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Conflicto bélico

Atrapados en Tailandia: Juan Suárez y Jeanette van Breda, la odisea de regresar a Ibiza por la guerra en Irán

Tras veinte maravillosos días descubriendo Tailandia, Myanmar y Laos, Juan Suárez y Jeanette van Breda, que debían regresar hoy a Ibiza, se encuentran atrapados en Bangkok

Les han cancelado el vuelo por los bombardeos en Irán y encontrar otro no está siendo fácil. La ciudad es un hervidero de turistas en esta situación

No hay alojamiento y los precios suben cada día

Jeanette van Breda y Juan Suárez, en Tailandia.

Jeanette van Breda y Juan Suárez, en Tailandia. / A. P.

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

El vuelo para regresar a Europa, cancelado. Sin apenas opciones para salir de Tailandia. Sin hotel a partir del jueves. Y con los precios del alojamiento disparándose día tras día en Bangkok, la capital del país. Así se encuentran en estos momentos Juan Suárez y Jeanette van Breda, dos ibicencos atrapados en Tailandia por el conflicto bélico desatado en Irán y que ha paralizado el transporte aéreo en medio planeta. Poco se esperaban Suárez, comunicador y exdirector comercial de Diario de Ibiza, y su mujer, comerciante y ahora artista, que sus idílicas vacaciones terminarían así.

El matrimonio llevaba veinte días dando vueltas por el país, con algún salto a Myanmar y Laos. Compartiendo con su familia y amigos imágenes en templos, budas, en mitad de la naturaleza, rascacielos en las grandes ciudades... Hasta la madrugada de este miércoles (hora española), cuando en el mensaje no había fotos ni caritas sonrientes: «Hola. Estamos atrapados en Bangkok por el conflicto de Irán y Oriente Medio. Todas las compañías europeas han cancelado vuelos hasta la semana próxima o más por el cierre del espacio aéreo. Hay 90.000 pasajeros en nuestra situación y un caos total ya que todo el mundo está buscando opciones de vuelta a Europa. Hemos mirado vuelos por Hong Kong, Pekín, Singapur, Estambul, Australia y Estados Unidos, pero hay que esperar una o dos semanas. Nos ha tocado el flaco!!!».

Juan Suárez, en uno de los templos de Tailandia

Juan Suárez, en uno de los templos de Tailandia / J. V. B.

Juan y Jeanette habían llegado a la capital tailandesa desde Kamala Beach, en Phuket, en un vuelo doméstico «muy tranquilo». Sin embargo, al aterrizar en el normalmente frenético aeropuerto de Bangkok ya notaron que no era como otras veces: «Estaba casi vacío, cuando es un aeropuerto por el que pasan miles y miles de personas cada día». La imagen les dejó sobrecogidos. Apenas había actividad y todos los vuelos internacionales aparecían «cancelados» en las pantallas.

"Los vuelos van llenos y cuestan un sueldo"

Su vuelo de regreso a Europa estaba previsto para las seis de la mañana del jueves. Volaban con Qatar Airways y hacían parada en Doha y ya les habían avisado de que se cancelaba. «Hay una posibilidad que es salir a través de Estambul, primero con la Thai hasta la capital turca y luego con Turkish hasta Madrid. Pero los vuelos van llenos y cuestan un sueldo», comenta Juan, que señala que desde Qatar Airways ya les han advertido que ellos, de momento, no tienen previsto volar «antes de diez o catorce días».

El objetivo desde ese momento ha sido conseguir comprar unos billetes que les permitan regresar a la isla. El matrimonio ha mirado todas las posibilidades. La primera, a través de China, y la segunda, por Australia. Pero los precios, explica, están por las nubes: «Un billete de Bangkok a Europa llega a costar 7.000 euros en clase económica, 14.000 si somos dos personas».

El aeropuerto de Bangkok, anormalmente vacío. | J. S.

El aeropuerto de Bangkok, anormalmente vacío. | J. S.

Hoteles llenos y cada día que pasa más caros

A ese problema se suma, ahora, otro. Mucho más inmediato, confiesa Juan en un audio de whatsapp en el que, de fondo, se oyen los trinos de varios pájaros. El matrimonio había reservado una habitación en un hotel «a 20 minutos» del aeropuerto dado el madrugón para coger el vuelo. Han podido alargar la estancia una noche más, pero sólo una. «Lo reservamos hace un mes, pero está lleno y no nos podemos quedar más días», comenta. Así que, además de buscar vuelos para regresar a casa tienen que buscar, también, un lugar en el que pernoctar a partir del viernes. «Todo el mundo está en la misma situación», comenta el comunicador y relaciones públicas: «Ves a la gente paseando con las maletas arriba y abajo. La mayoría son turistas. Están morenos después de pasar un tiempo en el país y todos nos estamos reuniendo en Bangkok para volver a casa». Pero no salen vuelos, así que cada hora que pasa hay más gente en la capital, buscando vuelos y buscando dónde pasar la noche.

«Esto es caótico, pero, por suerte, Tailandia es un país muy tranquilo. El yoga y el relax es parte de su cultura y de su idiosincrasia. Estamos tratando de tomarnos esto de forma relajada, no muy en serio, porque, si no, te puedes volver un poco loco», comenta. El matrimonio reconoce que encontrar dónde alojarse «está complicado». Además, señalan que muchos establecimientos están «aprovechando la coyuntura» para subir precios: «Hoteles que normalmente cuestan cien euros por noche, ahora ya están a más de 200. Y cada día suben más. Si tienes que quedarte días es mucho dinero».

En la calle, en ese mar de gente entrando y saliendo de todos sitios con maletas, se percibe «una calma tensa, resignación». «Todo el mundo está esperando acontecimientos, pero lo que está claro por los comunicados que envían las aerolíneas es que hasta dentro de diez días no volarán. Aunque Donald Trump ha dicho que la guerra va a seguir cuatro semanas. Eso genera una inseguridad brutal para todo: para comprar billetes, sobre si podrás salir aunque los hayas comprado...».

Regresar dando casi la vuelta el mundo

La última posibilidad que el matrimonio de Ibiza ha encontrado para regresar es un periplo por medio planeta: Bangkok-Los Angeles-Miami. Barcelona-Ibiza. Partirían el día 11 de la capital tailandesa y aterrizarían en la isla el 13. «Es un billete económico, para lo que se está barajando: 1.350 euros», indica. Eso sí, implica quedarse una semana más en Tailandia y, además, supone pernoctar en Los Angeles, donde los hoteles rondan los 300 euros por noche. Además, hay un problema añadido: necesitan la ESTA, la autorización para volar a Estados Unidos. «Queremos ser optimistas y pensar que no tendremos problemas para entrar en el país», indica Juan. Esa vuelta a casa saliendo hacia el este del este y no hacia el oeste les supondrá 48 horas de vuelo en vuelo y convertirse, prácticamente, en Phileas Fogg: «Falta un poquitito para que sea la vuelta al mundo», ironiza. Es, por el momento, la opción que ven más plausible.

El matrimonio, en uno de los templos

El matrimonio, en uno de los templos / A. P.

Les ha llegado, explican, la propuesta de un turoperador español que ofrece, una vez por semana, un vuelo directo de Bangkok a Madrid (16 horas) que normalmente cuesta unos 350 euros por trayecto: «Ahora ya ha subido a 750 y hablan de que llegará a los 1.300, pero no te da garantías. La aerolínea ya ha tenido que suspender vuelos y tiene que recolocar a esos pasajeros, de manera que puedes comprar el billete y encontrarte con overbooking».

Más allá del sobrecoste que, finalmente, supondrá este viaje para el matrimonio con el alojamiento y la alimentación, está el precio personal que están pagando: el estrés emocional. «Es muy intenso porque no tienes la seguridad de nada. Ni de tener un hotel ni de que te podrás marchar en diez días ni de que los aviones volverán a volar... ¡De nada! Está todo en el aire y es bastante estresante, pero es la aventura, la vida», reflexiona Juan. Ambos son conscientes de que no les queda más remedio que tener paciencia e intentar pasar este momento de la mejor forma posible. «Tailandia es un país fantástico, donde hace un sol estupendo, estamos a 30 grados, puedes comer por la calle por cuatro o cinco euros y un hotel normalito, de momento, te puede costar unos 30 euros la noche. Además, Bangkok es una ciudad que ha crecido un montón y en la que puedes ver y hacer muchísimas cosas», indica Juan, que concluye: «Al menos no estamos en un sitio en guerra, podemos comer y divertirnos».

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