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Sucesos

Tres horas de retraso y un trato "inhumano": la odisea de una vecina de Ibiza en un barco de GNV que viajaba desde Barcelona

El "caos" en el buque 'Venezia' de GNV afectó incluso a transportistas con camiones, quienes, a pesar de tener billete con camarote, se vieron obligados a dormir en áreas comunes, denuncia la pasajera

Imagen realizada por la pasajera antes del embarque.

Imagen realizada por la pasajera antes del embarque. / A.M.R.

Nuria García Macias

Nuria García Macias

Ibiza

"Desde el primer momento el viaje ha sido terrorífico". Así narra Araceli M. Rodríguez, una vecina de Ibiza, el trayecto Barcelona-Ibiza de este martes en el buque 'Venezia' de GNV, una naviera que opera a través de Trasmed.

Lo que debía ser un viaje rutinario se convirtió en una auténtica odisea para los pasajeros del barco. Rodríguez, que viajaba con su marido, califica la experiencia de "vergonzosa". Sufrieron, denuncia, múltiples contratiempos relacionados con un cambio de embarcación, overbooking, retrasos y "una mala gestión por parte de la compañía".

Según explica, el viaje empezó a torcerse cuando al llegar a la zona de embarque de vehículos en el puerto de Barcelona le informaron de que las tarjetas de embarque que tenían ya no servían por un cambio de buque. "Tuvimos que ir al mostrador de la naviera para sacar los billetes nuevos y, como yo, el resto de los pasajeros. La cola era infinita" detalla. Y sigue: "una vez volvimos al coche nos dimos cuenta de que en las nuevas tarjetas de embarque no nos habían incluido la acomodación, pero no le dimos importancia". Rodríguez asegura que no recibieron ningún aviso de este imprevisto hasta tiempo después de haber sacado las tarjetas de embarque nuevas.

Al parecer, el embarque estaba programado para las 21.45 horas con salida aproximada a las 22 horas, pero no fue hasta las 23 horas cuando pudieron acceder al barco. Una vez dentro, tuvieron que estacionar el coche en la planta -2 de la bodega del barco, con tan poco espacio entre vehículos que "no se podía ni salir del coche". Los técnicos de tripulación les indicaron que, para llegar a cubierta, debían de subir por unas escaleras "muy deterioradas y peligrosas por las condiciones en las que se encontraban" hasta la planta 5 caminando, puesto que el ascensor se encontraba fuera de servicio: "No me quiero ni imaginar cómo lo debieron de pasar las personas mayores que viajaban para subir por ahí".

Robo de camarotes: niños y mayores durmiendo en el suelo

Rodríguez explica que el colapso de pasajeros fue tal que "incluso los que tenían asignada una acomodación se quedaron sin ella porque se la arrebataron otros que llegaron antes a recepción". Este overbooking también afectó a los transportistas: aunque con el billete de camión ya les incluye una acomodación en camarote, en esta ocasión no pudieron disfrutar de ellos: "Muchos camioneros se quedaron sin cama y tuvieron que dormir en las zonas comunes del barco".

El caos por la gestión de las acomodaciones obligó a que muchos viajeros ocuparan el suelo de las zonas comunes para intentar descansar durante la travesía: "No se podía caminar por el interior del barco, la gente se tiraba al suelo a dormir. Algunos niños y personas mayores, pobrecitos, también. Otros se apoyaban sobre las mesas de la cafetería".

Esta vecina destaca que lo que más impotencia le generó fue el "vergonzoso e inhumano" trato que recibieron por parte de los trabajadores del barco y las malas formas con las que trataron a todos los pasajeros: "Nos gritaban cuando se comunicaban con nosotros, parecíamos ganado. Intenté pedir ayuda para encontrar la zona de casitas de calma [acomodaciones para las mascotas] y me dijeron que en ese barco no había y que no entendía a qué me refería, a pesar de tenerla incluído en el billete de mis perras".

Sin explicaciones de la compañía a los pasajeros

Según asegura Rodríguez, por el momento no ha recibido ninguna explicación de la compañía sobre el motivo por el cual llevaron a cabo el cambio de barco. Tampoco se han hecho responsables de las acomodaciones que ni ellos ni el resto de pasajeros no pudieron utilizar.

Desde la compañía de GNV explican a este diario, tras varios días de insistencia, que "el buque que debía salir el lunes día 2 de marzo a las 22 horas de Barcelona hacia Ibiza sufrió una incidencia técnica", lo que obligó a cambiar de embarcación. Según informa a este diario la propia naviera, esto pudo "afectar a la gestión y embarque de pasajeros y, sobre todo, de mercancías, que requieren procesos más complejos", lo que provocó el retraso en la salida y llegada a Ibiza. Por el momento, sin embargo, a pesar de las peticiones de este diario, no detallan si los pasajeros afectados recibirán alguna compensación por lo ocurrido.

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