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Saneamiento

Solo el 30% del alcantarillado de Vila tiene separadas las pluviales y las residuales

El concejal Jordi Grivé lamenta que la capital «lleva mucho tiempo sin obras hidráulicas» y espera que con la nueva contrata se activen las obras necesarias n «Estamos lejos de tenerlo como toca»

Tendido de canalizaciones en la calle Aubarca, en la zona de Can Misses, junto a la sede de Diario de Ibiza. | MARCELO SASTRE

Tendido de canalizaciones en la calle Aubarca, en la zona de Can Misses, junto a la sede de Diario de Ibiza. | MARCELO SASTRE

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César Navarro Adame

César Navarro Adame

Ibiza

Cada vez que el cielo se desploma sobre la ciudad de Ibiza, cosa que ocurre ahora con más frecuencia y que el cambio climática amenaza con convertir en habitual, la capital se convierte en una pequeña Venecia. Las canalizaciones no dan abasto y, para completar el desastre, solo el 30% del alcantarillado tiene separadas las aguas pluviales de las residuales.

A pesar de los anuncios de los sucesivos equipos de gobierno que han pasado por Can Botino en las últimas décadas, poco o nada se ha hecho para solucionar este problema. El resultado: un sistema de alcantarillado obsoleto que además ha sido la causa de gran parte de los problemas que sufrió la antigua depuradora situada junto a ses Feixes des Prat de ses Monges, incapaz de absorber el tremendo caudal de aguas fecales y pluviales que le llegaba.

El actual equipo de gobierno municipal, que preside el popular Rafael Triguero, asegura ser consciente de la situación de este sistema de canalizaciones de la ciudad. De hecho, el concejal de Medio Ambiente y Limpieza, Jordi Grivé, reconoce que apenas el 30% del sistema tiene separadas las redes de aguas pluviales y residuales.

Y este porcentaje se corresponde además con obra nueva; todas las separaciones se han llevado a cabo por una obligación legal en nuevas construcciones. Eso quiere decir que no se ha hecho nada hasta ahora para modernizar las canalizaciones municipales.

Licenciado en Química y con estudios en Ingeniería técnica industrial, Grivé conoce bien el sistema de conducción de estas aguas en la ciudad de Ibiza. Su análisis fue precisamente el primer trabajo que llevó a cabo tras acabar la carrera. Y su conclusión es clara: «Estamos lejos de tenerlo todavía como toca».

Nueva contrata, la esperanza

Para ello, el equipo de gobierno pone gran parte de sus esperanzas en la nueva contrata del servicio de suministro de agua potable y saneamiento municipal a la empresa FFCC Aqualia SA: «[En el proyecto de adjudicación] hay más de 50 obras obligatorias en ocho años y muchas son para hacer saneamientos nuevos y ya de paso [canalizaciones para las] pluviales. Y luego contempla algo más de dos millones de euros al año para otros trabajos. Se puede usar para lo que consideremos. Este fondo se decidirá en qué usarlo con los servicios técnicos y muchas pueden ser para la separativa» de las dos canalizaciones, apunta Grivé.

«En una ciudad que lleva mucho tiempo sin obras hidráulicas», apunta el concejal, y una vez con el nuevo contrato, «hay que planificar, poner las prioridades y luego vienen las interferencias; no puedo agujerear en una zona cuando se va a asfaltar o a hacer otra obra…». Grivé se refiere a que «hay que coordinar bien porque a la gente no le gusta, y es normal, que se abra una calle y la vuelvan a abrir a los seis meses», algo habitual en la ciudad. «Hay un montón de factores como para arriesgarse a dar un plazo», contesta al ser preguntado sobre un posible calendario para avanzar en la separación de las canalizaciones. «Creo que la respuesta es: lo más rápido y funcional posible», agrega irónico.

«Un antes y un después»

«A este mandato no le queda nada. Esto [el desarrollo de las obras] es adjudicar [la contrata] y empezar a trabajar en todos los frentes porque estamos hablando de pluviales, pero hay que tener en cuenta que tenemos el frente del agua potable, hay que controlar y minimizar fugas, tener redes de agua… Y todo está en la nueva contrata. Hay que ponerse a trabajar», apunta.

En este sentido, añade que «hay que trabajar en paralelo en la parte del ahorro y sustitución de las zonas que más averías presenten y hacer las partes del alcantarillado. Pero habrá gente y habrá medios. Habrá un antes y un después. Y eso que la ciudad no va mal porque es sencilla de gestionar. Pero tiene que mejorar».

Previsión. «La contrata hace lo que puede», reconoce el concejal

Una radiografía para «Tener claro cómo corre el agua» en Vila

Como ya adelantó este diario, el equipo de gobierno encargará un informe detallado sobre el comportamiento del agua en el municipio; una radiografía para conocer las escorrentías, el caudal que se tiene que gestionar en caso de fuertes lluvias, las necesidades de la red y, por ejemplo, de tanques de tormenta, dónde y con qué capacidad. «Hay que tener una certeza sobre todos estos datos, recalcular la situación y dirigir» los caudales previstos en cada situación, explica el concejal Jordi Grivé sobre este informe hidrogeológico. En la memoria de los técnicos, políticos y responsables de los servicios de emergencias está la dramática experiencia de las danas del año pasado.

En relación a los tanques de tormenta, Grivé explica su importancia: «Son importantes porque te ayudan a controlar el agua y a filtrar la primera tanda que le llega, ya que retiene toda la porquería antes de enviarla a la depuradora». Uno de los grandes problemas de las últimas décadas en la vieja depuradora de Vila estaba provocado precisamente por el enorme caudal que tenía que tratar al recibir el agua residual mezclada con la de lluvia.

El concejal pone como ejemplo para explicar la importancia de este informe hidrogeológico las nuevas edificaciones: «Cuando construyes un edificio nuevo tienes que prever que antes, la tierra absorbía el agua y que toda esa superficie que antes tragaba el caudal ahora es una azotea que vierte en la calle». Este detalle y la construcción en las últimas décadas sin tener en cuenta los aliviaderos naturales, a lo que se une el cambio climático, convierten en indispensable este análisis.

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