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Solidaridad

Alba Pau, premiada en Madrid por Ayuso por su defensa de la infancia desde Ibiza: "Mientras tenga aliento, nunca dejaré a los niños que sufren"

La empresaria, que combina su trabajo en restauración con un voluntariado incansable en asociaciones sociales de Ibiza, recibirá un galardón de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid el 6 de marzo, con motivo del 8M

La empresaria Alba Pau, durante la última campaña solidaria de envío de bicicletas desde Ibiza a Senegal.

La empresaria Alba Pau, durante la última campaña solidaria de envío de bicicletas desde Ibiza a Senegal. / Sergio G. Cañizares

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Ibiza

Su vocación es la de ayudar a la gente desde que era pequeña. Afirma que a los diez años ya vigilaba el puesto de souvenirs de sus padres en Salou, Tarragona, "que nadie robase". Sin aún saber lo que le depararía el futuro, lleva más de diez años ayudando a menores a los que, de una forma u otra, les han arrebatado la infancia. La empresaria Alba Pau combina su trabajo en restauración con un voluntariado continuo en asociaciones de ámbito social en Ibiza, como la Fundación Conciencia, que atiende a niños que sufren maltrato, explotación, agresiones o abusos sexuales.

También colabora con la Asociación de Personas con Necesidades Especiales de Eivissa y Formentera (Apneef) —la entidad en la que empezó su apoyo hace 18 años—, la Asociación de Voluntarios Magna Pityusa o Proyecto Juntos. Por esta labor, la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, le otorgará un galardón el próximo día 6 de marzo, con motivo del 8M, Día de la Mujer.

Ibiza, una isla que es "muy solidaria"

Pau asegura que cuando le avisaron hace unos días de este reconocimiento, su primera reacción fue pensar que le estaban tomando el pelo. Ese mismo día había llorado de emoción porque una casa comercial de la isla le anunció una donación para la fundación que preside Marisina Marí. "No puede ser", reflexionó. Aunque se considera una persona que no necesita "aplausos", interpreta ambos gestos como una forma de que le digan: "Estamos aquí".

En 2019, Pau recibió el Premio Diario de Ibiza a la Acción Social y ya entonces explicó que su colaboración con las diferentes entidades consistía en "estar en la calle y buscar ayuda de la clase que sea". Para ello organiza, entre otros, eventos y cenas benéficas.

Afortunadamente, reconoce que en la isla es frecuente sentir ese apoyo: "Ibiza es muy solidaria. Cuando vamos a la Península, que a veces hemos visitado escuelas o sistemas de trabajo, Marisina y yo hablamos del dinero que se ha recaudado en eventos como el calendario solidario de Apneef [en el que participan la discoteca y la Fundación Pacha, de la que Pau es patrona] y no se lo creen", afirma. De hecho, matiza que ahora mismo se mantienen gracias a la caridad de los ibicencos, "porque las subvenciones son las que son".

Situaciones que destrozan a las familias

Para Pau la colaboración es indispensable porque, en el caso de la Fundación Conciencia, se acompaña a menores que han vivido situaciones horribles: "Creo que en nuestra sociedad no hay ningún camino más duro, de cara a los niños, como el de los que sufren bullying, han sido violados o tienen posibilidad de suicidio", denuncia. En la isla, de hecho, cada año ayudan a más.

El año pasado la organización atendió cerca de 70 casos de niños y niñas, de los cuales 22 —prácticamente el doble que en 2024— estaban en riesgo de suicidio. Independientemente del motivo por el que se conocen los casos de estos menores, Pau señala que lo importante es llegar a ellos, porque alrededor de cada uno hay más personas que necesitan ayuda.

De este modo, calcula que las atenciones en 2025 superaron las 300 personas y, en el caso de las víctimas de abusos sexuales, indica que "por desgracia el 75% eran miembros de la familia o muy cercanos a los niños maltratados". "Tenemos que tratar a todos los miembros de una familia: el hermano, la hermana, el padre, la madre... Porque algo así la destroza", lamenta.

Apoyo constante a las víctimas

En la mayoría de ocasiones, los juzgados de Ibiza son los que derivan casos a la fundación, aunque también hay veces en las que conocen las situaciones a partir de llamadas anónimas. Para prestar la atención adecuada, la Fundación Conciencia cuenta con asistente social y psicólogas de la Plataforma Sociosanitaria, además de otras profesionales externas, que aclara que "siempre son las mismas y ya conocen a los niños".

Desde la fundación, Pau también impulsa campañas de donaciones de bicicletas a países subdesarrollados. En la última, por ejemplo, se enviaron 200 a Senegal, tras las iniciativas en Marruecos y Tanzania. También ha sacado adelante iniciativas para conseguir juguetes o alimentos para las familias más necesitadas.

Compagina esta labor con su trabajo en Can Pau, restaurante familiar en el que forma parte de la tercera generación. Así, su rutina diaria está marcada por la preocupación de que todo salga adelante, algo que no cambiaría por nada: "Siempre he dicho que mientras tenga aliento para seguir luchando, nunca dejaré a los niños que sufren", afirma.

Para mantenerse en esta labor, agradece estar rodeada de buenos equipos en todas partes. Menciona al personal de Can Pau y a Marisina Marí y Antonia Ramon, representante de la Plataforma Sociosanitaria, como la "luz" de su camino, y a sus hijos, Eduard, Jordi y Quim, por todo el tiempo que considera que les ha "robado para dedicarlo a otros niños". "Ahora, con la edad que tienen, se dan cuenta de que mi refugio, mi parcela más profunda, ha sido ayudar a estos niños", apunta. Por esta razón, Pau declara: "Tengo mucha paz interior".

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