Vecinos contra el hedor de Ca na Putxa
Un ‘contrainforme’ tilda de "insuficiente" el estudio del Consell sobre calidad del aire del entorno del vertedero de Ibiza
El estudio, elaborado a petición de la entidad ‘Hay soluciones para el vertedero de Ibiza’, denuncia que para el informe del Consell sólo se dedicaron cuatro horas en un único día de junio y que se emplearon «estándares diseñados para la industria petrolera»

Planta de triaje del vertedero de Ca na Putxa. / J. A. Riera
La plataforma ciudadana ‘Hay soluciones para el vertedero de Ibiza’ ha entregado la mañana de este viernes al conseller ibicenco de Gestión Ambiental, Ignacio José Andrés Roselló, un ‘contrainforme’ que, según sus conclusiones, «invalida» el estudio de ‘Evaluación de la Calidad del Aire en el Perímetro del Área Ambiental de Ca na Putxa’ que fue elaborado por la tarraconense Fundación de la Universitat Rovira i Virgili a petición de la institución insular. Según este nuevo informe, redactado por el ingeniero agrónomo Alejandro López-Cortijo, el análisis de la universidad contiene «deficiencias metodológicas» que convierten en "insuficientes" sus conclusiones de «ausencia de impacto» de los malos olores del basurero en el entorno habitado por personas.
López-Cortijo afirma en sus conclusiones que, esencialmente, el estudio de la Universitat Rovira i Virgili «no es un instrumento válido para la gestión del impacto real en Ca na Putxa» por su falta de representatividad estadística, ya que sólo se realizó una campaña de cuatro horas en un único día (el 27 de junio de 2024), lo cual «es técnicamente insuficiente para caracterizar el impacto anual de una planta de residuos sólidos urbanos». A su juicio, el estudio «ignora el estrés térmico estival de la isla [en julio y agosto], cuando la generación de olores es máxima».
«Metodología errónea»
Además, se ha usado, según el ‘contrainforme’, una metodología analítica errónea: la universidad tarraconense ha empleado «estándares diseñados para la industria petrolera» que han «invisibilizado compuestos clave como el amoniaco», si bien el Consell ha precisado al autor del contrainforme que el estudio estaba destinado a detectar gases tóxicos, no gases malolientes.
Asimismo, detecta «una incapacidad de detección de episodios críticos» en el estudio encargado por el Consell, pues «al basarse en promedios y muestreos pasivos de larga duración, el informe oculta los picos de emisión (episodios breves pero intensos), que son la causa directa de la molestia a los residentes afectados».
El informe de la universidad tarraconense «ha actuado más como un escudo legal para el Consell que como una herramienta de diagnóstico real para la comunidad»
Considera además grave que «invisibilice el conflicto social» existente: «El informe concluye una situación de normalidad que choca frontalmente con el estudio de GAD3 [de junio 2025, elaborado a petición de ‘Hay soluciones para el vertedero de Ibiza’], en el que se especifica que el 97% de los vecinos afectados identifica los olores como el problema principal. Un estudio técnico que ignora a los residentes de las viviendas y poblaciones afectadas carece de validez diagnóstica». Es como si el informe del Consell viniera a decir que quienes aseguran que padecen hedores fétidos en sus viviendas, o se lo inventan o están exagerando. En ese sentido, y a juicio del autor, el informe de la universidad tarraconense «ha actuado más como un escudo legal para el Consell que como una herramienta de diagnóstico real para la comunidad».
En este sentido, el contrainforme critica que mientras el estudio oficial se basa «en una foto fija de un día», los registros tomados por los propios afectados «demuestran la existencia de episodios recurrentes y picos de molestias que la metodología de la universidad es físicamente incapaz de detectar debido al uso de promedios y muestreos pasivos».
Recomendaciones
Al margen de invalidar el estudio de la Universitat Rovira i Virgili, el contrainforme aporta una serie de «recomendaciones y medidas urgentes» para «garantizar el derecho de la comunidad a un entorno libre de olores ofensivos y cumplir con la vocación de transparencia de la Comisión Técnica de Seguimiento». Por ejemplo, la realización de una auditoría de olfato y «una inspección técnica profunda de la planta que evalúe el estado de mantenimiento de biofiltros, la estanqueidad de las naves y el manejo de lixiviados».
También propone «una campaña de medición» bajo una norma que mida «unidades de olor», y un sistema de monitoreo «continuo e inteligente», con instalación de sensores de gases trazadores de amoniaco y ácido sulfídrico en tiempo real en el perímetro de la planta y en los puntos críticos de las zonas residenciales. El Consell ha asegurado que tiene previsto monitorizar las emanaciones de amoniaco.
Plantea «exigir a la gestora la implementación de mejoras en la fuente, tales como el cerramiento de áreas de compostaje y la optimización de los sistemas de presión negativa en las naves de tratamiento»
Asimismo, cree necesario actuar en la propia planta. Es lo que denomina «actualización del confinamiento técnico» y que consiste en «exigir a la gestora la implementación de mejoras en la fuente, tales como el cerramiento de áreas de compostaje y la optimización de los sistemas de presión negativa en las naves de tratamiento».
Gestión proactiva de olores
El contrainforme «urge al Consell y a la empresa gestora» a cambiar su actual «modelo de vigilancia pasiva» por uno de «gestión proactiva de olores», además de restablecer «la transparencia y la comunicación con los residentes en más de 5.000 viviendas de urbanizaciones y poblaciones afectadas del entorno, cuya percepción debe ser tratada como el indicador técnico más relevante del éxito o fracaso de la gestión de la planta de Ca na Putxa». Se critica, en ese sentido, que mientras el informe de la universidad catalana ofrece «una foto fija optimista y metodológicamente limitada, los datos obtenidos por medio de la ciencia ciudadana documentan una película de impacto continuado y degradación de la calidad de vida». La monitorización oficial, concluye, «ha fallado al no integrar estos indicadores de percepción real».
Se recuerda además en el ‘contrainforme’ que, «paradójicamente», la puesta en marcha en 2020-2021 de la nueva planta de tratamiento mecánico-biológico y la zona de compostaje, «diseñadas teóricamente para confinar los olores, provocaron el efecto contrario, marcando el inicio de la peor etapa de perjuicios y molestias reiteradas por olores en el entorno del área ambiental de Ca na Putxa». Desde 2021, se afirma en el estudio de López-Cortijo, «la frecuencia e intensidad de los episodios odoríferos aumentaron exponencialmente», un impacto que los vecinos califican como «permanente» y «altamente ofensivo», y «con picos de olor que impiden la ventilación de las viviendas y el uso de espacios exteriores».
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