como es tradicional, es decir, acompañada por las siete cofradías de Ibiza por las calles de Dalt Vila, ya que tres de ellas tienen su base en la Marina o en el Eixample. Ahora mismo no podrían ascender hasta la catedral las cofradías de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Resucitado, con sede en la parroquia de Santa Cruz; la de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, con sede en la iglesia del Roser, y la de Nuestra Señora de la Piedad, en la iglesia de Sant Elm. Las trincheras abiertas desde la plaza de Vila hasta Can Botino son obstáculos insalvables o peligrosos para los cofrades y para los asistentes en la actualidad.

La que en estos momentos lo tiene, aparentemente, más complicado para salir en procesión es la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio. Frente a la iglesia de Santo Domingo, su sede, se abre una zanja que recorre, por su acera derecha, toda la calle Balanzat, lo que estrecha aún más esa recoleta vía. Si no se aceleran allí las obras, los cofrades tendrán que apurar mucho para extraer del templo la imagen y para no resbalar a causa de la gravilla y la tierra o tropezar con las planchas metálicas que hay en el suelo.

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