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Sanidad

Carlos Rodríguez Ribas, médico histórico de Urgencias del hospital de Ibiza, se jubila: "Es una jubilación forzosa y me paso a la privada, pero siempre defenderé la pública"

Seguirá en la sanidad privada tras una jubilación que califica de "forzosa"

En los últimos tiempos era médico en Santa Gertrudis

Carlos Rodríguez, en el Hospital Can Misses

Carlos Rodríguez, en el Hospital Can Misses / J.A.Riera

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

El médico Carlos Rodríguez, histórico del servicio de Urgencias del Hospital Can Misses, se jubila. Así lo anunció ayer a mediodía, con un mensaje que envió a quienes le han acompañado en algún momento de su trayectoria profesional. "Mañana será mi último día de trabajo en Ib-Salut. Jubilación forzosa... Me paso a la privada. Siempre defenderé la pública", escribía en el mensaje, en el que daba las gracias por todos estos años.

Rodríguez ha cumplido ya los 70 años y "la ley obliga al Ib-Salut" a jubilarle. Él, explica, quería seguir trabajando y hubiera continuado si se lo hubiera permitido la normativa. "Los 70 es el límite máximo", insiste Rodríguez, que en estos últimos años ejercía de médico de familia en la unidad básica de salud de Santa Gertrudis, labor que compaginaba con el Sindicato Médico de Balears y el Colegio de Médicos. En este sentido, recuerda que el Gobierno se había planteado la posibilidad de que, a partir de esa edad, los facultativos que quisieran y estuvieran en buenas condiciones pudieran seguir trabajando como médicos de familia, algo que, sin embargo, lamenta que aún no sea una realidad.

"En la privada me han abierto los brazos en seguida"

"Me sabe muy mal porque me gusta mucho trabajar de médico en la sanidad pública y la seguiré defendiendo siempre, pero me han forzado, no permiten que me renueven el contrato", comenta el médico ibicenco, que continuará trabajando, aunque ahora, en la sanidad privada. "En la privada en seguida me han abierto los brazos y estoy encantado", afirma el médico, cuya intención es "seguir trabajando unos añitos". "Y cuando yo quiera me jubilaré", apunta este médico a quien sus pacientes, cuando cambió la dirección del servicio de Urgencias por la consulta de Santa Gertrudis, le llamaban, cariñosamente, "Doctor Mateo".

Carlos Rodríguez, frente al servicio de Urgencias de Can Misses, en el año 2000

Carlos Rodríguez, frente al servicio de Urgencias de Can Misses, en el año 2000 / Vicent Marí

Nacido en Ibiza en 1956 y culé reconocido y orgulloso, fue uno de los primeros médicos de Urgencias del antiguo Hospital Can Misses, servicio que dirigió durante 21 años. Desde siempre ha defendido la sanidad pública, denunciando las carencias y los problemas que detectaba, especialmente en sus últimos años, desde el Sindicato Médico de Balears (Simebal), al que se afilió en el momento en que se licenció. Durante años fue segundo de la organización en Ibiza y Formentera y se convirtió en portavoz en 2014, tras la jubilación de otro histórico de la sanidad pitiusa, Nacho Fernández.

Siempre ha denunciado la falta de médicos en las Pitiüses, así como de incentivos para animar a los facultativos a incorporarse a la sanidad pública de Ibiza y Formentera, que ha sido su caballo de batalla junto con las listas de espera, y el hecho de que históricamente desde Mallorca se equipararan las Pitiüses con Menorca a pesar de contar casi con el doble de población. Se ha mostrado muy crítico con los políticos, a los que en más de una ocasión afeó que no pisaran más "la calle".

"No es justo que un enfermo tenga que pasar meses en lista de espera"

"No es justo que un enfermo tenga que pasar meses en lista de espera", afirmaba en 2014, tras ocupar la portavocía del Simebal en las Pitiusas, quien, años más tarde, conocería la sanidad pública de Ibiza desde otro punto de vista, el del paciente. Y es que en una etapa corta de tiempo pasó por una neumonía, una operación de prótesis de cadera y un cáncer, un linfoma. "Ahora he conocido otra parte de los hospitales: los techos, los fluorescentes, los pasillos...", bromeaba antes de recordar todas las veces que había tenido que justificarse por no marcharse fuera de la isla para tratarse. A todo aquel que le pregunta le contestaba lo mismo: "¿Para qué? Si tenemos una sanidad fantástica. ¿Que hay cosas que se pueden mejorar? Por supuesto, pero no hace falta irse fuera".

Carlos Rodríguez, durante la última jornada de huelga.

Carlos Rodríguez, durante una jornada de huelga. / J.A. Riera

Tras esa atapa como paciente sí tenía claro qué cambiaría, si estuviera en su mano: "Los camisones abiertos por detrás". De la neumonía aprendió que lo de diagnosticarse a uno mismo no funciona. Pensaba que era una gripe y acabó en la UCI. Y del cáncer, que ser médico y tener más información que el resto de los pacientes no ayuda: "Como médico tienes pacientes que han pasado por lo mismo que tú y sabes cómo han acabado. Aunque también conoces a los que han salido de esto". Ni siquiera como paciente era capaz de dejar de lado su faceta como sindicalista. En pleno tratamiento del cáncer, tumbado en el acelerador de partículas del servicio de Radioterapia no podía dejar de pensar en lo mucho que había costado conseguirla. También confesaba que le encantaría que, al acabar su tratamiento, le entregaran una factura: "No para cobrármela, sino parta ver qué ha costado todo mi tratamiento".

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