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Prevención delitos

La Policía Nacional a los mayores de Ibiza: "No hay que vivir con miedo a las estafas, pero sí ser prudentes"

Vecinos de Ibiza participan en una charla preventiva sobre timos telefónicos, falsas inversiones y fraudes tecnológicos

Carlos Muñoz, de la Policía Nacional, durante la jornada 'Un café con la Policía Nacional' en Can Ventosa.

Carlos Muñoz, de la Policía Nacional, durante la jornada 'Un café con la Policía Nacional' en Can Ventosa. / Valeria Videgain

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Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Ibiza

"Me preocupan mucho las estafas”, reconoce María Planells Roig, una de las asistentes a la jornada ‘Un café con la Policía Nacional’, celebrada este lunes, 23 de febrero, en el Esplai de Can Ventosa.

Planells no ha sido, por el momento, víctima de ningún fraude. Aun así, acude a las sesiones organizadas por el Ayuntamiento de Ibiza en colaboración con la Unidad de Participación Ciudadana de la Policía Nacional. “No es la primera vez que vengo a estas charlas, porque me gusta estar informada sobre los timos. Me genera mucha inquietud recibir mensajes sospechosos en el teléfono y no ser capaz de detectar si intentan engañarme”, explica.

Varias de las asistentes escuchan con atención la charla del agente.

Varias de las asistentes escuchan con atención la charla del agente. / Valeria Videgain

Junto a ella se encuentra Carlos Muñoz, delegado de la Unidad de Participación Ciudadana de la Policía Nacional en Ibiza y encargado de impartir la charla, centrada en la prevención de estafas a personas mayores. “Queremos evitar que nuestros mayores sufran fraudes. Nuestra intención es adelantarnos al delito, no actuar cuando ya han sido víctimas. Por ello antes de ser víctimas, hablamos con ellos”, subraya.

‘Un café con la Policía Nacional’, integrado en el Plan Mayor de Seguridad de Participación Ciudadana, es un encuentro que se puso en marcha en Vila hace tres años. Desde entonces, según destaca Muñoz, se ha reducido de forma considerable el impacto de las estafas entre las personas mayores. “Si antes podían caer en diez fraudes, ahora lo hacen en muchos menos”, señala.

A pesar de la mejora registrada desde la puesta en marcha de la iniciativa, el agente matiza: “Por desgracia, es muy difícil construir una sociedad con seguridad absoluta”.

Nuevas tecnologías

Instantes antes del inicio de la jornada, Muñoz también reflexiona sobre algunos de los desafíos asociados a las nuevas tecnologías: “Constantemente surgen novedades y, en muchos casos, están sustituyendo el trabajo de personas para reducir costes de personal o aumentar los beneficios empresariales”.

En el ámbito de las nuevas tecnologías y las personas mayores, Muñoz señala que los avances se producen a un ritmo demasiado acelerado. “Cuando empezaban a sentirse cómodos con el correo electrónico, llegaron las aplicaciones móviles y, después, los certificados electrónicos. Es un proceso continuo que prácticamente les obliga a adaptarse de forma permanente”, explica.

Muñoz da la bienvenida a la veintena de asistentes en el primer encuentro de ‘Un café con la Policía Nacional’ celebrado en la isla en 2026 y lanza un mensaje de prudencia: “Es imposible evitar los fraudes al cien por cien, pero sí podemos reducirlos considerablemente. No hay que alarmarse ni vivir con miedo, pero sí ser prudentes y conocer lo máximo posible los timos”.

Durante la sesión se abordan cuestiones recurrentes en este tipo de iniciativas, como el fraude de los falsos técnicos. “Hay personas que acuden a los domicilios asegurando que deben revisar la caldera o el aire acondicionado. Visten uniformes similares a los de determinadas empresas para resultar más creíbles. En ocasiones van dos y solicitan el pago inmediato por una reparación inexistente”, explica.

Carlos Muñoz, encargado de la explicación.

Carlos Muñoz, encargado de la explicación. / Valeria Videgain

El agente recuerda que las compañías de suministros no cobran este tipo de servicios en efectivo en el domicilio, sino que los cargos se domicilian en la cuenta bancaria. Por ello, insiste en la necesidad de comprobar siempre la identidad de quienes se presentan como operarios: “Hay que asegurarse de que son técnicos reales y pedirles la identificación”.

En estos encuentros, que también se celebran en distintos puntos del país, se abordan problemáticas adaptadas a la realidad de cada territorio. En el caso de Ibiza, las estafas vinculadas a supuestas inversiones dirigidas a personas mayores constituyen uno de los asuntos centrales, según explica Muñoz.

“Hay personas que llaman haciéndose pasar por gestores bancarios o asesores financieros. Presentan ofertas como si te hubiese tocado la lotería. Cuando algo parece excesivamente rentable y difícil de creer, es porque, sencillamente, no lo es”, advierte.

Secuestros virtuales

El secuestro virtual es otro de los delitos que se abordan durante el encuentro, que tiene una duración aproximada de una hora. Muñoz explica que un secuestro real es un delito extremadamente grave que exige una logística compleja y entraña numerosos riesgos para los delincuentes.

Por ello, advierte: “Cuando alguien llama asegurando que ha secuestrado a un familiar y pide, por ejemplo, 4.000 euros, es muy probable que se trate de un engaño. Una cantidad tan baja no encaja con la gravedad de un secuestro real”.

Al margen de los secuestros virtuales, Muñoz también aborda el riesgo de fraudes relacionados con las criptomonedas. “Hay que extremar la precaución. Existen ofertas falsas que suenan muy atractivas y prometen grandes beneficios”, advierte.

Durante la charla, una de las asistentes plantea una duda que refleja la confusión existente en torno a este ámbito: “¿Pero las criptomonedas existen de verdad?”.

Las llamadas desde números largos o desconocidos son otro de los asuntos que se ponen sobre la mesa. “Qué pesados son”, exclama una de las asistentes. A continuación, otro participante añade: “Hay gente que es muy maleducada. Por eso estoy en la lista Robinson”.

Las estafas cambian de forma, se adaptan a los nuevos tiempos y aprovechan las dudas tecnológicas. Frente a ello, la Policía insiste en un mensaje sencillo pero constante: prudencia, información y calma. Porque, como repiten durante la charla, el objetivo no es vivir con miedo, sino saber cómo actuar.

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