Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Marcos Serra, alcalde de Sant Antoni: "Si no cambian las leyes en España, es imposible detener la venta de gas de la risa en Ibiza"

El Ayuntamiento de Sant Antoni redobla sus esfuerzos para conseguir más seguridad jurídica para perseguir el consumo de esta sustancia

La concejala de Seguridad, Neus Mateu, anuncia que los agentes seguirán con sus inspecciones y dispositivos de vigilancia

El alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra, y la concejala de Seguridad, Neus Mateu

El alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra, y la concejala de Seguridad, Neus Mateu / J.A. Riera

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sant Antoni

Los datos de la Policía Local de Sant Antoni indican verano tras verano una gran cantidad de intervenciones relacionadas con el consumo de gas de la risa. Por este motivo, tanto el cuerpo de seguridad como el Ayuntamiento dedican "grandes esfuerzos" a la hora de luchar contra esta cuestión. Tanto es así que la concejala de Seguridad, Neus Mateu, desvela que desde otros lugares de la Península se ponen en contacto con Sant Antoni para "averiguar cómo trabajamos contra el consumo de gas de la risa". La concejala explica que el municipio, es "un ejemplo en Balears" porque así se lo han comentado. "Nadie ha ideado tantas medidas" contra la venta de esta sustancia, profundiza.

A pesar de que este asunto está extendido por el país, Mateu y el alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra, lamentan la poca implicación del Estado a la hora de modificar las leyes para incluir esta sustancia como estupefaciente. Si figurase en esta categoría, los agentes de los cuerpos de seguridad dispondrían de una mayor base jurídica para luchar contra su distribución y compraventa. Serra reflexiona: "Si no cambian las leyes a nivel de España, es imposible detener esa lacra de los paseos de Sant Antoni".

Otra vez en la calle en uno o dos días

Serra indica que en los últimos tres años, la Policía Local ha realizado "alrededor de unas cien detenciones". Sin embargo, estas intervenciones "no progresan más allá de 24 o 48 horas", informa, por lo que los acusados "están otra vez en la calle para vender más gas de la risa". El primer edil reconoce que las quejas que le llegan sobre el tráfico de gas de la risa están bien fundadas. Añade que el objetivo es erradicar por completo el consumo de esta sustancia. Por ello, se fija en el sistema jurídico inglés: "Allí las leyes se han endurecido y tiene penas de cárcel".

El alcalde apunta que solicita modificaciones "año tras año" para que las leyes sean más restrictivas y que ha trasladado estas peticiones a la directora insular de la Administración General del Estado en Ibiza y Formentera, Raquel Guasch. Para él es necesario que esta iniciativa "llegue al Congreso de los Diputados". "En Inglaterra el cambio que se hizo es un éxito", insiste.

Sin embargo, el Ayuntamiento parece quedarse solo en sus reclamaciones, ya que Mateu se cruza de hombros preguntada sobre si otros consistorios se han sumado a esta iniciativa: "No nos consta que otros municipios hayan pedido cambios legislativos".

Denuncias al consumo

Este gran obstáculo no quiere decir que el Consistorio esté atado de manos. Mateu señala que las ordenanzas municipales sí permiten multar el consumo de esta sustancia, "pero poco más". También destaca las dificultades con las que se encuentran las administraciones para cobrar las sanciones a infractores extranjeros: "A veces es imposible".

Sin embargo, afirma que el equipo de gobierno no se dará por vencido y que seguirán con sus reclamaciones a la Delegación del Gobierno. También que los agentes de seguridad no pararán de "hacer dispositivos, estar en la calle y hacer detenciones, que es de lo que se trata".

Mateu detalla que está satisfecha con la figura del agente de intrusismo y convivencia, que cuenta con el apoyo de la Policía Nacional. Estos funcionarios, cuenta la concejala, se dedican a informar a los turistas de las ordenanzas municipales como la obligación de llevar camiseta o la prohibición de consumir gas de la risa y tienen la capacidad de extender actas de sanción. Además, están coordinados con los agentes policiales para "poner las denuncias pertinentes".

"Kilos y kilos" de residuos

Por otra parte, la concejala destaca el gran esfuerzo que supone la recogida de los recipientes de gas de la risa. El Ayuntamiento asume "todo lo que requisa la policía, que son kilos y kilos", apunta. Al respecto, Serra se fija en el coste del tratamiento de los residuos: "Vale más el reciclaje que la propia botella". Y Mateu añade: "Es muy caro. Es carísimo". Y explica que el Gobierno no aporta la ayuda necesaria: "Es un problema muy grave, pero no se implica y todos miran a otro lado".

En definitiva, la jefa del departamento de Seguridad argumenta que el consumo de esta sustancia "es un punto muy negativo" debido a "la imagen" que ofrece del municipio. También que es preocupante por el daño en "la salud" de los visitantes de Sant Antoni, "que no son conscientes" de los riesgos asociados a este consumo. "Ha habido accidentes graves porque esta droga tiene efectos muy negativos en gente que visita Sant Antoni", zanja.

De hecho, en septiembre, Ibiza quedó conmocionada por el trágico atropello de tres turistas en Cala de Bou causado por un hombre que conducía bajo los efectos de gas de la risa. La Policía Local de Sant Josep colgó un mensaje en sus redes sociales en el que llamó a "endurecer las penas y establecer una adecuada regulación sobre productos tan serios y peligrosos como el óxido nitroso".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents