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Obituario

Fallece Maria Marí, histórica directora del colegio Labritja y exdelegada de Manos Unidas de Ibiza

Maria de Ca sa Jaia tenía 85 años

El funeral está previsto este viernes a las 16.30 horas en la iglesia de sa Cala

María Marí Marí, en 2002, cuando la nombraron delegada de Manos Unidas Ibiza

María Marí Marí, en 2002, cuando la nombraron delegada de Manos Unidas Ibiza / Juan A. Riera

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

María Marí Marí, exdirectora del colegio Labritja y ex delegada de Manos Unidas entre 2002 y 2009 falleció el pasado miércoles a los 85 años. El funeral de Maria de Ca sa Jaia, como se la conocía popularmente, se celebrará este viernes, 6 de marzo, a las cuatro y media de la tarde en la iglesia de Sant Vicent, en sa Cala. El velatorio está previsto a partir de las doce del mediodía en Pompas Fúnebres.

Inquieta por naturaleza, era incapaz de estar parada. Durante 33 años se dedicó a la enseñanza, una labor que desempeñó con entusiasmo e ilusión. Maria, "doña Maria" era una maestra muy querida por sus alumnos. Buena parte de su carrera profesional, un total de 25 años, la desarrolló en el colegio de Labritja, en Sant Joan. Antes había sido maestra en Formentera, Sant Mateu, Santa Eulària y Sant Llorenç.

En 2002 tomó el relevo de Assumpció Farré al frente de Manos Unidas de Ibiza. Acababa de jubilarse y lo de quedarse tranquila en casa no iba con ella. Afrontaba el nuevo cargo con la misma ilusión con la que hasta hacía apenas un año cruzaba todos los días el umbral de la escuela. Nada más jubilarse entró a formar parte de la entidad y unos meses después ya estaba al frente. "He empezado con muchas ganas porque me gusta mucho trabajar", confesaba en su primera entrevista tras acceder al cargo.

Discreta, le gustaba más trabajar que ponerse frente a las cámaras. Además, estaba convencida de que si las cosas se hacían bien no era necesario publicitarlas. Sus primeros proyectos al frente de la entidad fueron una red comunitaria de salud en un municipio de Brasil y otro de formación a agricultores cafetaleros pobres en República Dominicana.

Cada vez que tenía ocasión defendía que para ayudar a Manos Unidas no era necesario ser creyente. Implicada profundamente, no dudaba en viajar a los países en los que tenían proyectos para comprobar de primera mano cómo iban. Recordaba especialmente uno que hizo a Uruguay, donde confesaba que había visto mucha "miseria y corrupción". Maria Marí recibió en 2008 una medalla que le concedió el Papa Benedicto XVI en reconocimiento a su labor dentro de la organización benéfica. Una condecoración eclesiástica que recibió durante una conferencia organizada por el Club Diario de Ibiza.

Maria Marí no quiso perderse, en 2017, la celebración del 50 aniversario de la delegación de Ibiza de Manos Unidas. Un encuentro que reunió a las diferentes expresidentas de la entidad, que posaron para una foto histórica.

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