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La Última

"Nunca entendí el castigo del pasillo", la frase que llevó a un profesor de Ibiza a ganar ‘La Ruleta de la Suerte’ en el penúltimo panel

Javi Rodríguez se llevó más de 4.000 euros casi al final del programa, según se pudo ver en la emisión del pasado 25 de febrero en Antena3.

Captura de pantalla del programa 'La Ruleta de la Suerte' en el que un ibicenco ganó en el penúltimo panel.

Captura de pantalla del programa 'La Ruleta de la Suerte' en el que un ibicenco ganó en el penúltimo panel. / Antena3. 'La Ruleta de la Suerte'.

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Ibiza

Hay frases que no se olvidan. Aquella que te dijo un amor de verano antes de despedirse de ti a finales de agosto, el consejo de una profesora que te impulsó a estudiar aquello a lo que te dedicas, o la que te convirtió en ganador de ‘La Ruleta de la Suerte’. El ibicenco Javi Rodríguez tiene ahora una de estas últimas: «Nunca entendí el castigo del pasillo» es la frase que resolvió en uno de los paneles del programa de Antena3 y con la que sumó más de 4.000 euros a su marcador.

Se trata de una de esas casualidades de la vida porque obtuvo ese importe en el penúltimo panel. También porque la pista era «me pasaba en el cole» y resulta que es maestro. Rodríguez lleva nueve años en Madrid, donde da clases de Educación Física en un instituto. A pesar de ello, los nervios del directo hicieron que le costara un rato desvelar una de las palabras del panel: «Castigo». «Me parecía una palabra tan fuerte que no la veía», explica el ibicenco unos días después de que el programa se emitiera en televisión.

Se pudo seguir en directo el miércoles 25 de febrero, pero llevaba grabado varios meses. El 20 de noviembre, a las ocho de la mañana, Rodríguez ya estaba en el plató que tantas personas conocen: «Si no me equivoco, uno de cada tres programas suele ser con gente que está en Madrid y, como se graban varios capítulos en un día, los de aquí suelen ser los que graban primero», explica.

Dos años desde el ‘casting’

Se encontraba con «una mezcla de nervios y muchísima ilusión», sobre todo porque presentó su candidatura como concursante hace al menos dos años, y ya no esperaba que le fueran a llamar. «Solo te dejan apuntarte una vez y se trata de un casting que únicamente abren en ciertas fechas durante todo el año».

Lo primero que Rodríguez hizo fue rellenar una solicitud con sus datos personales. Junto a esa misma, le pedían una serie de fotos y un vídeo de un minuto con el que hay que llamar la atención del jurado: «Expliqué mi profesión, dije que era de Ibiza, que vivía en Madrid y que me apasionaba el concurso y tenía muchas ganas de participar», recuerda.

Cuando pasó cerca de medio año, el proceso continuó y le llamaron para comprobar si estaba al día del funcionamiento del concurso: «¿Para qué sirve este gajo? ¿Cuál es esta prueba? ¿Sabrías decirme las letras que más suelen salir en los paneles de la ruleta?», le preguntaron.

Pasar al otro lado de la pantalla

Las respondió correctamente, pero hasta finales del año pasado no le volvieron a contactar: «Me llamaron dos semanas antes [al 20 de noviembre, día de la grabación] para preguntarme si seguía en Madrid y me indicaron cuándo tenía que estar en Atresmedia». Con la ilusión de lo que ello suponía, no dudó en atreverse a pasar al otro lado de la pantalla: «Siempre lo había visto desde el sofá, pero otra cosa era verme allí, rodeado de cámaras, teniendo que pasar por peluquería y maquillaje...».

Entre las cosas que más le sorprendieron, no solo figuran esa experiencia y el tamaño del plató, sino también el peso de la ruleta, en la que practicó las tiradas unos 15 minutos antes de que empezara la grabación: «En la tele parece que es fácil darle la vuelta, pero pesa bastante. Miras hacia donde quieres apuntar porque al menos ayuda, pero a lo mejor no llegas o te pasas», explica.

Resolvió la primera prueba y ganó cien euros, pero tras esta se quedó «un poco atascado». Sus dos rivales fueron avanzando y una de ellas sumó 1.500 euros. Antes de venirse abajo, pensó que podría remontar y la suerte cayó de su lado. Cuando llevaba 225 euros en el penúltimo panel consiguió caer un gajo que no esperaba, el que suma mil euros por cada vez que la letra escogida aparece en la frase: «Dije la ‘L’ y conseguí los 4.225 euros».

Quedaba un panel que resolvió otra concursante, pero como él era quien más dinero acumulaba pasó a la ruleta final. No consiguió resolver y llevarse los 5.000 euros extra, pero no le dio mucha importancia: «Lo veía todo tan negro a mitad del programa, que no puedo quejarme». «Además, la media suele ser de entre mil y dos mil euros, por lo que es una buena cifra».

Ahora, con algo menos del importe ganado porque la Agencia Tributaria se queda una parte, pretende empezar a buscar opciones para su viaje a las islas Maldivas, que es la ilusión con la que soñaba si resultaba ganador.

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