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Violencia de género

La frialdad del hombre que agredió a su expareja en Ibiza : "Paró a fumarse un cigarro y luego continuó"

El hombre ha ingresado en prisión sin fianza tras el brutal ataque ocurrido en Sant Antoni

Juzgados de Eivissa en la plaza de sa Graduada. | G.S.

Juzgados de Eivissa en la plaza de sa Graduada. | G.S.

Guillermo Sáez / EFE

Ibiza

Los familiares de la mujer agredida por su expareja el domingo en su casa de Sant Antoni han denunciado que la pulsera antimaltrato que llevaba la víctima «no sonó» y que ese fue el motivo de que no se pudiera impedir la agresión del hombre, de 34 años. El padre, la madre y la hermana de la víctima acudieron el martes por la mañana a los juzgados de Ibiza, donde el presunto agresor compareció por primera vez después de ser arrestado por la Guardia Civil acusado de violencia machista.

Tras analizar lo ocurrido, la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Ibiza plaza número 2 acordó la prisión provisional comunicada y sin fianza para el detenido. Mientras tanto, la víctima, de 31 años, permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de la Policlínica Nuestra Señora del Rosario con pronóstico reservado. Allí continúa recuperándose de un traumatismo craneoencefálico y de los politraumatismos sufridos durante el brutal ataque perpetrado por su expareja, sobre la que pesaba una orden de alejamiento.

La madre de víctima afirmó que se sienten «muy mal» por lo sucedido, mientras que el padre manifestó que lo más «importante» es que su hija salga de la UCI. Por su parte, la hermana de la víctima, de 27 años y que también fue atacada por el agresor, aseguró que la pulsera antimaltrato «no sonó», pese a que sobre la expareja pesaba una orden de alejamiento que le impedía acercarse a menos de cien metros de ella.

La hermana relató que el dispositivo no dio el aviso cuando «debería haberlo dado» y lamentó que, cuando llegaron al domicilio, el agresor ya estaba allí. Fue ella quien contactó con los agentes, a las 9.59 horas, y ya hacía «quince minutos» que él se encontraba en la vivienda de la víctima, según su relato.

Se escucharon «porrazos»

Además, aseguró que, cuando llegaron al domicilio, comenzaron «a escuchar porrazos» y que el agresor «empezó a arremeter contra todo aquél que se le ponía por delante». Tanto ella como su madre, de 56 años, tuvieron que ser atendidas en las Urgencias del Hospital Can Misses por varias heridas de distinta gravedad causadas por el arrestado, sobre todo, contusiones y traumatismos.

Por último, el padre relató con incredulidad la frialdad del agresor, que incluso paró en un momento determinado para «fumarse un cigarro y luego continuar», algo que no «podrá olvidar».

La Guardia Civil no ha contestado a la pregunta de este periódico relativa a si tienen constancia de que la pulsera funcionó correctamente o si, tal y como denuncia la familia, el dispositivo falló. El lunes, desde el Ministerio de Igualdad sí que aseguraron a la Cadena Ser que la pulsera había funcionado correctamente durante todo el incidente.

En cuanto a la víctima, la Policlínica Nuestra Señora del Rosario informó en su último parte médico, emitido a primera hora del martes, de que la mujer continúa en la UCI, donde ingresó el pasado domingo y sigue recuperándose de las lesiones sufridas. Lo está haciendo «bajo estricta vigilancia médica», según destacaron desde el centro médico.

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