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Tradición

Tradiciones de Ibiza: Corona prende el fuego de su 'sitja'

La Festa de la Sitja reúne a vecinos y escolares en una jornada que reivindica las raíces rurales y la gastronomía local, entre otros aspectos

Corona recupera la sitja tradicional con escolares de la isla

Sergio G. Cañizares

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Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Santa Agnès

«Es una jornada que celebramos una vez al año para recuperar las tradiciones y costumbres que había antiguamente en Ibiza», explica una de las integrantes de la Asociación de Vecinos de Santa Agnès, quien añade: «Todo lo que hacemos aquí forma parte de nuestras raíces. Esto es la Ibiza pura y dura. Me gustaría que entre todos hoy os llevarais un poco de lo que es nuestra esencia y os quedaseis con el respeto hacia nuestra tierra y nuestra cultura».

Sus palabras preceden a uno de los momentos más esperados de la mañana durante la celebración de la decimosexta edición de la Festa de la Sitja de sa Rota d’en Coca: el tradicional encendido de la sitja (horno de carbón vegetal). Antes de ese instante culminante de la fría jornada, dan la bienvenida al nuevo presidente de la asociación, Miquel Bonet, quien inaugura el acto con un «foc a s’olla» (fuego a la olla), expresión que vuelve a pronunciar antes de ponerse manos a la obra y prender la mecha.

Bonet, ante la atenta mirada de decenas de jóvenes estudiantes de colegios e institutos de la isla, recuerda la importancia del encendido de la sitja, un horno de carbón elaborado con leña —generalmente de pino— que se cubre con piedras y tierra hasta formar una estructura cónica. «El carbón que hoy se utiliza para hacer las barbacoas antes se producía así», explica. En la jornada no podía faltar uno de los impulsores de esta iniciativa, cuyo objetivo es recuperar tradiciones vinculadas a la vida rural de la isla: Toni Bonet, Besora. Este vecino de Corona es, además, propietario de la finca que heredó de su abuelo. «Lo supe al cabo de los años», reconoce Bonet.

Instante del encendido de la sitja en Santa Agnès.

Instante del encendido de la sitja en Santa Agnès. / JA RIERA

La celebración ha comenzado hace menos de una hora. A pesar de ello, Bonet adelanta que «los niños tendrán la oportunidad de plantar un árbol resistente a la sequía, como puede ser un algarrobo». La Festa de la Sitja, organizada dentro del programa de fiestas por la Asociación de Vecinos de Corona y el Ayuntamiento de Sant Antoni, va más allá del trabajo agrícola. La gastronomía local ocupa también un lugar destacado en la celebración. Prueba de ello son las tradicionales coquetes amb sobrassada. Una de las encargadas de elaborarlas en el horno de leña es Toñi Costa, quien rememora que «antes, una vez a la semana, se preparaba una coqueta amb sobrassada para cada niño de la casa». «Era la ilusión de los niños, como si fueran chucherías», añade.

Precisamente, este manjar tradicional conquista a muchos de los escolares que visitan la finca, Situada al inicio de la carretera de Santa Agnès a Sant Mateu (EI-541), como Layla Dorme, alumna de sexto de Primaria del colegio Santa Agnès, que acude por segunda vez a la fiesta. «Me gusta mucho estar por la montaña y las coquetes amb sobrassada. No sabía que todo esto se preparara así, pero hoy estoy aprendiendo mucho», explica.

El Pla de Corona y sus almendros

Al hablar sobre el Pla de Corona resulta inevitable referirse a la situación de sus icónicos almendros, que florecen en esta época del año y dibujan uno de los paisajes más característicos de la isla. Sin embargo, con el paso del tiempo, las condiciones meteorológicas adversas —especialmente las sequías extremas registradas en las Pitiusas— han provocado una notable reducción de estos árboles en Ibiza.

Preparación de las coquetes amb sobrassada.

Preparación de las coquetes amb sobrassada. / JA RIERA

Bonet recuerda esta realidad con pesar: «Muchos de los almendros del pla se han muerto en los últimos tiempos y con ello el paisaje ha cambiado radicalmente, ya que antes era todo blanco —por el color de la floración— y ahora ya no». A pesar de ello, matiza: «Este año la gente ha sembrado mucho y, además, hemos tenido la suerte de que ha llovido bastante más que en años anteriores y el campo empieza a estar verde. Habrá que esperar a que crezca la vegetación para que vuelva a estar todo de color blanco».

Además, Bonet explica que «el encendido de la sitja es una manera de recuperar, una vez al año, las tradiciones payesas de nuestros abuelos y antepasados». Para él, se trata de una iniciativa que despierta un gran interés entre los jóvenes que acuden cada año a la fiesta: «Creo que es un orgullo para los niños y niñas que vienen a la finca poder disfrutar de una experiencia como esta. Actualmente, la mayoría no sabe siquiera de dónde proceden muchos de los productos que encuentran en el supermercado, y hoy [viernes 20 de febrero] tienen la oportunidad de aprenderlo».

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