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Relatos

Joel Blasco, parapléjico de Formentera: "Sin atención me siento tirado y abandonado"

El accidente medular que sufrió Joel hace ocho años transformó su día a día y desde entonces se enfrenta a barreras arquitectónicas que dificultan su integración

Joel Blasco, en la sede de Aemif.

Joel Blasco, en la sede de Aemif. / J.A. Riera

ibiza

Joel Blasco Costa es un joven que hace ocho años sufrió un accidente medular. Desde ese momento, su isla, Formentera, donde nació y creció, se convirtió en su mayor desafío, sin rampas ni una arquitectura adaptada a su condición le dificultan integrarse. Así lo explica este formenterés de 26 años, parapléjico, en la sede de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Ibiza y Formentera (Aemif), a donde ha acudido para explicar su historia y denunciar que lleva desde entonces esperando que alguien le ofrezca atención o recursos para que su día a día no sea una pesadilla.

La historia de un joven que necesita ayuda urgente

En 2017 Joel sufrió el accidente de tráfico tras el que quedó parapléjico. Un accidente que le llevó a vivir en silla de ruedas. Estuvo un mes en la UCI y, posteriormente, cinco meses en Barcelona, en el Institut Guttmann de Neurorrehabilitació. A pesar del trabajo en esta clínica especializada, Joel va en silla de ruedas, lo que complica su movilidad. "Afrontar el día a día donde viví toda la vida de esta manera ha sido muy difícil para mí, enfrentarme a esta cruda realidad no ha sido fácil", confiesa el joven, que continúa: "En palabras textuales del médico de rehabilitación del Hospital de Formentera, nunca me han aceptado una rehabilitación porque no estaban para perder el tiempo con un paciente crónico como yo".

Joel cuenta su historia mientras en la sede de la asociación se hace entrega del dinero recaudado por el calendario solidiario elaborado por el 061 de Ibiza y Formentera. Precisamente, Joel conoció a Mónica Álvarez (enfermera) y Ángel Crespo (médico del 061) hace tres meses, cuando sufrió una fractura en una pierna y acudieron a curarle en su casa. Fue entonces cuando se interesaron por su caso y han querido dar a conocer la realidad que sufre este joven entusiasta que aún está en lista de espera para ser atendido por la asociación. Sin recibir ningún tipo de terapia no ve salida: "Me siento tirado y abandonado".

El acceso a una rehabilitación constante depende directamente de la labor de asociaciones como Aemif, que cubren los huecos que la sanidad pública no llena en las Pitiusas, según comentan desde la asociación. El testimonio de Joel pone rostro a las carencias de la isla, especialmente sangrante con alguien que, como él, necesitan algo tan básico como poder caminar. A pesar de esto, Joel no se rinde y, según explica, se ejercita por su cuenta. Por si alguien se lo pregunta: sigue optimista ante las adversidades.

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