Alejandro Ponce, jefe de la Policía de Sant Antoni: «La violencia de género es una lacra social y parece que cada día va a más»
El máximo representante de la Policía Local de Sant Antoni pondrá punto y final en abril a una trayectoria de ocho años en diversos puestos directivos del cuerpo de seguridad
Ponce aclara que no renovará en el cargo por motivos personales y se muestra orgulloso del trabajo realizado durante los cuatro años que ha coordinado la Policía Local
Entre sus logros destaca la ampliación de la plantilla o la creación de la Unidad Territorial de Playas

Alejandro Ponce trabaja con su ordenador en su despacho. | M.G.
¿Qué balance hace de estos años como jefe de la Policía Local de Sant Antoni?
Hay que hacer un balance positivo sobre estos años al frente de la Policía Local. Llevo ocho años entre oficial, jefe operativo, jefe accidental y luego como titular de la jefatura. Cuando accedí a la jefatura había 43 agentes, quiero recordar, y a mi salida habrá 69. Creo que es un número bastante adecuado para la cifra a la que tenemos que aproximarnos para trabajar bien, que son unos 80. La jefatura de la Policía Local se queda con un número adecuado de agentes para hacer frente a la temporada estival en condiciones. El de estos años es un balance muy positivo, en líneas generales.
Uno de los logros de su gestión ha sido la creación de la Unidad Territorial de Playas, que ha alcanzado notoriedad por sus actuaciones contra la venta ambulante. ¿Cómo surgió esta idea?
Empezamos a pensar en esta unidad para el patrullaje diario. La Policía Local es un cuerpo que debe dedicarse, sobre todo, a la prevención y no se consigue de otra manera que con presencia. En zonas de playas y costeras era muy difícil mantener estas patrullas porque los efectivos tenían que abandonarlas si tenían que atender un accidente de tráfico, por ejemplo. Por eso creamos la Unidad Territorial de Playas, que es un grupo de agentes que se dedica exclusivamente a las playas y la costa. Realizan su servicio en motos de agua, lo que permite que lleguen con mucha celeridad a las muchas calas recónditas que tenemos en Sant Antoni, lo que antes era mucho más complicado. Pueden dedicar horas a estar en un servicio presencial permanente para evitar y reducir, como ya han hecho, la molestia constante del vendedor ambulante. Es una de las unidades de las que estoy más orgulloso de haber puesto en marcha porque hemos sido un referente a nivel balear. También han venido de la zona de Málaga a ver cómo estamos trabajando o a intentar implementar ese tipo de unidades en sus pueblos.
¿Qué iniciativas ha puesto en marcha durante su tiempo en el cargo para la formación de los agentes?
Una vez que salimos de la Academia de Policía de la Escuela Balear de Administraciones Públicas, estamos bien formados. Es una formación que dura 800 horas y todos los policías salen muy preparados, pero con una formación muy genérica. Desde la jefatura de Sant Antoni echábamos en falta la formación específica para cada municipio, porque cada uno tiene unas características especiales. Y lo que se hace aquí es, en los meses de octubre y noviembre, recopilar la información necesaria para hacer un estudio sobre qué formación sería buena para los agentes. Cada semestre, más o menos, se ofrecen a los policías unos tres cursos sobre materias muy diversas. Hacemos formación en falsedad documental, defensa personal, armamento y tiro, primeros auxilios o atención al ciudadano. No se puede entender hoy en día una policía que no esté bien formada.
¿Cree que le queda algo pendiente de hacer?
Desde que fui oficial jefe operativo; ha habido varios proyectos, entre ellos el aumentar el número de agentes policiales, cosa que estamos consiguiendo. Se hizo un estudio el día que llegué a la jefatura para saber qué número de agentes sería el adecuado. Se estimó una cifra de 80 y ahora estamos cerca. Me voy de la jefatura habiendo conseguido 69. También tenemos los agentes de intrusismo y convivencia, que es una figura que se ha creado para ayudar a la Policía Local. Creo que me voy con el trabajo hecho. Me hubiese gustado llegar hasta los 80, pero sé que están encaminados y que el proyecto sigue encima de la mesa para que la persona que me sustituya consiga llegar.
¿Cómo calcularon este número?
Recordemos que hay una ley autonómica de coordinación de policías locales. Nos da un ratio que sirve de guía, pero no tiene en cuenta los picos de población que sufren municipios como el nuestro. En época de invierno somos más de 28.000 habitantes y en época de verano llegamos a triplicar este número. Con un mapa de calor que muestra el nivel delincuencial vamos viendo el número de policías por número de habitantes, vemos el número de servicios que se pueden llegar a asumir en cualquier turno y se hace un cálculo aproximado de cuántos agentes serían necesarios para atender de forma óptima los servicios. El número óptimo es el que consiga que los ciudadanos y los visitantes de Sant Antoni se sientan bien atendidos por una Policía Local cercana. La idea es que no tengamos en cola cinco o seis servicios y tengamos que atenderlos de forma rápida y urgente, sino que podamos atender a cada ciudadano y a cada visitante como se merece.
El óxido nitroso está muy relacionado con la criminalidad de Sant Antoni. La concejala de Seguridad Ciudadana, Neus Mateu, ha manifestado que no siente el apoyo legislativo necesario por parte del Gobierno central en la lucha contra el tráfico de esta sustancia. ¿Los agentes comparten esta opinión?
Mi equipo de trabajo tiene la obligación y el buen hacer de aplicar la normativa, sea cual sea, en la materia que toque, sin cuestionarnos si deberíamos o no deberíamos cambiarla y aplicarla con su máxima intensidad para beneficio de los visitantes y residentes del municipio. Sí que es cierto que muchas veces nos encontramos con legislación que pensamos que tiene un contenido muy permisivo. Entre taquillas se comenta ‘Jolines, es que hoy he vuelto a detener a tal persona y ya es la tercera vez que lo detengo por el mismo motivo’. Tenemos reuniones con la Fiscalía y la Guardia Civil, para ver cómo podemos maximizar la ley que tenemos para aplicarla de la mejor manera y reducir esta presencia. Nos hemos dado cuenta de que lo que mejor funciona es la presencia policial. Para que se venda menos, nos gustaría estar mucho más en la calle de lo que realmente podemos. Un cambio legislativo vendría bien para apoyarnos y para que los jueces, los fiscales y nosotros o la Guardia Civil podamos aplicarlo y que la lucha contra este comportamiento delincuencial sea mucho más efectiva.

Ponce, delante del Ayuntamiento de Sant Antoni. | M.G.
En agosto de 2024 se le vinculó con un desalojo ilegal. La oposición del Ayuntamiento lo acusó de participar y el alcalde defendió su gestión. ¿Qué ocurrió?
Quien se encarga de juzgar, en este caso a un policía, es la Justicia. Este caso fue muy polémico por motivos diversos, pero el equipo de la oposición tiene su derecho de presentar la denuncia en el lugar correspondiente si pensaba que había algún tipo de actuación contraria a la ley. Así me consta que lo hicieron y quedó todo archivado porque ni la Fiscalía ni la judicatura ni nadie vio indicios de ningún tipo de delito. Mi actuación y la de los agentes que estaban bajo mi mando en ese momento fue para velar por los derechos de las personas que se encontraban en el sitio de forma irregular y por los de los propietarios del lugar. La policía nunca media hacia un lugar o hacia otro, salvo que haya una orden judicial que autorice a un desalojo forzoso, que no fue el caso. Ahí la policía medió en un conflicto por el que fuimos llamados. Yo me encontraba en la zona, como pasa con muchos otros servicios, y acudí para ver cómo estaban sucediendo los hechos. Lo que pasa es que hubo la repercusión mediática que hubo y hubo gente que pidió mi dimisión. Hubieron otros, como el alcalde, Marcos Serra, que defendió mi gestión y se lo agradezco. Él tenía los datos de primera mano de ese servicio y eso fue lo que motivó que pudiera defender con efectividad lo sucedido. A la gente que lo criticó y pidió mi dimisión, a lo mejor les faltaba algo de información. En ningún momento apareció ningún indicio de delito y por eso se archivó al minuto uno.
Otro caso que también fue muy mediático fue el del desalojo de unos okupas en la calle Bisbe Cardona, en marzo de 2025. El alcalde afirmó que la Policía Local estaba atada de pies y manos y actuó según la ley. También fue polémico que la gente ejecutara el lanzamiento por su cuenta. ¿Cómo vivió esos días?
Los agentes que estaban en la zona me llamaron en ese momento para informar de cómo estaba sucediendo todo el tema. Lo mismo que hablábamos antes del óxido nitroso lo podemos pasar al tema de las okupaciones. Nosotros tenemos una legislación que es la que tenemos que hacer cumplir, en un sentido o en otro, y siempre que la Policía Local y la Guardia Civil nos presentamos en ese tipo de actuaciones es para defender los derechos de ambos bandos. En el momento de la okupación, cuando se me llamó, actuamos según la norma y lo que nos permiten hacer. Y en el caso del desalojo, hubo gente del pueblo que, indignada, salió a quejarse de esta situación. Participamos con Guardia Civil y lo que se hizo fue para proteger los derechos de las personas que manifestaban su desacuerdo y de quienes se encontraban en el interior de la vivienda.
El tema de más actualidad en Sant Antoni es la agresión machista que terminó con la víctima en la UCI. ¿Cómo actúa la Policía Local contra la violencia de género?
Por desgracia, es una lacra que sufre toda la sociedad y parece que cada día aumenta un poco más. En Sant Antoni creamos bajo mi jefatura el Grupo de Violencia de Género para colaborar con el Ministerio en la lucha contra ella. El Ministerio nos da unas funciones muy claras en cuanto a víctimas de bajo riesgo o a nivel no apreciado. En el caso de la reciente agresión machista, era una persona con una pulsera, que ya es un nivel medio. No corresponde a la Policía Local el control de estas personas, sino que corresponde a la Guardia Civil. A nosotros nos entró la llamada por el 112 para acudir en auxilio de estas personas. A nuestra llegada, ya estaba la Guardia Civil en la zona y colaboramos con ellos en la detención del presunto agresor. Se dice que la pulsera sonó tarde. Nosotros no tenemos acceso a esta información. Son datos que maneja la Guardia Civil y el centro Cometa, que es quien activa los servicios de emergencia en el momento en el que la pulsera detecte un movimiento que no toca o que el agresor está demasiado cerca de la víctima.
El Ayuntamiento explicó en un comunicado que abandona el cargo por motivos personales. ¿Puede concretar algo más?
Me voy por motivos realmente personales. Mucha gente me ha preguntado si tengo algún proyecto, si tengo alguna oferta, pero no. Son motivos personales y familiares y me voy para seguir ejerciendo mis funciones como policía. Seguiré en la Policía Local de Sant Antoni y continuaré con mis funciones allá donde el alcalde y el equipo de gobierno consideren oportunos.
¿No hay nada decidido sobre su siguiente cargo?
A día de hoy no hay todavía un lugar donde realizar mis funciones. Como no puede ser de otra manera, me he puesto a disposición del alcalde para que decida las funciones que pasaré a realizar. Cuando se nombre a un nuevo jefe de la Policía Local, procuraré estar a su lado para que haya un proceso de cambio lo más rápido posible y con toda la eficacia. Eso lleva unos meses, en los que considero que deberé estar atendiendo un poco la jefatura y dándole mi ayuda desde donde yo pueda hacerlo. Ascendí a jefe con un número de teléfono y me voy de la jefatura y mantengo ese mismo número de teléfono. Con eso quiero decir que quedo a disposición de cualquier ciudadano de Sant Antoni, de cualquier visitante y de cualquier medio de comunicación en lo que yo pueda ayudar.
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